ISLAS, 68 (214): e1674; mayo-agosto, 2026

Recepción: 03/09/2025 Aceptación: 15/01/2026

Artículo científico

Estrategias de diferenciación cultural en los recreos del corredor

andino Ayacucho–Apurímac

_________________________________________________

Cultural Differentiation Strategies in Tourist Service Establishments along the

Ayacucho–Apurímac Corridor

Rosmel Iván Rodriguez Peceros

Universidad Nacional José María Arguedas

ORCID: https://orcid.org/0000-0003-2317-3695

Correo electrónico: rirodriguez@unajma.edu.pe

Oscar Apaza Apaza

Universidad Nacional José María Arguedas

ORCID: https://orcid.org/0000-0001-8851-8717

Correo electrónico: oapaza@unajma.edu.pe

Erika Loa Navarro

Universidad Nacional José María Arguedas

ORCID: https://orcid.org/0000-0001-6986-0154

Correo electrónico: eloa@unajma.edu.pe

RESUMEN

Introducción: Este artículo analiza los recreos turísticos del corredor Ayacucho–Apurímac como escenarios de diferenciación cultural en los Andes del sur de Perú. La literatura turística especializada ha privilegiado el análisis economicista de estos espacios o de las festividades y la gastronomía como productos diferenciadores, descuidando el potencial de la materialidad cotidiana de los espacios de servicio como marcadores de identidad territorial. Ante este vacío, el presente estudio examina qué estrategias de diferenciación cultural despliegan los recreos y propone, como aporte metodológico complementario, un Índice Turístico Integrado (ITI) que traduce esas diferencias a un diagnóstico cuantitativo verificable y replicable.

Métodos: El estudio adoptó un diseño mixto de complementariedad que combinó observación directa de 24 establecimientos con encuestas aplicadas a 240 turistas (80 por ciudad). Las cinco dimensiones evaluadas fueron: cualidades físicas, servicio, recursos humanos, localización e imagen. Los contrastes estadísticos se realizaron mediante la prueba Chi-cuadrado (χ²) y el coeficiente V-Cramer, cuya condición adimensional permitió su uso como ponderador en la construcción del ITI.

Resultados: Se observó que la dimensión Cualidades físicas mostró valores diferenciados para el indicador Material de la infraestructura y presencia de Colectores de residuos en la cual dominó la respuesta negativa. En las dimensiones Servicio y Recursos humanos hubo una dominancia estadística significativa para la respuesta positiva. En las dimensiones Localización e Imagen no hubo diferencias entre los centros turísticos de las tres ciudades evaluadas.

Conclusiones: Los recreos turísticos del corredor son lugares de memoria activa donde la materialidad construida, las prácticas de hospitalidad y la imagen proyectada expresan u omiten las identidades de los territorios. Abancay despliega una hibridación deliberada entre tradición andina y modernidad funcional; Andahuaylas muestra una modernidad homogénea que diluye los rasgos identitarios locales y Huamanga exhibe una heterogeneidad no gestionada. El ITI ofrece una métrica replicable y escalable con potencial de institucionalización como instrumento de seguimiento por parte de las autoridades regionales de turismo y patrimonio.

PALABRAS CLAVE: recreos turísticos; diferenciación cultural; hibridación cultural; identidad andina; corredor Ayacucho–Apurímac; índice turístico integrado

ABSTRACT

Introduction: This article examines tourist service establishments along the Ayacucho–Apurímac corridor as sites of cultural differentiation in the southern Peruvian Andes. Specialized tourism literature has primarily emphasized economic analyses of these spaces or focused on festivals and gastronomy as distinctive tourism products, overlooking the potential of the everyday materiality of service environments as markers of territorial identity. Addressing this gap, the present study investigates the cultural differentiation strategies deployed by tourist service establishments and proposes, as a complementary methodological contribution, an Integrated Tourism Index (ITI) that translates these differences into a verifiable and replicable quantitative assessment.

Methods: The study adopted a mixed-methods complementary design that combined direct observation of 24 establishments with surveys administered to 240 tourists (80 per city). Five dimensions were evaluated: physical attributes, service, human resources, location, and image. Statistical comparisons were conducted using the Chi-square (χ²) test and Cramér’s V coefficient, whose dimensionless nature allowed its use as a weighting factor in the construction of the ITI.

Results: The Physical Attributes dimension showed differentiated values for the indicators Infrastructure Material and Presence of Waste Collection Facilities, for which negative responses predominated. In the Service and Human Resources dimensions, a statistically significant predominance of positive responses was observed. No significant differences were found among the tourist service establishments of the three cities in the Location and Image dimensions.

Conclusions: The tourist service establishments along the corridor function as sites of active memory where built materiality, hospitality practices, and projected image express—or omit—the identities of their territories. Abancay displays a deliberate hybridization of Andean tradition and functional modernity; Andahuaylas exhibits a homogeneous modernity that dilutes local identity traits; and Huamanga presents unmanaged heterogeneity. The ITI provides a replicable and scalable metric with potential for institutionalization as a monitoring instrument for regional tourism and heritage authorities.

KEYWORDS: tourist service establishments; cultural differentiation; cultural hybridization; Andean identity; Ayacucho–Apurímac corridor; Integrated Tourism Index.

CONTRIBUCIÓN DE AUTORÍA

Concepción y/o diseño de investigación:

Rosmel Iván Rodriguez Peceros (50%)

Oscar Apaza Apaza (30%)

Erika Loa Navarro (20%)

Adquisición de datos:

Rosmel Iván Rodriguez Peceros (35%)

Oscar Apaza Apaza (30%)

Erika Loa Navarro (35%)

Análisis e interpretación de datos:

Rosmel Iván Rodriguez Peceros (40%)

Oscar Apaza Apaza (30%)

Erika Loa Navarro (30%)

Escritura y/o revisión del artículo:

Rosmel Iván Rodriguez Peceros (40%)

Oscar Apaza Apaza (30%)

Erika Loa Navarro (30%)

INTRODUCCIÓN

Durante las últimas décadas, las rutas prehispánicas y coloniales de los Andes peruanos han sido resignificadas en ejes turísticos, dando paso a una creciente oferta de recreos turísticos o establecimientos de servicio mixto (restaurantes, áreas de esparcimiento, atención al visitante). Más allá de su función en el consumo, estos espacios intervienen también en las expectativas de los foráneos, al entenderse como vehículos de producción cultural, donde la identidad local se exhibe, se recrea y, en ocasiones, también se diluye ante los imperativos del mercado turístico global. Entendida esta peculiaridad, estos recreos se han convertido en objeto de una política del Estado peruano para el desarrollo cultural y turístico de la nación. En consonancia, el Congreso de la República de Perú (2000), a través de la Ley N.º 27318, declara de interés nacional la creación del corredor Turístico Ayacucho-Apurímac-Cusco, por considerarlas foco de las Culturas Andinas Wari-Chanka-Inka. La importancia de este corredor se ha reafirmado también con normativas más recientes, como la Ley N.º 32585 (2025), que expresó de interés nacional la promoción turística en Ayacucho y Apurímac (Congreso de la República de Perú, 2026). El Estado peruano concibe de forma explícita esta ruta como un componente esencial para las culturas andinas, dentro de la cual, los lugares que la componen, dígase museos, sitios arqueológicos y, por supuesto, los recreos, se conciben como puntos de encuentro y difusión cultural.

