ISLAS, 68 (214): e1662; mayo-agosto, 2026.

Recepción: 30/07/2025 Aceptación: 16/12/2025

Artículo científico

El cementerio ideal del siglo xix: su concepción desde las soluciones parroquial-emergente, ilustrada-intermedia y romántica-evolucionada

_________________________________________________

The ideal cemetery in the 19th century: its conception through the emerging parish, enlightened-intermediate and evolved-romantic approaches

Yanier Madroñal Alfonso

Universitat Politècnica de València, Valencia, España

ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5446-0051

Correo electrónico: ymadalf@doctor.upv.es

Alejandro Castro Rodríguez

Investigador autónomo, Valencia, España

ORCID: https://orcid.org/0000-0003-1039-6558

Correo electrónico: castrorodriguezalejandro91@gmail.com

RESUMEN

Introducción: El cementerio es objeto de una renovación durante el siglo xix que se manifiesta en la sucesión de tres soluciones fundamentales (parroquial-emergente, ilustrado-intermedio y romántico-evolucionado). El estudio tiene como objetivo general analizar los aportes de cada solución en el ensayo y concreción del cementerio ideal. se propone al romántico-evolucionado como la solución más próxima al cementerio ideal. La propuesta se fundamenta en su capacidad para resolver limitaciones presentadas por sus antecesores, que le permiten permanecer en activo al día de hoy como una alterativa válida.

Métodos: Se utilizan métodos teóricos y empíricos. Se aplica el método histórico para indagar el desarrollo del cementerio como proyecto a través del tiempo, en contextos diversos y análogos. La inducción-deducción-inducción permite elaborar teorías a partir de la teoría existente. Se aplica la observación directa, así como la consulta y sistematización de fuentes primarias y secundarias sobre cementerios en Europa y América Latina.

Resultados: Se analizan los principales aportes de la solución romántica-evolucionada con énfasis en su funcionamiento, emplazamiento, diseño artístico, incorporación de la ciencia, valor paisajístico, adopción de un marco regulatorio y proceso de individualización de la capilla.

Conclusiones: Se demuestra la aproximación del cementerio romántico al ideal que se busca durante el siglo xix y su validez ante las necesidades de la ciudad actual.

PALABRAS CLAVE: cementerio ideal; cementerio parroquial; cementerio ilustrado; cementerio romántico; paisaje cultural; siglo xix

ABSTRACT

Introduction: The cemetery underwent a process of renewal during the nineteenth century, manifested in the succession of three fundamental models: the parish-emergent, the enlightened-intermediate, and the romantic-evolved. The main objective of this study is to analyze the contributions of each model to the conception and materialization of the ideal cemetery. The romantic-evolved model is proposed as the one closest to the ideal cemetery. This proposal is grounded in its capacity to overcome the limitations of its predecessors, allowing it to remain in use today as a valid alternative.

Methods: Both theoretical and empirical methods are employed. The historical method is applied to examine the development of the cemetery as a project over time in diverse yet analogous contexts. The induction–deduction–induction method makes it possible to formulate theories based on existing theory. Direct observation is used, together with the consultation and systematization of primary and secondary sources on cemeteries in Europe and Latin America.

Results: The study analyzes the principal contributions of the romantic-evolved model, with emphasis on its functioning, location, artistic design, incorporation of scientific principles, landscape value, adoption of a regulatory framework, and the process of chapel individualization.

Conclusions: The study demonstrates the extent to which the romantic cemetery approximated the ideal sought during the nineteenth century and confirms its continued validity in relation to the needs of the contemporary city.

KEYWORDS: ideal cemetery; parish cemetery; enlightened cemetery; romantic cemetery; cultural landscape; nineteenth century

CONTRIBUCIÓN DE AUTORÍA

Concepción y/o diseño de investigación:

Yanier Madroñal Alfonso 50 %

Alejandro Castro Rodríguez 50%

Adquisición de datos:

Yanier Madroñal Alfonso 50 %

Alejandro Castro Rodríguez 50 %

Análisis e interpretación de datos:

Yanier Madroñal Alfonso 50 %

Alejandro Castro Rodríguez 50 %

Escritura y/o revisión del artículo:

Yanier Madroñal Alfonso 50 %

Alejandro Castro Rodríguez 50 %

INTRODUCCIÓN

El cementerio del siglo xix es parte de la concreción del proyecto de renovación de Occidente. Este carácter ascendente no es exclusivo del cementerio, sino que se manifiesta en él como parte de un universo con ansias de modernidad. Por esta razón, antes o después, se adoptan buenas prácticas en el establecimiento de estos espacios, cada vez más adecuados a las exigencias de su tiempo. Este proceso se promueve por las estructuras de poder imperantes durante la Ilustración. La aplicación del método científico se lleva a todas las esferas de la vida, y también de la muerte.

