IslaS, 67 (211): e1633; mayo-agosto, 2025.
Recepción: 15/05/2025 Aceptación: 04/07/2025
Artículo científico
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Karina Rengifo Mesía
Universidad Nacional de Ingeniería, Lima, Perú
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9260-3009
Correo electrónico: karinarengifomesia@gmail.com
RESUMEN
Introducción: La presente investigación involucra el estudio de la vivienda vernácula de la comunidad nativa de El Wayku de Lamas, con el objetivo de analizar el proceso de transformación y resignificación de los valores patrimoniales atribuidos a esta en una comunidad nativa del Perú.
Método: Este estudio responde a un enfoque mixto, que parte de la definición del objeto y zona de estudio, así como de los sujetos (internos y externos) involucrados. De acuerdo a su alcance se trata de un estudio descriptivo-transversal-explicativo. Para la recolección de datos se hizo uso de la información bibliográfica sobre estudios anteriores, triangulada mediante la observación directa de la zona objeto de estudio (fichas de registro fotográfico y planimetrías) y la realización de entrevistas estructuradas.
Resultados: A partir de la contrastación de los instrumentos se pudo constatar un importante proceso de transformación de la vivienda vernácula de tapial dentro de la zona de estudio. Las entrevistas aportaron una percepción generalmente positiva de los sujetos en cuanto a los valores patrimoniales de formal, de uso y simbólico, con valoraciones distintivas en cada caso que apuntan hacia una resignificación del objeto de estudio.
Conclusión: En cuanto al proceso de resignificación se pudo constatar que para algunos sujetos patrimoniales las viviendas vernáculas de tapial carecen de alguno de los valores precisados; sin embargo, estas pueden convertirse en patrimonio y, de esta manera, destacarse en la región Amazónica como un modelo particular.
PALABRAS CLAVE: vivienda vernácula; vivienda de tapial; patrimonio cultural; identidad cultural; resignificación patrimonial
ABSTRACT
Introduction: This research examines the vernacular housing of El Wayku native community in Lamas, with the aim of analyzing the process of transformation and resignification of the heritage values attributed to it in a native community of Peru.
Method: This study follows a mixed-methods approach, starting with the definition of the object and area of study, as well as the internal and external subjects involved. According to its scope, it is a descriptive–cross-sectional–explanatory study. Data collection involved bibliographic information from previous studies, triangulated through direct observation of the study area (photographic recording forms and planimetries), and the conduction of structured interviews.
Results: Through the comparison of documentary sources and fieldwork, a significant transformation process of the rammed earth vernacular housing was evident within the study area. The interviews revealed a generally positive perception among the subjects regarding the heritage values of form, use, and symbolism, with distinctive assessments in each case that point to a resignification of the object of study.
Conclusion: Regarding the resignification process, it was found that for some heritage subjects, the rammed earth vernacular houses lack certain specified values; however, these dwellings can become heritage and, in doing so, stand out in the Amazon region as a particular model.
KEYWORDS: vernacular housing; rammed earth housing; cultural heritage; cultural identity; heritage resignification
Concepción y/o diseño de investigación:
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Adquisición de datos:
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Análisis e interpretación de datos:
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Escritura y/o revisión del artículo:
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En numerosas culturas indígenas de todo el mundo, la vivienda representa una extensión simbólica del cuerpo individual y de las reivindicaciones territoriales, y sirve como espacio donde se materializan las conexiones emocionales, se salvaguarda el conocimiento y se transmite la cosmovisión colectiva de una comunidad. En este marco, la vivienda vernácula no debe percibirse únicamente como una adaptación arquitectónica a las condiciones ambientales, sino como una manifestación del patrimonio vivo, que acoge los significados culturales, los marcos sociales y las formas de resistencia contra las fuerzas homogeneizadoras ejercidas por los paradigmas de vivienda dominantes. En las comunidades indígenas del Perú este aspecto cultural adquiere una mayor importancia, ya que está estrechamente vinculado con la identidad colectiva, la memoria ancestral y las estrategias de supervivencia en contextos históricamente marginados.
La arquitectura vernácula ha sido estudiada desde diversas disciplinas, abarcando desde análisis funcionales hasta interpretaciones simbólicas y comparaciones interculturales. Investigaciones como las de Panda y Ray (2023) y Silva y Schwember (2024) subrayan la complejidad técnica de las edificaciones tradicionales, las cuales, en lugar de considerarse formas primitivas, se ajustan a lógicas adaptativas sostenibles, resilientes y profundamente conectadas con el medio ambiente. Un ejemplo de ello se puede encontrar en las casas de totora localizables en el altiplano de Perú y Bolivia; estudios recientes han mostrado su eficacia en cuanto a la conservación del calor, y también su debilidad frente a políticas gubernamentales que favorecen soluciones de vivienda uniformes (Pari-Quispe et al., 2024). Asimismo, la utilización de materiales como la caña guadua en Ecuador (Calle Chuinda et al., 2023) o la tierra apisonada en áreas rurales de México (Sánchez-Calvillo et al., 2024) ha sido defendida por su mínimo impacto en el medio ambiente y su relevancia cultural.
No obstante, más allá de sus aspectos puramente constructivos, la vivienda popular ha ganado reconocimiento por su profundo valor cultural. Hidalgo Zambrano et al. (2023) resaltan que estas edificaciones encierran costumbres ancestrales, estructuras familiares y narraciones colectivas que configuran una cosmovisión. En este sentido, el ambiente autóctono no solo organiza el espacio, sino también el tiempo, pues funciona como escenario de ciclos agrícolas, celebraciones, transmisión de conocimientos intergeneracionales y ceremonias luctuosas. Esta faceta simbólica ha sido ampliamente analizada por diversos autores que investigan la patrimonialización del hábitat, entendida como el camino mediante el cual un grupo social reconoce, salvaguarda y resignifica su arquitectura como un pilar esencial de su identidad (González Carrasco, 2023; Martínez-Vergara y Ávila-Meléndez, 2024).