En este sentido, el sector del turismo en Perú ha experimentado fluctuaciones importantes en los recientes cinco años, influido por factores climáticos, sociopolíticos y, más recientemente, por los efectos de la pandemia de COVID-19 (INEI, 2021; Ortiz-Chávez et al., 2024), que se observó incluso en los lugares emblemáticos del turismo nacional. En este panorama, según la proyección del plan estratégico de turismo peruano, para fines del 2025 se previó alcanzar la consolidación de los destinos nacionales como competitivos, sostenibles, de calidad y sumamente seguros (Mincetur, 2015). Sin embargo, no se trata solo de que la calidad y diferenciación de los servicios turísticos en regiones como Apurímac y Ayacucho sigan siendo desiguales, sino de que la mayor parte de los estudios abordan esta problemática desde una óptica economicista o de gestión empresarial, midiendo desde esta perspectiva competitividad o satisfacción del cliente, sin detenerse en las dimensiones simbólicas, materiales y sociales que intervienen en la experiencia turística de territorios culturalmente densos, como los Andes.

En el interior del país los servicios turísticos se centraron en la calidad provista al cliente, con una marcada puntualización en la infraestructura, accesibilidad, comodidad, transporte y seguridad (Daries et al., 2021). En los centros turísticos del corredor entre las regiones Ayacucho y Apurímac, que abarca las jurisdicciones de las ciudades de Abancay, Andahuaylas y Huamanga, la literatura reportó disimilitudes entre las cualidades físicas de los establecimientos, calidad y eficiencia en los servicios al turista, diferencias de las habilidades y competencias de los recursos humanos, la ubicación, accesibilidad, seguridad y espacio de los centros turísticos; lo que produce diferencias en la percepción cuando se realizan mediciones (Araújo et al., 2024; Valle et al., 2024). No obstante, en el proceso las mejoras se fueron evidenciando no solo como parte de la política regional, sino como necesidad económica emergente en ese entorno social. Empero, aún no se cuenta con un estudio comparativo de diferenciación cultural entre los principales centros turísticos del importante corredor que une estas dos regiones peruanas.

Los debates políticos locales sobre esta temática destacan la importancia de implementar estrategias específicas para optimizar la experiencia turística, enfatizando también la necesidad de fortalecer las capacidades del capital humano; sin embargo, las mejoras de la calidad del servicio y la consolidación de la imagen de los destinos locales en este corredor andino aún se encuentran lejos de competir con destinos consolidados a nivel nacional.

Para Prieto & Triana (2019), el significado de la experiencia turística es degustar platos que no forman parte de su origen, complementándose con el paisaje, los paseos programados o la recreación, entre otros. Para Kalenjuk Pivarski et al. (2023), las rutas gastronómicas se planifican «en torno a un producto clave que caracteriza la ruta y le da nombre, ofreciendo una serie de placeres y actividades relacionadas con los elementos distintivos de cada producto gastronómico». Al respecto, Hernández (2018) añadió que el desarrollo de la ruta gastronómica, bajo el amparo de la singularidad de un producto típico diferenciado y protegido, aporta beneficios sostenibles a los territorios o localidades. Asimismo, valoriza la cultura, fortalece la identidad, genera empleo y hace crecer la economía regional (Hernández & Dancausa, 2018). Por tanto, la centralización en el servicio gastronómico puede ser la clave para inducir a los visitantes a seleccionar los destinos turísticos, teniendo que añadir la diferenciación de instalaciones y accesibilidad como condiciones básicas para las personas (Valle et al., 2024; Westmont, 2021).

Cunha (2018), por su parte, apoyó su estudio en la correlación de ideas y doctrinas centradas en la importancia del turismo gastronómico, así como en su contribución al desarrollo económico regional y local, basándose en escenarios o rutas gastronómicas, así como en las peculiaridades del producto como factor diferenciador que aporta distinción y potencia el uso de insumos locales. Para Rivza et al. (2022), la gastronomía como producto turístico genera oportunidades, ya que refuerza y posiciona la elección del destino turístico, entendiendo que un buen plato y una buena atención orientan y favorecen la localidad y la región. A lo dicho, Vega et al. (2018) enfatizaron que la gastronomía debe ser el centro y sobre este complementarse los servicios que provean información acerca de la cultura, tradiciones e identidad. Nesterchuk et al. (2021) añaden, por su parte, que el desarrollo del turismo gastronómico dependerá del nivel de asociación con los rasgos culturales y esta con la provisión y disponibilidad de recursos naturales que cimentan la tradición local.

Turismo y materialidad en la construcción cultural

En relación con el valor cultural de los espacios turísticos es de utilidad retomar los estudios sobre la antropología del espacio y cultura material, que han propuesto en los objetos y los entornos construidos su esencia como sistemas de significación, capaces de rebasar los límites tangibles en tanto soportes materiales de la actividad humana (Appadurai, 1986; Miller, 2005). Específicamente en el contexto andino puede entenderse en los materiales de construcción también la existencia de una carga simbólica específica; mientras el concreto es el material de la modernidad urbana, el adobe dialoga directamente con la memoria prehispánica y colonial. En ello, la elección consciente de la materialidad es también productora de sentidos añadidos en el campo cultural.

Hacia finales del siglo xx Nora (1984) acuñó el concepto de lieux de mémoire para designar a aquellos espacios donde la memoria colectiva cristaliza, o sea, donde habitan los entornos vivos de la tradición. En este contexto, sin ser exactamente lugares de memoria en el sentido propuesto por Nora, la materialidad de los recreos turísticos andinos sí manifiesta una función análoga, al exhibir para el visitante una imagen de la tradición constructiva local, aunque ello opere mediante estrategias más o menos conscientes.

Por otra parte, al analizar las concepciones culturales de espacios turísticos, sobre todo aquellos situados en contextos culturalmente densos, resultan oportunas las nociones de hibridación cultural propuestas por autores clásicos como García Canclini (1989) o Bhabha (1994), quienes aportan una perspectiva desde la cual las culturas no solo se mezclan, también crean identidades que superan la suma simple de sus partes y deben entenderse desde la hibridación de experiencias culturales diversas. Sin embargo, vaciados de contenido, estos signos desde los cuales opera la tradición se reducen entonces a materialidad, o sea, a simple objeto de decoración para el turista. Para autores como Bhabha (1994) el resultado de este simulacro no funda en estos casos un tercer espacio, sino apenas una ficción de identidad. En este ámbito, el núcleo crítico de la problemática común a los destinos turísticos se mueve culturalmente entre la hibridación auténtica y la folklorización simplista de los espacios.

A partir de estas consideraciones, más allá de evaluar los recreos turísticos del corredor Ayacucho-Apurímac como prestadores de servicios, el presente estudio se interesó por indagar sobre su concepción como objetos culturales que expresan concepciones locales del espacio, de la hospitalidad, del patrimonio y de la modernidad. De esta manera, esta investigación tuvo por objetivo determinar qué estrategias de diferenciación cultural despliegan estos recreos y cómo se relacionan con las identidades locales en un contexto de turismo creciente.

Desde el punto de vista de la antropología del turismo, este texto se sustenta sobre la base de la construcción de imaginarios turísticos (Rodríguez, 2025) y la importancia de implementar estrategias que integren el desarrollo comunitario y el turismo, desde la colaboración entre las autoridades turísticas y la comunidad local (Moral-Cuadra et al., 2026). Asimismo, dialoga con investigaciones recientes sobre turismo andino que han destacado la importancia de las festividades (Arroyo et al., 2024; Carvache-Franco et al., 2018) o la gastronomía (Valle et al., 2024; Westmont, 2021) como ejes de atracción, pero que rara vez han analizado la materialidad de los espacios de servicio cotidiano.