Los primeros países de Occidente que prohíben los enterramientos en el interior de sus ciudades son Francia, en 1763 y España, en 1787 (Muñoz, 2024, p. 23). Italia e Inglaterra construyen cementerios fuera de sus ciudades desde fechas tempranas, incluso antes de prohibir los enterramientos dentro de sus núcleos urbanos. Las monarquías, clérigos, academias y la sociedad en general forman parte de la materialización del cementerio ideal en el siglo xix. Deviene en nueva tipología arquitectónica (Saguar, 1989) que se convierte en objeto y espacio global de experimentación, y que deriva en un paradigma vigente al día de hoy.

Para cumplir esta necesidad higiénico-sanitaria, los países abanderados en la construcción de cementerios extramuros son Francia (1776), Italia (1777), Austria (1778) y España (1787) (Brel, 1999, p.158-159). En «Francia se originó una tipología que imitaba un jardín elíseo» (Muñoz, 2024, p. 23), mientras que «Inglaterra contribuyó al desarrollo de la tipología urbanística de cementerio-parque, básicas para el entendimiento del desarrollo urbano de los cementerios decimonónicos» (Muñoz, 2017, s. p.).

En Londres se construyen los siete magníficos: Kensal Green, inaugurado en 1832; South Nordon’s Norwood en 1837; North London Highgate en 1839; Nunhead, Brompton y Abney en 1840 y Tower Hamlets en 1841. Estos siete grandes cementerios convirtieron a la capital inglesa en un ejemplo a imitar por otras ciudades europeas, «toda vez que en solo una década habían acometido un proyecto sin precedentes, proporcionando a la ciudad lo que hoy en día se conoce como los Magnificient Seven» (Ramírez, 2016, p. 27).

A principios del siglo xix, se construyeron varios cementerios en París, a fin de reemplazar los antiguos: el Père Lachaise en el este, en 1804; el de Passy, en 1820; el de Montparnasse al oeste, en 1824; y el de Montmartre al norte, en 1825. Estos «se encontraban situados fuera de la capital por cuestiones de salubridad pública, y administrados, como todos los cementerios desde la Revolución, por las municipalidades y no por las parroquias» (Mendoza, 2015, p. 286).

Blasco explica la concreción de los cementerios monumentales en Italia con la Cartuja de Bolonia (1801), el de Forli (1807), el de Brescia (1810), el de Turin (1829), el de Campo Verano en Roma —con un largo proceso de presentación de distintos proyectos y construcción desde 1811 hasta el siglo xx—, el de Staglieno (1835-1872) en Génova y el de Milán (1863-1877). «El modelo de patio rectangular porticado utilizado anteriormente en el Cementerio medieval de Pisa, será la solución más apropiada y utilizada en prácticamente la totalidad de cementerios monumentales italianos» (Blasco, 2006, p. 96).

En el caso de España,

los pasos seguidos por el Consejo de Castilla a raíz de la orden de 1781 fueron muy significativos y permiten vislumbrar los dos tipos de problemas (sanitario y religioso) imbricados en el proyecto de reforma. [...] Acuerdan solicitar noticias, reglamentos y providencias en materia de enterramientos a los embajadores y ministros en Cortes extranjeras, donde la reforma ya había sido debatida. (Granjel & Carreras, 2004, p. 71)

Se acuerda, además, informar a la disciplina eclesiástica en materia de entierros dentro y fuera de las Iglesias «si el aire que se respira en los sitios donde se entierran los cadáveres humanos puede ser perjudicial a la salud pública, y si siéndolo convendría restablecer los antiguos cementerios» (Giménez, 1999, p. 114).

También se solicita el parecer a la Junta Suprema de Sanidad en un asunto que «por afectar el ámbito eclesiástico demanda que los prelados hicieran llegar sus opiniones al respecto» (Granjel & Carreras, 2004, p. 71). Las academias emiten comunicados que desaconsejan los enterramientos en las parroquias, como era tradicional hasta entonces. Estos comunicados son reunidos, editados y publicados entre 1781 y 1785 por el arquitecto Benito Bails, director matemático de la Real Academia de San Fernando de Madrid. El volumen tiene el título de Tratado de la conservación de la salud de los pueblos y consideraciones sobre terremotos (Granjel & Carreras, 2004, p. 81).