Sin embargo, la evolución de estas viviendas ancestrales —impulsada por la migración, relevos generacionales, el auge urbanístico o la acción pública— ha abierto un abanico de discusiones. Ciertos análisis señalan la desaparición definitiva de técnicas de edificación y lazos emocionales con el entorno (Taboada y Py, 2025); por otro lado, hay quienes resaltan nuevas mezclas arquitectónicas, donde los habitantes incorporan elementos actuales y abandonan sus costumbres (Carpio et al., 2024). Esta situación, nada uniforme, se ve influida por el acceso a bienes, el prestigio social de los implicados y las estrategias de vivienda estatales, a menudo planteadas sin considerar la diversidad cultural.
En el contexto peruano la producción literaria exhibe notables progresos al visibilizar la pluralidad cultural dentro de las directrices gubernamentales. No obstante, también pone de manifiesto conflictos latentes entre el discurso de protección del patrimonio y las acciones concretas para el progreso. Al respecto, se advierte acerca de la rápida desaparición de las casas típicas en las regiones amazónicas y andinas, fenómeno motivado por iniciativas de vivienda social, que imponen esquemas urbanos en zonas rurales (Alexiades & Peluso, 2016). Pese a la meta de optimizar las condiciones de vida tales estrategias suelen ignorar las costumbres autóctonas, generando disrupciones en la manera de vivir, los lazos vecinales y la herencia de saberes entre generaciones.
El presente estudio se alinea precisamente con esa perspectiva esencial y se enfoca en una colectividad indígena peruana inmersa en un intrincado cambio en sus hogares. Según consta en las notas de campo, los integrantes de esta comunidad manifiestan a menudo inquietud por la continua pérdida de sus casas típicas, hechas con barro, vigas de madera rolliza y cubiertas vegetales. Dichas estructuras, si bien apreciadas por su vínculo con el pasado del lugar, están siendo reemplazadas por el cemento, calaminas y ladrillo, a menudo financiadas por planes gubernamentales. Es un cambio que no solo atiende a razones de resistencia o uso práctico, sino que está influenciado por ideas de avance, anhelos contemporáneos y conflictos entre las distintas edades.
No obstante, el problema crítico que se identifica no es simplemente el reemplazo de materiales, sino la pérdida de sentido que acompaña a este cambio. Cuando una vivienda deja de construirse colectivamente, de orientarse según los astros o de incluir espacios rituales, no solo se transforma su arquitectura: se interrumpe un sistema de vida, se diluyen las memorias familiares y se fractura la continuidad cultural. Tal como lo muestran los testimonios recogidos, la casa tradicional no es solo refugio, es símbolo, es pertenencia, es forma de decir: «aquí estamos y aquí hemos estado».
Esta situación se agrava por la escasa articulación entre los marcos normativos del Estado y las epistemologías indígenas. Mientras las regulaciones técnicas promueven estándares uniformes de habitabilidad, las comunidades continúan defendiendo valores como la armonía con la naturaleza, la flexibilidad del espacio y la centralidad de lo simbólico en la vida cotidiana. Esta contradicción, muchas veces silenciada, genera un vacío en la planificación territorial y un riesgo para la continuidad de las arquitecturas vernáculas. Frente a este contexto la presente investigación se propone como objetivo analizar el proceso de transformación y resignificación de los valores patrimoniales atribuidos a la vivienda vernácula en una comunidad nativa del Perú.
Según Ballart (2002) «patrimonio es aquello que se hereda, es una manera de mantener en contacto en el círculo social familiar, más allá de la muerte, una generación con la siguiente, y eso todo el mundo, quién más quién menos, lo ha experimentado en propia carne» (p. 29). Por su parte, Hayakawa (2012) lo define como el aprecio respecto a ciertos objetos por el mérito que poseen, por su utilidad, o por la capacidad que brindan para proporcionar bienestar. La presente investigación considera la teoría en relación al patrimonio desarrollada por Nieto (2018), quien señala que el estudio de los procesos de patrimonialización tiende a obligarnos a tener en cuenta los intereses de los grupos, instituciones o individuos que impulsan el proceso, las oposiciones que suscita y las consecuencias de tal reconocimiento. También menciona que la apreciación del valor es subjetiva y depende de los distintos autores que consultemos
Por ejemplo, Riegl (2008) distingue dos tipos de valores —rememorativo y de contemporaneidad—, mientras que Ballart (2002) establece también una categorización de acuerdo también con el contexto, pero procurando conferirle a la clasificación un matiz universal y epistemológico: valor de uso, valor formal y valor simbólico. Propuesta similar a la ofrecida por Moncusí cuando establece los ámbitos que corresponden a los diversos valores, al referirse al patrimonio respecto: Valor de uso, es decir, la utilidad, que satisface una necesidad material, de conocimiento o deseo; Valor formal, que se refiere a la atracción que suscitan en los sentidos; y Valor simbólico-significativo, que es la consideración de conservar los testimonios por tratarse de vehículos que conectan una estadía pasada con el presente y que tienen carácter rememorativo, al establecer una relación entre la persona o grupo humano que lo produjo y la sociedad actual.
Así mismo, Nieto (2018) pone énfasis en la dimensión social del valor patrimonial, pese a reconocer que pueden encontrarse dos o tres de los valores anteriormente expuestos. Señala, pues, que la significación del patrimonio depende básicamente del sujeto, es decir, de la relación que se establece entre el sujeto y el objeto materia de apreciación patrimonial, en suma, son los diferentes sujetos de diferentes entornos, quienes, al relacionarse con el objeto, otorgan el significado al bien patrimonial. En relación con ello, autores como Fernández, Ricci, Valenzuela y Ramos apuntan que la patrimonialización es «una cualidad de un elemento tangible o intangible o de un territorio como legado, a partir de su capacidad de ser reapropiado como referente simbólico» (2016, p. 22). Este criterio retoma, en esencia, las concepciones de Molina, que percibe la resignificación como «sinónimo de una transformación que pone en duda versiones del mundo dominantes, imperantes y posiblemente naturalizadas, dogmatizadas» (Molina, 2013).