En suma, el trabajo buscó contribuir desde un enfoque poco habitual en la literatura turística, que es el de los espacios recreativos como lugares de producción cultural. Al examinar cómo se construye y se diferencia la oferta de recreos en un corredor andino, se busca demostrar que más allá de una simple actividad económica el turismo puede funcionar también como un escenario donde las comunidades locales muestran su identidad al mundo globalizado. En suma, este material se sustenta sobre la hipótesis de que la materialidad de los espacios no es neutra, sino una toma de posición cultural con implicaciones sobre la proyección de la identidad territorial.

METODOLOGÍA

Este estudio se diseñó desde una perspectiva descriptivo-explicativa, adoptada con un enfoque mixto que combinó métodos cualitativos y cuantitativos para la interpretación de los resultados (Hernández-Sampieri & Mendoza, 2018). El diseño metodológico no experimental se asumió a partir de una población compuesta por los actores sociales involucrados directamente en la gestión de los lugares visitados en las jurisdicciones de las ciudades de Abancay, Andahuaylas y Huamanga. La población del estudio estuvo conformada por los recreos turísticos ubicados en el corredor Ayacucho–Apurímac, específicamente en las jurisdicciones de Abancay, Andahuaylas y Huamanga, así como por los turistas mayores de 18 años que acudieron a dichos establecimientos durante el periodo de recolección de datos. Las unidades de análisis fueron los recreos turísticos, entendidos como establecimientos de servicio recreativo y gastronómico vinculados a la actividad turística local; mientras que las unidades informantes fueron los turistas encuestados en cada establecimiento. La muestra estuvo integrada por 24 recreos turísticos y 240 turistas, distribuidos proporcionalmente en las tres ciudades: ocho recreos turísticos por ciudad y diez turistas por cada establecimiento evaluado. La selección se realizó mediante un muestreo no probabilístico intencional por criterios, considerando como criterios de inclusión para los establecimientos: contar con al menos tres años de operación, ubicarse en las jurisdicciones seleccionadas, estar reconocidos o categorizados por la DIRCETUR y no registrar sanciones administrativas. Para los turistas, se consideró como criterio de inclusión ser mayor de edad y encontrarse en el establecimiento durante la aplicación de los instrumentos. En cada uno de estos recreos turísticos se entrevistó a diez (10) personas, haciendo un total de 80 para cada ciudad considerada (Fig.1).

Figura 1. Mapa de ubicación de los lugares muestreados en las jurisdicciones de las regiones de Ayacucho y Apurímac, Perú

Fuente: Elaboración propia

Se emplearon cinco dimensiones para establecer la diferenciación entre los centros turísticos: cualidades físicas (cultura material); servicio (hospitalidad); recursos humanos (capital social y competencias); localización (accesibilidad y paisaje) e imagen (construcción simbólica). La recolección de datos incluyó encuestas, observación directa y análisis documental, a partir de instrumentos como cuestionarios y fichas de observación. Para obtener la determinación de las asociaciones entre las dimensiones con cada ciudad el procesamiento de datos se realizó mediante estadística descriptiva y mediante la prueba de Chi-cuadrado (X2). Se obtuvieron también los coeficientes V-Cramer, empleados para el cálculo del índice turístico. Se almacenó la información en hojas de MS Excel®, posteriormente analizada con el software estadístico IBM SPSS®, con licencia de la universidad.

Estos datos cuantitativos no fueron concebidos como fin en sí mismos sino como evidencia empírica para las interpretaciones culturales. La elaboración de un Índice Turístico Integrado (ITI) se empleó para sintetizar la posición relativa de cada ciudad como herramienta de referencia comparativa, subordinada al análisis cultural. Su realización se inspiró en la metodología de Brzostowski & Wachowicz (2012).

RESULTADOS

La Figura 2 muestra la percepción de los encuestados acerca del grado de diferenciación del servicio en los atractivos turísticos del corredor Ayacucho-Apurímac entre las tres ciudades evaluadas. Aunque en todas ellas se destacó una mayor proporción de valoraciones positivas, el análisis de contraste determinó diferencias significativas que deben ser abordadas, en favor de mejorar la competitividad turística del corredor y a través de la propia diferenciación cultural que proyectan.

Figura 2. Grado de diferenciación de servicios en atractivos turísticos de las ciudades de Abancay, Andahuaylas y Huamanga en el corredor turístico Ayacucho-Apurímac, 2024

X2 = 167,575 p = 0.000; gl = 2.0 [Software: IBM SPSS®]

Fuente: Elaboración propia

Cultura material expresada en las cualidades físicas

La observación permitió documentar las elecciones materiales y espaciales que cada localidad ha adoptado como soporte de su oferta turística.

Específicamente en el criterio Material de la infraestructura se evidenció un contraste significativo, visualizándose en Ayacucho (Huamanga) una mayor distribución entre los indicadores evaluados. El material de ‘Solo concreto’ obtuvo la menor frecuencia en comparación con los centros turísticos ubicados en Andahuaylas y Abancay (Apurímac). Asimismo, el criterio ‘Colectores de residuos’ también mostró contraste significativo, con comportamientos diferentes entre las ciudades evaluadas. Por ejemplo, la Tabla 1 muestra en Abancay una presencia predominante de estos colectores, en comparación con Andahuaylas y Ayacucho (Huamanga).

Tabla 1. Frecuencias obtenidas en la evaluación de las cualidades físicas de los centros turísticos en el corredor Ayacucho- Apurímac

Criterio: Cualidades físicas Indicadores registrados (IR) Andahuaylas Abancay Ayacucho Contraste (Chi Cuadrado = X2)
n % n % n %
Tipo de diseño Moderno 7 87.5 5 62.5 7 87.5 X2 = 2.021
p = 0.364
Colonial/tradicional 1 12.5 3 37.5 1 12.5
Material de la infraestructura Solo concreto 7 87.5 0 0.0 5 62.5 X2 = 17.900
p = 0.001
Mixto (adobe-madera-concreto) 0 0.0 8 100.0 2 25.0
Solo Adobe 1 12.5 0 0.0 1 12.5
Nivel de la infraestructura Buena 8 100.0 8 100.0 6 75.0 X2 = 4.364
p = 0.113
Regular 0 0.0 0 0.0 2 25.0
Amplitud Muy espacioso 4 50.0 4 50.0 1 12.5 X2 = 4.250
p = 0.373
Amplio 2 25.0 1 12.5 4 50.0
Reducido 2 25.0 3 37.5 3 37.5
Colectores de residuos 4 50.0 7 87.5 2 25.0 X2 = 6.378
p = 0.041
No 4 50.0 1 12.5 6 75.0

Fuente: Elaboración propia

Estos resultados revelan los materiales de construcción como el primer marcador de diferenciación cultural. Abancay destaca por el uso sistemático de materiales mixtos (adobe, madera y concreto) en la totalidad de sus recreos, lo que podría interpretarse como una posible apuesta por integrar la tradición constructiva local con la modernidad. Aunque los datos disponibles no permiten afirmar en este sentido una voluntad explícita o consciente por parte de los empresarios, este patrón puede leerse tentativamente como una forma de hibridación cultural, siempre que se entienda como una lectura analítica que requeriría validación con entrevistas en profundidad a los propietarios. En esta integración, el adobe se combina con el concreto sin perder su función simbólica; mixtura que ofrece al visitante una perspectiva integrada de continuidad.

En Andahuaylas, en cambio, predomina el uso exclusivo del concreto en el 87,5 % de los recreos recogidos en este estudio. Se trata de una elección orientada hacia una modernidad homogénea, que privilegia la durabilidad y estandarización, pero a costa de prescindir de rasgos identitarios que pudieran favorecer una singularización de la oferta. Solo el recreo Puma de Piedra muestra un diseño colonial y está construido con adobe, al tiempo que mantiene una infraestructura en buenas condiciones, con amplitud espacial y con tachos para residuos. Su combinación de lo tradicional con prácticas adecuadas de gestión ambiental le otorga un valor tradicional y cultural añadido, lo que podría sugerir una intencionalidad probablemente dirigida a un segmento de turistas interesado en la búsqueda de autenticidad.

Ayacucho, por su parte, presenta una posición intermedia pero más fragmentada, con un diseño arquitectónico moderno y el uso de ladrillo o concreto en el 62,5 % de sus recreos. Algunos de sus recreos incorporan elementos como piedra, concreto, triplay y metal, dejando ver una variedad constructiva adaptada a necesidades específicas locales. Los resultados muestran, en general, un porcentaje no despreciable de construcciones mixtas (25 %) y de adobe (12,5 %), en algunos casos con un estilo rústico complementario que exhibe la identidad cultural del territorio. Esta heterogeneidad material pudiera interpretarse como una falta de consenso cultural sobre la imagen patrimonial que se desea proyectar, o como una falta de intencionalidad en este sentido; este hallazgo es revelador, sobre todo si se tiene en consideración que Ayacucho es la ciudad con mayor densidad histórica de las tres, declarada como centro histórico Patrimonio de la Humanidad.

Por otra parte, el indicador de colectores de residuos muestra también una dimensión cultural, pues, además de su función técnica, la gestión de la basura es un marcador de orden, limpieza y responsabilidad ambiental. La ciudad de Abancay lidera la muestra en este aspecto, con un 87,5 % de presencia, además de contar con clasificación de residuos (orgánicos e inorgánicos) en la mayoría de sus recreos. Esta práctica proyecta sobre la ciudad una imagen de tradición cuidada que integra sostenibilidad y patrimonio. Andahuaylas, por su parte, exhibe en este aspecto una situación ambivalente (50 % con colectores) que sugiere una transición incompleta; mientras Ayacucho, con solo un 25 % de recreos que disponen de tachos (sin clasificación), evidencia una debilidad considerable, que proyecta descuido y que afecta la experiencia del visitante.

Hospitalidad del servicio como práctica cultural

En el análisis de la calidad de servicio se anotaron aspectos vinculados con el servicio de atención al turista, con una valoración predominante del nivel ‘Bueno’, aunque en Huamanga (Ayacucho) se obtuvo el menor porcentaje en este nivel, en comparación con las demás ciudades. El segundo nivel que varió entre estas tres urbes fue el ‘Regular’, con una variabilidad reflejada en el contraste con el X2, que reveló diferencias significativas entre las frecuencias de los niveles de calificación del criterio ‘Servicio’ para las ciudades evaluadas (Tabla 2).

Tabla 2. Frecuencias y contraste X2 de los resultados de las respuestas del criterio ‘Servicio’ para tres ciudades del corredor turístico Ayacucho-Apurimac

Criterio: Servicio

(Indicador registrado -IR)

Andahuaylas Abancay Ayacucho Contraste
n % n % n %
Deficiente 1 1.3 2 2.5 3 3.8 X2 = 21.595
p = 0.000
gl = 4.0
Regular 5 6.3 14 17.5 27 33.8
Bueno 74 92.5 64 80.0 50 62.5

Fuente: Elaboración propia

En este criterio los registros alcanzados en Andahuaylas muestran homogeneidad en la calidad del servicio, lo cual pudiera sugerir eficacia en la atención al cliente; sin embargo, desde el punto de vista cultural queda por definir si esta valoración ofrece de manera general una imagen positiva sobre matices de calidez o informalidad propias de la cultura andina, o si evidencia la adopción de un modelo de hospitalidad deslocalizado, con códigos de trato estandarizados semejantes a los de cualquier servicio turístico a nivel global.

En los registros de Abancay, por su parte, se mantiene un alto nivel de satisfacción (80 % ‘Bueno’), pero se duplica la valoración ‘Regular’ (17,5 %) en relación con Andahuaylas, lo que muestra variabilidad en la experiencia del visitante. No obstante, aún no se perciben en un nivel extendido de puntos críticos, dada la baja proporción de ‘Deficiente’ (2,5 %).

Ayacucho, por su parte, se constató como la ciudad con la percepción de servicio más baja, con solo 62,5 % ‘Bueno’ y un preocupante 33,8 % ‘Regular’. Estos resultados confirman lo observado anteriormente en cuanto a las cualidades físicas, que se relacionan con una oferta culturalmente heterogénea en esa urbe, expresada en una experiencia de servicio percibida por el turista como desigual. Dicho esto, un visitante puede encontrarse con una atención excelente en un recreo y una deficiente en otro, fluctuación que atenta notablemente contra la consolidación de una marca destino confiable.

Los recursos humanos en la transmisión cultural

En esta dimensión se observó una mayor frecuencia concentrada en el nivel ‘Bueno’, aunque nuevamente la ciudad de Ayacucho (Huamanga) mostró la menor proporción en comparación con las demás ciudades. No obstante, el contraste mostró que no hubo diferencia significativa entre las ciudades evaluadas, por lo que se indicaría que el comportamiento de esta categorización es similar entre los centros turísticos de todas las ciudades analizadas (Tabla 3).

Tabla 3. Frecuencias y contraste X2 de los resultados de las respuestas del criterio ‘Recursos humanos’ para tres ciudades del corredor turístico Ayacucho-Apurímac

Criterio: Recursos humanos

(Indicador registrado -IR)

Andahuaylas Abancay Ayacucho Contraste
n % n % n %
Deficiente 3 3.8 0 0.0 3 3.8 X2 = 9.073
p = 0.059
gl = 4.0
Regular 23 28.8 36 45.0 37 46.3
Bueno 54 67.5 44 55.0 40 50.0

Fuente: Elaboración propia

Si bien las diferencias percibidas no alcanzan significación estadística en cuanto al contraste global, las tendencias de los datos obtenidos sí pueden considerarse como culturalmente relevantes. La mayor proporción de valoración positiva del personal en Andahuaylas, con el 67,5 % percibido como ‘Bueno’, y la menor proporción evaluada como ‘Regular’ (28,8 %), sugiere en esta ciudad una estandarización de los servicios acompañada por una adecuada capacitación del recurso humano.

En el caso de Abancay, sin embargo, los hallazgos exponen una aparente paradoja, aunque lideró las valoraciones positivas en cuanto a las cualidades físicas patrimoniales, presenta un 45 % de percepción ‘Regular’ en la evaluación de sus recursos humanos. Estos resultados exteriorizan una posible brecha entre el patrimonio construido y el patrimonio vivo (competencias del capital humano). En términos culturales, aunque la tradición se preserva desde la materialidad, su transmisión aún es insuficiente.