En ello, autores como (Bada, 2018; Díaz-Osorio, Pulgarín-Osorio, Páez-Calvo & Ovalle, 2022) consideran que el proceso de resignificación resulta, en definitiva, en un fortalecimiento de la memoria colectiva, un conocimiento y asimilación de los procesos de transformación que tienen lugar en los territorios y un reconocimiento de la memoria y del patrimonio cultural de los pueblos a través de un proceso que emplaza al individuo en su contexto. Para estos autores, además, los especialistas comparten sus conocimientos y acompañan a la comunidad, mientras corresponde a esta última definir sus intereses en materia de validación social. En este contexto, la voluntad interviene como el factor clave en el vínculo sociedad-patrimonio (Bada, 2018).
Al abordar el tema del patrimonio vernáculo, ICOMOS (1999, citado por Pérez Gil, 2018) menciona que este obedece tanto a los elementos materiales, edificios, estructuras y espacios, como al modo en que es usado e interpretado por la comunidad, así como a las tradiciones y expresiones intangibles asociadas. Además, Feliz Benito (citado por Pérez Gil, 2018) afirma que: el entendimiento de la arquitectura vernácula está en función de la comprensión de sus elementos generadores referidos al medio físico, humano y económico; así como, de las influencias culturales acaecidas a lo largo de su historia.
Se considera vivienda vernácula, aquella arquitectura sin arquitectos, es decir, que se gesta y es realizada por una comunidad, con el empleo de los materiales disponibles en su entorno. Bernard Rudofsky (2020) describe a la arquitectura vernácula como aquella que desconoce los ciclos de la moda, manteniéndose prácticamente inmutable; del mismo modo inmejorable, según alude el autor, porque cumple su cometido a la perfección. De otro lado, señala que el origen de las formas de edificación y los métodos de construcción se pierden en la noche de los tiempos.
Algunos autores, como Amos Rapoport, teorizan respecto a la forma de la vivienda vernácula, adicionando los aspectos socioculturales. Rapoport (1972) plantea como hipótesis básica que la forma de la casa no es únicamente el resultado de unas fuerzas físicas o de un factor causal, sino que viene a ser el resultado de una serie de factores socioculturales considerados en los términos más amplios; en consecuencia, destaca las condiciones climáticas (el entorno físico que imposibilita algunas cosas y facilita otras) y los métodos constructivos, los materiales disponibles y la tecnología (los instrumentos para lograr el ambiente deseado) como los factores que modifican la forma en las viviendas. Propone llamar fuerzas primarias a las fuerzas socioculturales, y secundarias a las demás. Por otro lado, señala que el término genre de vie utilizado por Max Sorre se refiere a todos los aspectos culturales, espirituales, materiales y sociales que afectan a la forma. En ese sentido, afirma que las viviendas y los asentamientos son la expresión física del genre de vie, y que esto, a la vez, constituye su naturaleza simbólica. Entre los aspectos del genre de vie que afectan la forma edificada son «las necesidades básicas, la familia, situación de las mujeres, la privacidad y la comunicación social» (Rapoport, 1972, p. 84).
Según la Base de datos de pueblos indígenas (BDPI), son los grupos tribales de la selva y ceja de selva los que han dado origen a las comunidades nativas, que están constituidas por conjuntos de familias unidas por vínculos de: idioma o dialecto; características culturales y sociales; y tenencia y usufructo común y permanente de un mismo territorio con asentamiento nucleado o disperso, tal como establece el Decreto Ley 22175.
En cuanto a la arquitectura tradicional, según Maldonado y Vela (2012) se refiere al conjunto de edificaciones preindustriales, o de origen preindustrial, que se han mantenido al margen de las corrientes «cultas» y de la historia de la arquitectura, es decir, de la revolución estilística o constructiva que las caracteriza. En relación con ello, Maldonado y Vela (2012) plantean que: «Un elemento esencial en la definición y la caracterización de esta clase de arquitectura es, precisamente, el contenido significativo del adjetivo que la define: su carácter tradicional vale decir que se aprende, se desarrolla y se transmite a través de la vía oral y heredada».
Se asume como zona de estudio una comunidad nativa d El Wayku de Lamas. El centro poblado de El Wayku se encuentra en la ciudad de Lamas, al norte del Perú. La ciudad se emplaza en la cresta de una pequeña cordillera entre los 310 y 920 metros de altitud, a 20 km al oeste de la ciudad de Tarapoto (ver figura 1). El centro poblado de El Wayku tiene una extensión superficial de 4.62 Ha. La temperatura promedio oscila entre los 26 Cº en las partes altas y los 32 Cº en las partes bajas. La precipitación pluvial se da entre los 1500 y 2000 mm al año. El relieve topográfico dominante es el ondulado (Schjellerup, 2001). Según: COFOPRI / DRA / INEI (II Censo de Comunidades 2007) la población total del barrio El Wayku es de 8883, donde 48.59 % es masculina y 51.41 % es femenina.
Figura 1. Provincia de Lamas. Imágenes referenciales del distrito de Lamas, Barrio El Wayku
Fuente: Genjish Christian Viena Lam (2024)
En la ciudad de Lamas se ubican ocho barrios, y en la parte baja se encuentra el centro poblado de El Wayku, cuyos habitantes pertenecen a la comunidad Kichwa–Lamista (ver figura 2) (Canziani et al., 2017).
Figura 2. Croquis de los barrios en Lamas
Libro Wayko-Lamas – La gente y la biodiversidad (2001)
La historia de El Wayku está ligada a los acontecimientos que contribuyeron a la formación de la ciudad de Lamas. Aunque no está muy clara la explicación de los orígenes de los lamistas quechua hablantes que aún hoy en la zona rural, constituyen una población importante. El líder chanca ankoallo, cuyo nombre lleva uno de los barrios de Lamas, es considerado, como parte de la leyenda, fundador de los pueblos quechuas lamistas, de quien se dice llegó huyendo al lugar que hoy ocupa Lamas. Cronistas españoles e historiadores lamistas relatan que los chancas, luego de haber sitiado a la ciudad del Cusco, alrededor del año 1438 d.C. fueron derrotados en la batalla de Yawarpampa por el príncipe Kusi Yupanqui, quien años después tomaría el nombre de inca Pachacutec. Este fue el fundador del gran imperio del Tahuantinsuyo. Los chancas que lograron sobrevivir huyeron al mando del caudillo chanca Ankoallo rumbo a la cordillera oriental a través de bosques inaccesibles, ingresando a la selva nororiental, donde se encontraron con los fértiles valles de los ríos Huallaga y Mayo. De ahí buscaron una zona estratégica en donde asentarse el caudillo y sus huestes. En efecto, escogieron un lugar estratégico consistente en una colina de suave clima donde hoy se erige la ciudad de Lamas (Méndez, 2009, p. 7-8).
Canziani señala que las expediciones de Alonso de Alvarado y Pedro de Ursúa que llegaron a la selva al promediar el siglo xvi se encontraron con una población de nativos que tenían las cabezas rapadas, razón por la cual les llamaron «motilones», una de las características que les diferenciaba de otros grupos étnicos (vocablo que hasta hoy en día se usa para referirse a los indios lamistas). En Lamas existen muchos grupos nativos, pero, de manera general, entre ellos se autodenominan «llacuash», cuyo idioma es el quechua del grupo lingüístico quechua Chachapoyas-Lamas. (Canziani et al., 2017)
De otro lado, Canziani, al referirse a la llegada de don Martín de la Riva Herrera, entre 1653 y 1655 en su condición de corregidor de Cajamarca y luego de fundar las reducciones de San José de Lamas y Virgen del Rosario, expresa que los indios de Tabalosos al mando de sus respectivos caciques conminaron a las poblaciones nativas a organizar revueltas y sublevaciones. Entre los grupos o tribus sublevados estaban los lamas, amasifuén, coscabosoas, gibitos, cholones y payansos; de estos en la actualidad todavía se conservan los amasifuenes. Luego de sucesivos enfrentamientos con los españoles, estos grupos sublevados finalmente fueron doblegados y sometidos al poderío español. En este contexto, el 10 de octubre de 1656 constituye una fecha muy memorable, por ser el año en que, ante Juan Matías de Mestanza, que actuaba en su calidad de escribano de S. M., don Martín de la Riva Herrera «refundó» la ciudad del Triunfo de la Santísima Cruz de los Motilones de Lamas (Canziani et al., 2017).
El Wayku, que hasta el año 2000 se mantuvo con régimen de Agencia Municipal; desde el 5 de julio de ese año se eleva a la categoría de Municipalidad de Centro Poblado Menor El Wayku, teniendo como órgano de gobierno local a su respectiva municipalidad. Al año siguiente la denominación de la municipalidad sufre una modificación, donde se resuelve adoptar el de Municipalidad Centro Poblado Menor Kechwa El Wayku. No conformes con esta denominación y con el objetivo de introducir el concepto de comunidad, el 30 de octubre del 2003 adopta la denominación de Municipalidad del Centro Poblado Comunidad Kechwa El Wayku; fijándose como su capital El Wayku.
El núcleo urbano de esta comunidad actualmente cuenta con conexión vía terrestre asfaltada con la capital distrital y provincial (Lamas), además, funciona allí una institución educativa integral (inicial, primaria, secundaria) que atiende a la población estudiantil de los caseríos aledaños, con cuyas poblaciones establece intercambio comercial, acciones sociales y deportivas.
A través del tiempo, algunas familias oriundas del barrio El Wayku que poseían ingresos altos, compraban casas en el barrio de los mestizos y se trasladaban. Suele pasar también que los mestizos compran las viviendas en El Wayku y las modifican.
Para esta investigación se empleó un paradigma mixto, a partir de técnicas de recolección, triangulación y análisis de datos cuantitativos y cualitativos analizados de forma que se permita su integración y discusión (Hernández- Sampieri y Mendoza, 2018). De acuerdo con su alcance se circunscribe en un estudio descriptivo-transversal-explicativo. A partir de este enfoque fue posible combinar estos elementos para proporcionar una comprensión más integral respecto a la transformación y resignificación patrimonial de la vivienda vernácula en la comunidad peruana objeto de estudio. Este tipo de diseño es particularmente útil en campos en los que existe poca investigación previa, gracias a que posibilita un abordaje integral del tema en cuestión (Sandfeld, 2024; Swedberg, 2020).