Ayacucho, por su parte, confirma nuevamente en la heterogeneidad de los recursos humanos una fragmentación general de la oferta en esa ciudad, con el mayor porcentaje de ‘Regular’ (46,3 %) y el más bajo de ‘Bueno’ (50,0 %). Además, comparte con la urbe de Andahuaylas un 3,8 % de percepción ‘Deficiente’.

Localización y accesibilidad homogéneas

Los indicadores clave de ubicación y accesiblidad analizados en esta dimensión muestran resultados variables; no obstante, en términos de comportamiento entre las tres ciudades no se identificaron diferencias significativas, entendiéndose similitud entre los indicadores evaluados en todas ellas. Específicamente en el criterio ‘Ubicación en Google’ las frecuencias fueron similares en todos los centros turísticos evaluados (Tabla 4).

Tabla 4. Frecuencias y contraste X2 de los resultados de las respuestas del criterio ‘Localización’ para tres ciudades del corredor turístico Ayacucho-Apurímac

Criterio: Localización

(Indicador registrado -IR)

Indicador Andahuaylas Abancay Ayacucho Contraste
n % n % n %
Vía Principal 5 62.5 6 75.0 7 87.5 X2 = 1.333
p = 0.513
No 3 37.5 2 25.0 1 12.5
Zona de Parqueo 3 37.5 5 62.5 5 62.5 X2 = 1.343
p = 0.511
No 5 62.5 3 37.5 3 37.5
Seguridad 8 100.0 7 87.5 7 87.5 X2 = 1.091
p = 0.580
No 0 0.0 1 12.5 1 12.5
Ubicación en Google 8 100.0 8 100.0 8 100.0 ---*
No 0 0.0 0 0.0 0 0.0

*No se ha calculado estadísticos porque la respuesta es una constante en todos los casos analizados

Fuente: Elaboración propia

La similitud en estos patrones apunta hacia una elevada homogenización de factores comunes, como la visibilidad (vías principales), la oferta de estacionamiento y la presencia en plataformas digitales (Google Maps como estándar básico). Lo relevante de este hallazgo se manifiesta sobre todo en el plano de la accesibilidad física y digital, pues evidencia que las tres ciudades operan bajo lógicas similares, acordes con las dinámicas del mercado turístico contemporáneo. El hecho de que todos los recreos estén georreferenciados en Google Maps confirma su integración en las dinámicas digitales a nivel global, que funcionan hoy como requisito indispensable para el emprendimiento turístico.

Proyección cultural de la imagen

El resultado de la imagen de estas ciudades es uno de los mejores indicadores de la proyección cultural en cada una de ellas (Tabla 5).

Tabla 5. Frecuencias y contraste X2 de los resultados de las respuestas del criterio ‘Imagen’ para tres ciudades del corredor turístico Ayacucho-Apurímac

Criterio: Imagen

(Indicador registrado -IR)

Andahuaylas Abancay Ayacucho Contraste
n % n % n %
Deficiente 1 1.3 0 0.0 1 1.3 X2 = 16.781
p = 0.002
gl = 4.0
Regular 25 31.3 14 17.5 37 46.3
Bueno 54 67.5 66 82.5 42 52.5

Fuente: Elaboración propia

De manera general, se muestra una tendencia hacia el nivel ‘Bueno’ en todos los centros turísticos de las tres ciudades evaluadas, con variabilidad proporcional en cada una de estas y variaciones en las categorías ‘Regular’ y ‘Bueno’, sobre todo para Abancay. Este indicador es importante, pues en el contraste realizado se hizo notorio una diferencia reveladora, indicándose tendencias distintivas en estos locales.

Abancay recibe la mayor proporción entre las tres ciudades, con un 82,5 % de percepciones de ‘Bueno’ y la menor percepción de ‘Regular’ (17,5 %). Este resultado corrobora para esta ciudad un logro en la integración de tradición arquitectónica, sostenibilidad (colectores de residuos) y servicio mayoritariamente bueno, con potencial incidencia sobre la construcción de una imagen coherente y, a la vez, atractiva. Para el visitante de Abancay sus recreos comunican un paisaje cultural donde el pasado se valora, se cuida y se socializa con calidad.

Andahuaylas, por su parte, registra un 67,5 % de ‘Bueno’ y un significativo 31,3 % de ‘Regular’, lo que muestra una imagen también positiva, pero menos potente que la de Abancay. En este sentido, la modernidad homogénea de sus construcciones, en combinación con su ambivalencia en sostenibilidad, atentan contra la construcción de un imaginario diferenciador. De una parte, el visitante percibe eficiencia, pero sin que esto esté necesariamente asociado a una experiencia cultural única.

Sin embargo, la mayor debilidad identificada se muestra en Ayacucho, con indicadores de solo un 52,5 % percibido como ‘Bueno’, una mayor percepción como ‘Regular’ (46,3 %) y un pequeño porcentaje ‘Deficiente’. Su fragilidad en este indicador reafirma nuevamente los hallazgos anteriores de heterogeneidad material, servicio variable y recursos humanos dispares. Esta ciudad no ha logrado la construcción coherente entre su densidad histórica y patrimonial y su concreción de una oferta turística unificada; contrario a ello, proyecta una fragmentación de la experiencia, que pudiera traducirse en una imagen imprecisa para el visitante.

Integración del modelo (Índice turístico integrado–ITI) como diagnóstico cuantitativo de la diferenciación cultural

Por otra parte, la propuesta de un Índice Turístico Integrado (ITI) permitió obtener evidencia objetiva en relación con la interpretación cultural diferenciada entre estos territorios, integrada en un modelo de valor turístico. De esa manera, la oferta expresada en el ITI se propone como la combinación de los criterios normalizados de: Cualidades físicas, Calidad de servicio, clasificación de los Recursos humanos y la Imagen que proyectan en los clientes. Para el criterio ‘Cualidades físicas’ se seleccionaron los indicadores de ‘Colectores de residuos’ y ‘Material de la infraestructura’, que fueron los dos únicos con diferencia significativa (Ver Tabla 1). Posteriormente, se sumó el criterio Servicio (Tabla 2), que también mostró diferencias significativas entre los centros turísticos de las tres ciudades evaluadas. Finalmente, aunque con diferencias menores, se consideró importante adicionar también los criterios de Recursos humanos (Tabla 3) e Imagen, por considerar importantes sus diferencias (Tabla 5).

Sobre la base de los puntajes ordinales de las categorías (Deficiente = 1; Regular = 2; Bueno = 3), se calculó el punto medio para cada ciudad en cada una de las dimensiones (criterios), asignando la media en la escala de 1 al 3 y significando que el puntaje medio de los centros turísticos de cada ciudad caerá siempre en ese rango. Posteriormente, se normalizó los puntajes en un rango de 0 a 1. Para ello se tomó el valor promedio de cada ciudad, asumiendo el score de cada ciudad [Score 1 (deficiente); Score 2 (regular); Score 3 (Bueno)] usando un escalamiento lineal: \({Score\ normalizado\ (SN)}_{Específico} = \frac{{Score}_{i}\ - \ 1}{{Score}_{\max} - 1}\). De esa manera, el SN para el nivel ‘Deficiente’ fue: [(1-1)/(3-1)] 🡺 0; ‘Regular’ es [(2-1)/(3-1)] 🡺 0.5; y ‘Bueno’ se calculó: [(3-1)/(3-1)] 🡺 1. Donde 0 es el peor resultado posible y 1 es el mejor posible. Estos SN determinaron el impacto por cada indicador evaluado. Por ejemplo, para el caso de ‘Imagen’ para los centros turísticos de Andahuaylas (Tabla 5) fue: [(Deficiente = 0.013*0) + (Regular = 0.313*0.5) + (0.675*1) == 0.832].