Para la recolección de datos se hizo uso de la información bibliográfica sobre estudios anteriores, triangulada mediante la observación directa de la zona objeto de estudio (fichas de registro fotográfico y planimetrías) y la realización de entrevistas estructuradas a trece sujetos patrimoniales, que se realizaron de manera presencial y virtual, grabadas con consentimiento de los entrevistados. Las respuestas fueron transcritas, y para el análisis del contenido se hizo uso de la codificación temática. Para ello, se tomó como punto de partida en su elaboración y posterior análisis un guion concebido a partir de la tabla 1, que contiene la identificación de los valores patrimoniales propuesta por Nieto (2018).
| Clasificación de valores patrimoniales establecidos por Nieto (2018) | ||
|---|---|---|
| Grupo | Valor | Descripción |
| Formal | Estético | Presenta armonía o belleza, por la suma de añadido o modificaciones sufridas que le dan un aspecto singular |
| Artístico | Por la calidad técnico-artística del bien | |
| Originalidad | Sus cualidades son significativas en relación a obras del mismo autor, tipo, periodo o región | |
| Novedad | Supuso un hito singular en su origen | |
| Conjunto o Indivisibilidad | Se trata de un bien formado de partes indivisibles y que únicamente relacionadas tienen sentido patrimonial | |
| De uso | Uso | Está en uso, bien sea para la función que fue creado, o por un uso alternativo fruto de las necesidades contemporáneas |
| Investigación | Contribuye al incremento del conocimiento | |
| Educativo | Contribuye a transmitir o canalizar el conocimiento | |
| Sentimental o personal | Fomenta las relaciones interpersonales | |
| Social o identitario | Es un elemento de nexo social. Promueve la identificación cultural de un grupo | |
| Económico | Se le puede asociar una cantidad económica. También su uso y puesta en marcha genera rendimiento económico | |
| Simbólico | Histórico o testimonial | Es un documento de la historia, testifica formas de vida o momentos históricos |
| Antigüedad | Su aspecto antiguo produce nostalgia y belleza | |
| Asociativo | El bien se puede asociar a una persona famosa o significativa | |
| Conmemorativo o monumental | Rememora personas o eventos significativos | |
Tabla 1. Clasificación de valores patrimoniales
Fuente: Nieto (2018)
En cuanto a los grupos de sujetos patrimoniales, se consideró una estructura conformada por: sujetos internos (7 residentes, vecinos y maestros de obra) y sujetos externos (6 académicos e institucionales). Los sujetos internos fueron entrevistados de manera presencial, los académicos de manera virtual y los representantes de instituciones de manera presencial.
Asimismo, la selección de todos los participantes se realizó considerando principalmente su vínculo cercano o especializado con la vivienda vernácula de la comunidad nativa de El Wayku, ubicada en Lamas (San Martín, Perú), y su capacidad de aportar miradas significativas sobre su transformación y su valor cultural.
Como criterios de inclusión, se tomó en cuenta que los participantes internos residieran en la comunidad o desempeñaran oficios relacionados con la edificación tradicional, mientras que en los externos se valoró su trayectoria comprobada en estudios o intervenciones vinculadas con la arquitectura vernácula de Lamas y su entorno. Por su parte, se establecieron criterios de exclusión que descartaron a quienes no mantuvieran ninguna relación con la comunidad ni contaran con experiencia sobre la temática, así como a quienes no brindaran su consentimiento informado para participar en las entrevistas.
El estudio se desarrolló respetando los estándares éticos internacionales. En ese sentido, se aseguró que la participación fuese libre y voluntaria. Todos los participantes dieron su consentimiento informado por escrito, asimismo, se garantizó la confidencialidad de los datos recabados y la posibilidad a los participantes de desistir en cualquier fase de la investigación sin repercusiones.
En relación con la arquitectura vernácula en esta zona en estudio, Flores (2021) señala que «en Barrio Wayku, la unidad tradicional de vivienda está compuesta por un solo ambiente cerrado de 5.00 metros hasta 11.00 metros de frente por 4.00 metros hasta 5.00 metros de ancho (aproximadamente), sin ventanas o ventanas muy pequeñas, con un altillo denominado terrado»; a este espacio se accede con una escalera movible de madera rolliza de la zona, y viene a ser una especie de mezzanine, usado como depósito o dormitorio, por ser más fresco que otros ambientes (Flores, 2021; Scaletti, 2014).
En esta comunidad las viviendas vernáculas fueron en sus inicios construcciones realizadas con cañas y tejido de palma en el techo. Posteriormente, con la influencia de los españoles, se incorporaron otras formas de construcción y materiales, como el tapial y la teja de arcilla (ver figura 3).
Figura 3. Vistas de plantas y elevaciones de dos tipos de viviendas vernáculas en la comunidad nativa de El Wayku
Fuente: Rogger Miller Tenorio Siesquen y Anderson Muñoz Pilco (2024)
Respecto a las ventajas de las viviendas vernáculas construidas en tapial, la literatura científica aporta que esta manera de construir generalmente utiliza materiales e insumos que se pueden localizar en el ámbito local y que a su vez reducen los costos tanto de transporte como de reposición, de esta manera ayuda a que la construcción sea más factible (May y Reid, 2010; Filali y Ezzahir, 2025). En particular, la arcilla y la tierra cuya abundancia los convierte en materiales muy rentables para este tipo de construcción (Giyasov et al., 2019). Asimismo, refleja una profunda comprensión del entorno ambiental y sociocultural local (Filali y Ezzahir, 2025). Además, la utilización de estos materiales, por un lado, ayuda a minimizar el impacto ambiental que genera la construcción de viviendas, por el otro, apoya los objetivos de desarrollo sostenibles (Calatan et al., 2022). Estas particularidades pueden apreciarse en las Figuras 4 y 5 que se muestran a continuación.
Figura 4. Vista de vivienda de la comunidad nativa El Wayku
Fuente: Curso de Historia de la Arquitectura Peruana 1 – UNSM (2024)
Figura 5. Planimetría e isometría de vivienda de tapial
Fuente: Solís Saavedra Jesús Aldahir y Torres Quevedo Luigi Marcelino (2024)
En relación con este tipo de vivienda Schjellerup et al. (2001) menciona:
La construcción de viviendas típicas en el barrio Wuayku es mediante tapiales de arcilla de la misma zona. Estos tapiales son hechos de tierra apisonada en grandes cajones de madera. Las viviendas son de una sola habitación sin ventanas con techos a dos aguas (presentan inclinaciones a ambos lados) estos pueden ser de tejas o de calamina. Pocas casas usan el tradicional de hojas de palmera llamado shapaja (Attalea phalerata) en El Wayku, pero su uso continúa en los poblados que se encuentran en el campo.
Con el pasar del tiempo, y con el proceso de aculturación, la población ha seguido transformando sus viviendas, como el añadido de ventanas en las fachadas, tarrajeo de las mismas y cobertura de calaminas (ver figura 6). No obstante, esta situación, no es una peculiaridad que únicamente ocurre con las viviendas transformadas en el barrio El Wayku. Investigaciones realizadas en regiones como Battalgazi (Turquía) y en Therán (Irán); los aires de la modernidad y las necesidades de modernización han introducido cambios sustanciales en la arquitectura vernácula local, hecho que ha conducido a la pérdida de las características arquitectónicas tradicionales en detrimento de la identidad cultural local (Yildirim y Korkmaz, 2012; Golkarin et al., 2024).
Figura 6. Vista de viviendas transformadas en el barrio El Wayku
Fuente: Curso de Historia de la Arquitectura Peruana 1 – UNSM (2024)
Por otro lado, se evidencia el uso de materiales de la zona para la realización de las casas, materiales que se encuentran en el entorno natural inmediato:
La madera para la construcción de las casas se usa para la estructura de los techos que soporta las hojas de palmeras como la shapaja (Attalea phalerata). La shapaja se utiliza principalmente en la parte superior que llaman cumba, que divide el techo en dos aguas. El resto del techo es tejido con siamba (Oenocarpus mapora), pona (Socratea exorrhiza), polponta (Phytelephas macrocarpa) o con la misma shapaja. Estos techos son renovados cada 10 a 15 años. En los tapiales (casas de tapia) se hacen ángulos de madera que van empotrados, cada metro de altura para fijar las paredes. (Schjellerup et al., 2001, p. 39)
Al contrastar la información bibliográfica con el trabajo de campo se pudo constatar que en la comunidad nativa de El Wayku las viviendas construidas en tapial suelen tener uno o dos ambientes encerrados entre los muros. Uno para uso de dormitorio, sala y comedor; y otro para cocina. Algunas veces la cocina se encuentra fuera de la vivienda y otras en un espacio aparte, dentro del mismo polígono. Los servicios higiénicos se encuentran alejados de la vivienda. En concordancia, estudios precedentes indican que esto ocurre por la necesidad de adaptación social, cultural y espiritual que subyacen en la comunidad como en el caso del Valle del Chota, Ecuador (Leyva et al., 2018). Asimismo, estas distribuciones a menudo reflejan la organización social y las prácticas culturales que poco a poco se han venido arraigando en el imaginario social y que a su vez se en influenciadas por la cotidianidad y las jerarquías sociales (Kamalipour y Zaroudi, 2014; Pant et al., 2023).
Una característica particular en las fachadas de estas viviendas es que, en sus inicios no tenían ventanas y posteriormente se han adicionado; la razón aportada por los pobladores para la ausencia de ventanas es que existía la creencia de que los espíritus malos podrían entrar a las viviendas (no se encuentra evidencia científica reciente que permita comparar la manifestación de esta creencia local con otros contextos socioculturales de Perú y el mundo); después, las respuestas atienden más hacia la percepción de seguridad que ofrece a los habitantes al encontrarse en viviendas sin ventanas. Esta percepción podría guardar relación con la necesidad privacidad y protección contra amenazas externas, aspecto común en cualquier cultura donde el hogar es un concepto estrechamente vinculado a la sensación de autonomía, resguardo y descanso seguro (Chesnokova, 2023; Chandra et al., 2020). Además, por ser una comunidad reconocida a nivel internacional y visitada por los turistas internos y externos, algunas viviendas han cambiado de uso residencial a comercial, mientras otras han sido demolidas para construirse nuevas en el mismo predio, con columnas de concreto y muros de ladrillo cocido.
Es preciso mencionar también que Lamas presenta dos grupos de población diferentes tanto en su identidad como en sus manifestaciones culturales. Por un lado, el barrio El Wayku, donde se pueden identificar viviendas construidas en tapial con techo ligero, emplazadas según la topografía y con patrones más dispersos; por otro, el barrio de los mestizos, donde se encuentran viviendas de adobe, tapial y albañilería confinada, generalmente de dos niveles.
De manera general, en este contexto la evolución de la vivienda vernácula transita desde una estructura de cerramiento de caña sin ventanas, un terrado y techo de shapaja y evoluciona en varias veces hasta el cerramiento de tapial con ventana y el techo de calamina, tal y como puede observarse en la figura 7.
Figura 7. Evolución de la vivienda vernácula en el barrio El Wayku
Fuente: Elaboración propia (2024)
Tomando en cuenta los resultados obtenidos se constató a través de las entrevistas realizadas una particular forma de relacionarse con el objeto arquitectónico en relación con las apreciaciones de los sujetos externos e internos. Aunque ambos grupos encuentran valores patrimoniales en el objeto de estudio; sin embargo, son tangibles diferencias notorias en las percepciones individuales de cada uno de ellos.
En el caso de los sujetos internos, la significación de los valores patrimoniales se construye en parte desde la subjetividad, en asociación con experiencias individuales internas; y en otra parte, desde su relación con lo externo. En ese sentido, Vásquez-Torres et al. (2020), argumentaron que los sujetos internos comúnmente asumen la vivienda vernácula como un elemento vivo de su patrimonio cultural que esté estrechamente entretejido con su identidad cultural y las prácticas socioculturales tradicionales. También, Puga et al. (2020) indicaron que, para ellos, la funcionalidad y capacidad de adaptación de las viviendas vernáculas a las necesidades sociales y a las condiciones ambientales locales es un asunto primordial; por lo que revalorizan la utilidad de la arquitectura vernácula no solo como legado, sino como apoyo para alcanzar mejor calidad de vida sin renunciar a perpetuar el bien cultural para disfrute de las presentes y futuras generaciones (Puga et al., 2020).