Para el caso de la dimensión Cualidades físicas de los centros turísticos se tuvieron algunos indicadores que no fueron medidos en tres opciones, sino que tuvieron dos. Así, para el indicador ‘Material de la infraestructura’ se aplicó el criterio del cálculo del score previamente descrito, pues, por analogía, se adoptó la estandarización teniendo como punto máximo el material más duradero y resistente, que fue el Concreto (SN = 1.0), seguido del tipo de Infraestructura Mixta (SN = 0.5) y el más bajo puntaje, para las construcciones hechas con Adobe (SN= 0.0). Para el indicador ‘Colectores de residuos’, se tuvo una escala dicotómica, en donde se asignó a la respuesta ‘No’ con un SN = 0.0 y ‘Sí’ con un SN = 1.0.

El impacto normalizado (IN) se calculó aplicando la siguiente fórmula: \(IN = \ \sum_{SN(0 \rightarrow 1)}^{}{(SN*P_{IR})}\) Donde SN = Score normalizado; PIR = Proporción del indicador registrado, que fue específico para cada criterio (Dimensión) analizado, expresándose en proporción y no en porcentaje. Asimismo, se tomó como punto de categorización al coeficiente V-Cramer calculado a partir de la data (Vx). Sobre la base de la suma total de los coeficientes V- Cramer de las cinco dimensiones (\(\sum_{1}^{5}V_{x}\)), se determinaron los pesos de cada uno, normalizándolos para que sume 1, siguiendo la siguiente fórmula: \(V_{i} = V_{x}/\sum_{1}^{5}V_{x}\ \)(Tabla 6). Se justifica el empleo del coeficiente V-Cramer como asignación de pesos, el cual midió la fuerza de asociación de cada criterio (dimensión) con los centros turísticos de cada ciudad evaluada. Usar este coeficiente resultó mejor en la medición de la variación y la relevancia estadística de cada ciudad, debido a su condición de adimensional (Tankoano et al., 2023), y permitió comparar los diferentes resultados que tuvieron los indicadores y categorización final.

El índice turístico integrado (ITI) se obtuvo multiplicando los índices normalizados por impacto (IN) por los V-Cramer normalizados (VN) de cada dimensión, de acuerdo con la siguiente fórmula:

\(ITI = {(IN}_{Colect}*{VN}_{c}) + \left( {IN}_{Mat.infr}*{VN}_{mi} \right) + {(IN}_{Serv}*{VN}_{s}) + ({IN}_{Rec.\ hum}*{VN}_{rh}) + {(IN}_{Imag}*{VN}_{i})\)

Donde cada VN es específico para cada dimensión (Vc 🡪 V-Cramer normalizado del indicador ‘Colectores de residuos’ = 0.3044; Vmi 🡪 Coeficiente para el indicador ‘Material de la infraestructura’ = 0.3611; Vs 🡪 Coeficiente para ‘Calidad de servicio’ = 0.1253; Vrh 🡪 Coeficiente para ‘Recursos humanos’ = 0.0987; Vi 🡪 Coeficiente para ‘Imagen’ = 0.1105). Este resultado mostró que el ITI más elevado lo tuvo Andahuaylas y el más bajo fue Ayacucho (Tabla 6).

Tabla 6. Índice Turístico Integrado (ITI) calculado para tres ciudades del corredor turístico Ayacucho-Apurímac

Ciudad del Corredor turístico

Imagen del Centro Turístico

(INi*VNi)

Recursos Humanos

(INrh*VNrh)

Calidad de servicio

(INs*VNs)

Material Infraestructura

(INmi*VNmi)

Colectores

(INc*VNc)

ITI

(Índice turístico integrado)

\[ITI = \ \sum_{}^{}{({IN}_{x}}*\ {VN}_{x})\] %
Andahuaylas 0.0919 0.0808 0.1198 0.3160 0.1522 0.7607 76.07
Abancay 0.1008 0.0765 0.1112 0.1806 0.2663 0.7354 73.54
Ayacucho 0.0836 0.0722 0.0995 0.2708 0.0761 0.6022 60.22

Nota: Los VN se obtuvieron como una proporción en base a la sumatoria de los coeficientes V-Cramer de cada dimensión = 1.692 = [Vimag = 0.187 + Vrec.hum. = 0.167 + Vserv = 0.212 + Vm.infr. = 0.611 + Vcolec = 0.515]

Fuente: Elaboración propia

De manera general, el ITI cuantifica los hallazgos descritos en el análisis cultural. El mayor peso ponderado de las dimensiones materiales (material de infraestructura, VN=0,3611 y gestión de residuos, VN=0,3044) confirma en la materialidad el componente cultural más legible y diferenciado del corredor. Más que una diferenciación simple de calidad en el servicio, la brecha de 15,85 puntos entre Andahuaylas (76,07 %) y Ayacucho (60,22 %) se convierte en la expresión cuantitativa de un cisma entre la riqueza histórica de Huamanga y la inconsistencia de su oferta recreativa; entre el valor patrimonial de una ciudad y lo que en ese sentido comunican sus establecimientos turísticos.

DISCUSIÓN

Los resultados que se presentan en este estudio muestran diferencias notables entre las tres ciudades que corroboran diferentes modelos de expresión cultural. Abancay destaca por una integración armoniosa de elementos tradicionales (adobe, casonas, clasificación de residuos) y por un servicio percibido como bueno, componentes que favorecen una imagen de marca definida, anclada en la memoria local. Andahuaylas, por su parte, opta predominantemente por una modernidad homogénea (concreto, espacios amplios, atención eficaz) que, aunque satisface al visitante, puede conducir a diluir los rasgos particulares de su cultura constructiva. Ayacucho, en cambio, exhibe una heterogeneidad manifiesta donde coexisten recreos de calidad alta con otros de servicio deficiente, materiales mixtos junto a construcciones con el uso exclusivo de ladrillo, y una presencia casi nula de sistemas de clasificación de residuos. La fragmentación de estos datos pudiera consecuentemente proyectar a nivel cultural una percepción de imagen menos consistente y más dispersa.

Otro aspecto interesante fue la obtención de resultados diferenciados entre los centros turísticos para cada una de las tres ciudades evaluadas, a pesar de que en términos culturales no habría demasiada diferencia entre los empresarios involucrados, mayormente migrantes. Podría deducirse de ellos una posible influencia de las políticas de gestión regional o local en el rubro turístico, lo que pudiera inclinar la balanza hacia una mayor inversión en los factores que se analizaron en esta investigación (Araújo et al., 2024; Valle et al., 2024).

De manera general, los resultados evidencian tres modelos diferenciados de oferta turística en el corredor Ayacucho-Apurímac, que transitan desde la integración patrimonial (Abancay) y la modernidad (Andahuaylas) hasta la fragmentación (Ayacucho).