—Valor formal:
F.S.T: Presenta parcialmente belleza, porque frente a la sociedad ver algo diferente, también genera belleza […] [Estético]
R.A.G: Antes se usaba las tejas en los techos y se mantenía más fresco, pero ahora con la calamina pasa y se tiene más calor […] [Novedad]
—Valor de uso:
R.A.G: La casa fue construida para que mi papá pase patrona Santa Rosa […] [Uso]
E.C.T: Sí, nos reunimos en familia a crear tiempo de calidad […] [Sentimental]
—Valor simbólico:
F.S.T: Genera recuerdos […] [Antigüedad]
F.S.S: Ajam sí, mayormente una fiesta, una celebración […] [Conmemorativa]
Sin embargo, aun dentro de la categoría de interno, uno de los sujetos maestro de obra no atribuye a la vivienda el valor formal; aunque, de manera general, los sujetos internos destacan todos los valores patrimoniales (formal, de uso y simbólico), con una menor apreciación como conjunto y estético. Destaca en ello el significativo contraste entre la percepción de ambos maestros de obra, con evaluación máxima en la mayor parte de los valores apreciados por uno de ellos, y una apreciación con valores predominantemente bajos o inexistentes en el otro (ver figura 8).
Figura 8. Valores patrimoniales del objeto: mirada interna de los sujetos patrimoniales
Fuente: Elaboración propia (2024)
En los resultados obtenidos hay coincidencias en la percepción del aspecto formal por parte de los sujetos patrimoniales internos en relación con las bondades de confort térmico, ante ello (Flores, 2021, p. 57) concluye: «las construcciones en barro son de poco costo, usan materiales propios de la zona, otorgan confort térmico y acústico, pero es necesario construir los módulos de tapial trabados entre sí (horizontal y verticalmente) y, necesitan contar con refuerzos internos y externos (vigas soleras y otros)».
Por otra parte, desde una posición más objetiva, lo que es esperable dada su posición en relación con el objeto, los sujetos externos apelan a aspectos técnicos concretos en su percepción de los valores patrimoniales, con respuestas rígidas, formuladas en la misma estructura de las preguntas, y restringidas a ofrecer confirmación o negación del valor correspondiente; aspectos estos que apuntan hacia una menor implicación emocional. En menor medida, algunos de estos aportan elementos técnicos adicionales en sus argumentos. De manera general, desde la posición de los sujetos externos se silencia la percepción de los valores patrimoniales desde la experiencia subjetiva e individual.
—Valor formal:
R.S.R: Cuenta con una importante calidad técnico artístico […] [Artístico]
G.M.F.R: No cuenta con calidad técnico o artístico […] [Artístico]
—Valor de uso:
P.O.B.M: La conservación puede beneficiar siempre que se le actualice técnica y estéticamente, de acuerdo a su entorno […] [Investigación]
P.O.B.M: Como toda vivienda, siempre genera ingresos, acorde a su valor de tasación […] [Económico]
—Valor simbólico:
G.M.F.R: Se relaciona parcialmente con personas distinguidas […] [Asociativa]
G.A.A: Rememora eventos, si, una de las fiestas en agosto que es la fiesta de los quechuas de la comunidad […] [Conmemorativa]
Los sujetos externos destacan, de manera general, todos los valores patrimoniales, con menor incidencia en cuanto a los asociados a novedad, conmemorativa y asociativa. En este sentido, el contraste se aporta fundamentalmente desde la percepción elevada en casi todos los valores de algunos de los sujetos, como uno de los externos institucionales; en comparación con la valoración baja de uno de los externos académicos. De igual manera, uno de ellos considera que el objeto patrimonial no posee valor formal (ver figura 9). De acuerdo con estudios precedentes, es comprensible este comportamiento, debido a que estos con frecuencia suelen ponderar aspectos como la relevancia histórico-formal y la significación estética por encima de valores culturales locales y vinculantes que para los sujetos internos resultan más relevantes (Kefif y Hendel, 2024; Vázquez-Torres et al., 2020).
Figura 9. Valores patrimoniales del objeto: mirada externa de los sujetos patrimoniales
Fuente: Elaboración propia (2024)
Como definición de patrimonio, Hayakawa (2012) precisa el aprecio respecto a ciertos objetos por el mérito que poseen, por su utilidad, o por la capacidad que brindan para proporcionar bienestar. Desde esa perspectiva el valor de uso en el presente estudio para los sujetos internos se destaca plenamente con apreciaciones favorables en: uso, investigación, educativo, sentimental, social y menor incidencia en lo económico. En los sujetos externos académicos hay una valoración plena en todos los aspectos del valor de uso del objeto patrimonial, sin embargo, en los sujetos externos institucionales se reincide en una no valoración en el aspecto económico. Estos resultados se constituyen en evidencia empírica de cómo los valores patrimoniales son constructos mediados por diversos factores, como la posición social y la relación directa con el objeto.
En lo que concierne al proceso de resignificación en tanto respuesta a la transformación material, social y simbólica de la vivienda en tapial y su entorno inmediato, los resultados positivos en la valoración de todos los valores patrimoniales, al menos por uno o varios de los sujetos, habla en favor de su potencial patrimoniable, con la consiguiente adquisición posible de nuevos valores dentro de su contexto. Sin descuidar, no obstante, las percepciones negativas en cuanto a la pérdida de algunos de estos valores asociados directamente a la tradición. En ello, el proceso de transformación física trae asociado una reevaluación del sentido y resignificación de la vivienda tradicional en las memorias individuales y colectivas, así como en la identidad de la comunidad.
En este camino, es natural que se perciban tensiones y contradicciones asociadas a la eventual modernización de los inmuebles en relación con la preservación de las tradiciones. Así como son comprensibles las tensiones en el plano simbólico en el que opera la vivienda tradicional, en tanto, esta se percibe desde lo interno de la comunidad en su conexión con el pasado; y, también, en un espacio acorde con necesidades contemporáneas y aspiraciones de progreso.
De manera general, las diferencias entre las percepciones internas y externas, incluso dentro de los propios sujetos internos, las diferencias entre los residentes y vecinos y los maestros de obra, apuntan hacia la manera en que la identidad cultural y el patrimonio tangible e intangible se construye en buena medida desde la experiencia vital de los pueblos y con un soporte importante construido desde la subjetividad. Los resultados confirman que la resignificación funciona como un proceso activo de construcción colectiva en el que corresponde a los especialistas el adecuado acompañamiento y la asesoría a la comunidad, dado que poseen los conocimientos técnicos necesarios para una transformación positiva y sostenible, pero, es en última instancia, la comunidad quien define la significación y validación social de su patrimonio. Por tanto, ambos grupos de sujetos son factores clave en la intervención de este proceso y las acciones para la preservación y revitalización del patrimonio deben concebirse desde las propias comunidades y dentro del entramado cosmovisivo de los sujetos que las habitan.
A partir de la contrastación de fuentes documentales, el trabajo de campo y las entrevistas se pudo determinar que en la zona en estudio las viviendas vernáculas han sido objeto de una transformación recurrente en el tiempo, pasando progresivamente de un tipo de vivienda rústica (caña y palma) a otra de tapial con techo de palma, posteriormente, tapial con techo de teja, y, finalmente, tapial con techo de calamina. En cuanto a la fachada, la vivienda pasó progresivamente de una vivienda sin ventana a otra con ventanas.
Desde la percepción de los sujetos internos, la significación de los valores patrimoniales se construye, en parte, desde la subjetividad, asociada con experiencias individuales internas; y en otra parte, desde su relación con una mirada objetiva del objeto. Esta particularidad determina una diversidad más heterogénea en las valoraciones cualitativas que aportan, unido a la menor prevalencia de elementos técnicos, excepto en el caso de los maestros de obra. Para estos últimos el valor formal no es apreciado en su totalidad.
Los sujetos patrimoniales externos asumen la significación de los valores patrimoniales del objeto desde una posición más objetiva y técnica. Sin embargo, al desprenderse de la experiencia individual interna, estos sujetos aportan respuestas rígidas y de escaso aporte cualitativo. Algunos de estos sujetos aportan elementos técnicos adicionales en sus argumentos. Los sujetos externos destacan, de manera general, todos los valores patrimoniales, con menor incidencia en valores de novedad, conmemorativa y asociativa. El contraste, se aporta, fundamentalmente, desde la percepción elevada en casi todos los valores de algunos de los sujetos, como uno de los externos institucionales; en comparación con la valoración baja de uno de los externos académicos. De igual manera, uno de ellos considera que el objeto patrimonial no posee valor formal.
Las estimaciones respecto al valor patrimonial del objeto arquitectónico en estudio han sido destacadas de manera notoria en los tres aspectos: formal, de uso y simbólico. Asimismo, más allá de sus similitudes y diferencias, todas las apreciaciones son válidas en tanto revelan diferentes perspectivas desde su cercanía o no con el objeto, así como desde la ubicación laboral o académica de los sujetos patrimoniales. Para algunos sujetos patrimoniales las viviendas vernáculas de tapial no poseen valor económico.
Al abordar los cambios materiales y estructurales en la arquitectura vernácula y la pérdida de sentido y de prácticas culturales asociadas a la vivienda tradicional, esta investigación revela que la vivienda vernácula en tapial es un elemento central en la construcción y transmisión de la identidad cultural en la región en estudio. Por lo que su resignificación rebasa el espacio físico y participa de la construcción de la memoria individual y colectiva.
Los bajos valores obtenidos en algunos de los valores patrimoniales revelan cómo los procesos de transformación constructiva pueden afectar la memoria colectiva y debilitar la percepción identitaria de los pueblos, al incidir sobre el sentido de pertenencia individual y colectiva, y la transmisión intergeneracional de valores culturales compartidos. De manera general, ello lleva a percibir que la identidad cultural en comunidades nativas se encuentra fuertemente atada a la preservación de sus formas de vida, sus prácticas culturales, sus saberes, y sus espacios simbólicos; entendido así, es aconsejable que cualquier intervención en estas zonas deba tener en cuenta acciones que eviten el deterioro identitario y fomenten su revitalización.
En el contexto en estudio debe hablarse del proceso de transformación y resignificación patrimonial de la vivienda tradicional como un ente dinámico y multifacético, que no debe ni puede evaluarse simplemente desde la pérdida o sustitución de valores, sino desde la negociación continua entre sus componentes. En el medio de las tensiones entre memoria y funcionalidad debe potenciarse su preservación y revitalización en tanto referente patrimonial que la comunidad valore y resignifique como tal. Los resultados evidencian que su protección y valoración debe ser un proceso participativo, flexible y culturalmente sensible apoyado por políticas integrales de ordenamiento territorial, financiamiento, producción local y educación patrimonial.
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Karina Rengifo Mesía, (1976, San Martín, Perú). Actualmente cursa el doctorado en Ciencias en Arquitectura en la Universidad Nacional de Ingeniería, Perú. Asimismo, se desempeña como Docente Auxiliar a tiempo completo en la Facultad de Ingeniería Civil y Arquitectura de la Universidad Nacional de San Martín, donde imparte asignaturas como Historia de la Arquitectura Peruana y Taller de Diseño Arquitectónico.
Cómo citar este artículo: Rengifo, K. (2025). Transformación y resignificación patrimonial de la vivienda vernácula en una comunidad nativa peruana. Islas, 67(211): e1633.
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ISSN: 0042-1547 (papel) ISSN: 1997-6720 (digital)
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