La oferta de integración patrimonial en Abancay como estrategia de diferenciación cultural

En el análisis de los resultados se distingue la ciudad de Abancay por una hibridación sustentada en el uso combinado de materiales tradicionales, como el adobe y la madera, con otros modernos, como el concreto. Estos resultados están acompañados también por prácticas de sostenibilidad, como clasificación de residuos, y de una imagen percibida como coherente y positiva. Desde los estudios sobre el tema el modelo de Abancay puede interpretarse en lo que Smith (2006) reconoce como una patrimonialización desde abajo, pues los propietarios de los recreos no parecen atender de forma directa y única a un discurso oficial del patrimonio sino asumir en la praxis sus propios criterios. De esta forma, el empleo de recursos materiales para la construcción de una imagen cuidada de la tradición local y la comunicación implícita de un mensaje cultural parece sustentarse en la propia memoria local y/o en sus sentidos de pertenencia. Desde esta perspectiva, la diferenciación cultural en Abancay no se construye desde la recepción pasiva de directrices oficiales, sino desde la incorporación activa de componentes constructivos de la memoria local, que actúan como marcadores identitarios que los distingue de otros destinos.

En relación con ello, la literatura disponible sobre turismo cultural ha señalado la autenticidad como un valor esencial para ciertos visitantes, asumida esta desde una construcción social dinámica, no inmutable (MacCannell, 1973; Wang, 1999). Los resultados destacan en este sentido que en Abancay la materialidad del adobe y las casonas tradicionales funcionan en la percepción del turista, hallazgo coincidente con lo observado en otros contextos andinos sobre el empleo de la piedra y el adobe como reforzamiento en la percepción de arraigo histórico (Westmont, 2021).

Sin embargo, en contradicción con ello, también se evidencia en esta ciudad una debilidad asociada a la formación de su personal, expresada en un capital humano con capacitación moderada. Los resultados remiten en ello a la distinción de Bourdieu (1979) entre capital cultural objetivado, entendido en la materialidad de edificios u objetos, y capital cultural incorporado, percibido en las competencias y los saberes. En este caso, la inversión en ambos ámbitos no se percibe homogénea, lo que hace que el personal responsable del servicio no siempre alcance a explotar en toda su potencialidad los beneficios genuinos contenidos en la tradición local.

La modernidad de Andahuaylas y sus riesgos identitarios

En el caso específico de la ciudad de Andahuaylas, esta presenta el mejor desempeño en servicio y en recursos humanos, con un 92,5 % y un 67,5 % evaluado como ‘Bueno’, respectivamente. Sin embargo, su arquitectura es predominantemente de concreto (87,5 %), con una presencia de colectores de residuos que solo alcanza el 50 %. En conjunto, esto podría conducir a lo que Barbosa de Sousa & Dominique‑Ferreira (2012) denominaron como una diferenciación por eficiencia, más que por identidad; en este sentido, la ciudad sustenta su ventaja competitiva en la estandarización de los procesos, en la rapidez y en la hospitalidad, más que en la singularidad cultural.

Por otra parte, desde un punto de vista antropológico, los resultados de este modelo remiten a las nociones de Augé (1992) en relación con el no lugar, pues puede conducir a la construcción de una espacialidad anónima y estandarizada, que ofrece experiencias posiblemente positivas, pero carentes de arraigo identitario. Al optar por el concreto como material predominante, unido ello a una atención homogénea, los recreos de Andahuaylas se construyen como ofertas positivas, pero intercambiables con cualquier otra opción similar, bien sea dentro de la región o del país. En esta línea, investigaciones sobre turismo gastronómico y cultural han subrayado en la diferenciación por autenticidad un mayor potencial para generar fidelización y aportar mayores índices de valor añadido que la simple eficiencia por sí misma (Cunha, 2018; Rivza et al., 2022).

Desde una perspectiva a largo plazo estos resultados podrían sugerir una tensión entre eficiencia estandarizada y singularidad cultural, que podría interpretarse como un sacrificio de la identidad turística genuina de la ciudad a cambio de una calidad de servicio positiva en el sentido de su gestión, pero genérica. El diseño de este estudio no permite concluir que pueda hablarse en términos de un sacrificio deliberado de la identidad, aunque que la predominancia del concreto y la homogeneidad del servicio podrían potencialmente conducir, en ausencia de otros marcadores identitarios, a una oferta menos diferenciada culturalmente en comparación con Abancay.

Es importante destacar en este contexto el caso específico del recreo Puma de Piedra, con resultados que destacan el diseño colonial, con material adobe y 80 % de percepciones ‘Buenas’ en servicio. El éxito relativo de este establecimiento es relevante para el estudio, pues sugiere la existencia de un posible nicho de mercado interesado en la diferencia cultural. La replicación de su experiencia pudiera actuar positivamente en la modificación de la tendencia general de la ciudad, en favor de que esta proyecte una imagen de destino culturalmente singular.

Fragmentación estructural en Ayacucho

La ciudad de Ayacucho, por su parte, revela el caso más complejo y también culturalmente más contradictorio de este estudio. De una parte, es la ciudad con mayor densidad histórica de las tres; sin embargo, sus recreos turísticos obtuvieron las valoraciones más bajas en imagen (52,5 % ‘Bueno’), servicio (62,5 % ‘Bueno’) y sostenibilidad (75 % sin colectores de residuos). A esto se suma, además, una notable heterogeneidad interna, expresada en la coexistencia entre recreos de elevada calidad y otros de servicio deficiente, entre el empleo de materiales mixtos o de construcciones exclusivamente de ladrillo; esto, sumado a una muy débil presencia de clasificación de residuos.

Si bien en la ciudad de Abancay parece evidenciarse una construcción de diferenciación cultural desde la base, los resultados contradictorios obtenidos en Ayacucho podrían interpretarse, de manera preliminar, como un posible caso de desacoplamiento entre el discurso patrimonial oficial y las prácticas cotidianas de los recreos (Meyer & Rowan, 1977; Bromley & Powell, 2012), que tiene lugar cuando se produce una ruptura entre las políticas oficiales y las prácticas concretas. El discurso sobre la protección patrimonial promovido desde la municipalidad, DIRCETUR o el propio Estado no se alinea plenamente con las prácticas de los recreos en Ayacucho, pues la variedad de materiales y niveles de servicio generan una oferta fragmentada, que los turistas califican con menor consistencia. Asimismo, mientras en Abancay parece haber cierto consenso, sea implícito o explícito, sobre el empleo de materiales tradicionales, en Ayacucho no se percibe coordinación entre los actores que evidencie una consistencia observada.

De manera general, más allá de su relevancia como unidades de servicio, el potencial performativo de estos espacios para intervenir como escenarios de identidad, según las nociones de Goffman (1959), los convierte también en objetos de interés para los estudios humanísticos. En concordancia con ello, una línea de continuación de este estudio podría abrir su análisis hacia los espacios recreativos cotidianos del corredor andino de acuerdo con las concepciones de paisaje cultural. Este criterio, definido por Molinero Hernando (2017) como la acción combinada entre la naturaleza y el ser humano, ha sido aplicado fundamentalmente hasta el momento a sitios arqueológicos y entornos naturales monumentales; sin embargo, en territorios culturalmente densos su aplicación a entornos de uso turístico podría ampliar la evidencia sobre la evolución de la sociedad en estos contextos. No se trata solamente de cómo la cultura local se preserva, sino también de cómo se materializa y se transmite a los visitantes, que es decir, cómo se incorpora a la construcción de su imagen percibida.

Por otra parte, en las mediciones que se realizaron solamente se tomaron en cuenta aspectos estándares de la provisión del servicio en los centros turísticos analizados, no obstante, queda la posibilidad de ahondar en temáticas relacionadas con aspectos regionales que se articulan con las tradiciones locales. En este sentido, sería interesante la realización de un análisis comparativo, que contraste la percepción de los turistas en diferentes épocas del año, en relación con la presencia o no de festividades locales o regionales.

Por otra parte, como se indicó en los resultados, la decisión del empleo del coeficiente V-Cramer para la obtención de los Índices Turísticos Integrados (ITI) se basó en la flexibilidad que tiene el valor y su condición adimensional (Tankoano et al., 2023) indicándose que, cuando se ensayó con el coeficiente de Chi-Cuadrado (X2) se tuvo el problema con las asignaciones pues, se tuvieron mayores pesos a algunas dimensiones que mostraron mayor concentración de frecuencias para alguna respuesta, debido a la diversidad de recuentos independientes que se obtuvieron. Esto complicó los cálculos, pues se observó una dispersión muy alta en la distribución analizada. Ahora, en base a la propuesta observada, es interesante el hecho de que se pudo obtener un valor que sirva para hacer mediciones en el futuro, incluso añadiendo nuevos factores o dimensiones, pudiéndose adaptar esta metodología para otros rubros similares, así como adoptar como metodología de medición formal por parte de las autoridades y gestores turísticos, que tomarían como indicador estos valores y tomarían decisiones basadas en evidencias.

CONCLUSIONES

Entendidos esencialmente por sus funcionalidades como objetos de servicio, los recreos turísticos del corredor Ayacucho–Apurímac pueden ser analizados, complementariamente, como textos culturales. La construcción de espacios ofrece indicios también sobre la esencia local o territorial a través de la materialidad constructiva, las prácticas de hospitalidad y la imagen proyectada a los visitantes, aunque dicha expresión no necesariamente muestra una esencia territorial monolítica, sino más bien estrategias diversas, a veces contradictorias, de posicionamiento turístico. En este sentido, el análisis de los datos empíricos reveló tres perfiles de diferenciación cultural que no deben observarse solamente desde las particularidades expresadas en la calidad del servicio, en tanto el contraste constructivo entre estas ciudades ofrece lecturas en materia cultural.

La ciudad de Abancay muestra una hibridación que combina la tradición constructiva andina con la modernidad funcional. Más que una elección constructiva, el uso del adobe puede leerle como continuidad cultural, expresada en un material con profundas raíces prehispánicas y coloniales. Andahuaylas, por su parte, apuesta por la modernidad homogénea del concreto, logrando mayor eficiencia de servicio del corredor, pero con riesgo potencial de que ello derive en el sacrificio de su singularidad cultural. Huamanga, aunque alberga la mayor densidad patrimonial de las tres, presenta la oferta turística más fragmentada, lo que sugiere una tensión aún no resuelta entre la monumentalidad de su historia y la cotidianidad de sus espacios de servicio.

Los hallazgos de este análisis, que desde la gestión turística pueden entenderse en parámetros medibles como calidad de servicio, son también, en esencia, expresión de la hospitalidad andina. En un sentido cultural, el empleo de colectores de basura (o su ausencia) transmite valores culturales sobre sostenibilidad, responsabilidad y respeto por el entorno que el visitante externo internaliza. Expresiones de calidez, de determinados hábitos al servir la comida, la disposición o no para conversar; todo ello son patrones culturales aprendidos y transmitidos que expresan la cultura de la región.

El ITI, por su parte, confirma estas lecturas con medición empírica, pues la brecha de 15,85 puntos entre las ciudades de Andahuaylas y Ayacucho mide una fractura de coherencia identitaria que rebasa la gestión del servicio. El hecho de que las dimensiones materiales (material de infraestructura y gestión de residuos) sean las de mayor peso ponderado subraya que la diferenciación cultural puede expresarse en componentes mucho más profundos que en los protocolos de atención al cliente.

Finalmente, estas conclusiones pueden ser leídas también desde implicaciones que trascienden la gestión turística, pues instan a la política cultural regional sobre el papel institucional en la orientación de los empresarios turísticos hacia una puesta en valor consciente del patrimonio local. Aunque las conclusiones de este estudio no pretenden extrapolar directamente estos hallazgos a todo el corredor turístico, ni a otros tipos de establecimientos (hoteles, agencias de viaje, museos). La propuesta del ITI presenta una herramienta metodológica en fase de prueba, cuya institucionalización por parte de las autoridades regionales requeriría estudios de validación adicionales; sin embargo, como instrumento validable y replicable, el ITI puede ofrecer una herramienta de seguimiento periódico, sustentada sobre la base de evidencia, para la toma de decisiones en materia de política turística y cultural.

Agradecimientos

Al Vicerrectorado de Investigación de la Universidad Nacional José María Arguedas, por el financiamiento otorgado para la ejecución del proyecto de investigación aprobado mediante R.VRI N.º XXX-2024-UNAJMA.

A los dueños y trabajadores de los centros turísticos evaluados en las ciudades de Andahuaylas, Abancay y Ayacucho. Gracias por su disposición y receptividad durante el proceso de recogida de información de campo.

Al Dr. Jacinto Joaquín Vértiz Osores, quien acompañó a los investigadores en el proceso de mejoramiento del estilo de redacción y proporcionó directrices para un mejor análisis de datos de los resultados.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener conflictos de interés con los directivos, propietarios o trabajadores de los establecimientos turísticos evaluados. Asimismo, declaran no mantener conflicto de interés con ninguna dirección regional o local de turismo vinculada con la supervisión o gestión de dichos establecimientos.

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Datos de los autores

Rosmel Iván Rodríguez Peceros. Licenciado en Administración de Empresas, Magíster en Gestión Pública y Doctor en Administración. Es docente nombrado en la categoría de asociado en la Universidad Nacional José María Arguedas. Fue docente nombrado en la Universidad Nacional Tecnológica de Lima Sur y funcionario público en municipalidades provinciales y distritales. Ha investigado sobre gestión del turismo, emprendimiento, sostenibilidad, desarrollo empresarial y liderazgo.

Oscar Apaza Apaza. Licenciado en Administración de Empresas, Magíster en Gestión Pública, Maestro en Docencia Universitaria y Gestión Educativa, y Doctor en Gestión Pública y Gobernabilidad. Es docente nombrado en la Universidad Nacional Tecnológica de Lima Sur y docente de la Universidad Nacional José María Arguedas. Ha desarrollado intereses académicos en gestión empresarial, turismo y educación, con énfasis en los procesos de fortalecimiento institucional y desarrollo territorial.

Erika Loa Navarro. Licenciada en Administración de Empresas y Doctora en Gestión Pública y Gobernabilidad. Es docente universitaria en la Universidad Nacional Micaela Bastidas de Apurímac. Su campo de investigación se orienta a las ciencias de la gestión, con énfasis en administración, gestión pública y gobernabilidad. Ha investigado sobre fortalecimiento institucional, innovación en procesos administrativos y mejora de las políticas públicas.

Cómo citar este artículo: RODRIGUEZ PECEROS, R. I., APAZA APAZA, O., & LOA NAVARRO, E. (2026). Estrategias de diferenciación cultural en los recreos del corredor andino Ayacucho–Apurímac. Islas, 68(214): e1674. https://islas.uclv.edu.cu/index.php/islas/article/view/1674

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ISSN: 0042-1547 (papel) ISSN: 1997-6720 (digital)

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