La concepción del cementerio extraurbano tiene diversos tempos, en función de la prioridad que se le dio en cada contexto. La concreción temprana o tardía del enterramiento cristiano fuera de las urbes se aprecia en la transición del cementerio parroquial-emergente, al ilustrado-intermedio y luego al romántico-evolucionado, en un proceso de ensayo y evolución para conseguir el mejor exponente posible. Estas tipologías son trabajadas por algunos autores (Saguar, 1989; Bermejo, 1998; Brel, 1999; Pérez, 2007; Laguna, 2010; Muñoz, 2016; Madroñal, 2021) y se aplican a casos de estudio específicos, mientras que el presente abordaje renuncia a verlas de forma aislada para proponer una evolución diacrónica que aspira a un ideal.

La clasificación propuesta expone cómo tiene lugar la búsqueda de un modelo ideal de cementerio en la tradición occidental. Expresa la renovación que experimentan estos sitios durante los siglos xviii y xix, hasta la adopción de una alternativa que intenta acercarse a la perfección. Esto se entiende como parte de la Modernidad y la aspiración a un arquetipo de ciudad con un cementerio adecuado. Nadie queda exento de este intento de actualización, tanto Europa como América buscan acercarse al exponente mejor logrado. El concepto de ciudad ideal parte desde Platón y Aristóteles y comprende la idea de planificación urbana, que se asume según las consideraciones de Aldo Rossi en La arquitectura de la ciudad (1982).

Así, la arquitectura presupone la ciudad, pero puede constituirse dentro de una ciudad ideal, de relaciones perfectas y armónicas, donde desarrolla y construye sus términos de referencia. Diferente es la arquitectura concreta de la ciudad; que se encuentra en primer lugar con aquella relación característica y ambigua, que ningún otro arte o ciencia pueda presentar. Así es comprensible la continua actitud demiúrgica de los arquitectos, de presentar sistemas en los que el orden espacial se convierte en el orden de la sociedad, y quiere transformar la sociedad. Como una superposición de planos diferentes e incongruentes. (Rossi, 1982, p. 199)

Para establecer un concepto de cementerio ideal se puede asumir que, en este, como en la ciudad, se exponen términos de referencia. Estos pautan las soluciones mejor trabajadas en la tradición a nivel funcional y estilístico que son sintetizadas por el cementerio de la Modernidad. Así no solo se convierte en la más completa y diversa paleta de planos arquitectónicos y sociales, también incide en nuevos conceptos de los que participan los ciudadanos como parte de una transformación sin precedentes.

Antes de entrar en el debate se proponen las principales pautas de cada tipo, ya que el objetivo general de este estudio es analizar los principales aportes de las soluciones parroquial-emergente, neoclásica-intermedia y romántica-evolucionada en el ensayo y concreción del cementerio ideal durante el siglo xix. El cementerio parroquial-emergente expresa la transición entre los enterramientos asociados a las iglesias antes de su total prohibición y el cementerio que busca alejarse de los centros urbanos. Fue factible adecuar las parroquias más alejadas de la ciudad y establecer allí el cementerio general. «Las normas relativas al emplazamiento no siempre se cumplían; para reducir costes económicos se habilitaron cementerios en terrenos municipales o eclesiásticos (aprovechándose antiguas ermitas, lo que ahorraba el coste de la capilla) que no cumplían las recomendaciones higiénicas» (Brel, 1999, p. 161).

Este prototipo emergente se encuentra en el tránsito de una práctica que, si bien demanda el concurso de la Iglesia, debe apostar por la incorporación de criterios de emplazamiento, planificación y diseño acordes con la higiene a la que aspira la ciudad. Intenta aplicar los avances de la Ilustración. No se apega al nuevo orden visual que rescata la belleza clásica, de ahí que fuera hasta cierto punto popular y primitivo en su concepción. Lo emergente alude a una tipología donde el espacio funerario tiene una expresión de continuidad, sin pretensión de buscar un nuevo discurso estilístico. Se manifiesta una «relación dual de dependencia, supervivencia y asimilación, entre este y su entorno inmediato y de modo particular, entre el templo y el cementerio, de forma tal que cualquier acción sobre uno impacta directamente en el otro» (García, 2024, p. 6).

Queda en los límites del entorno urbano,

lo que evidencia el sentido de lejanía que establece la comprensión de la muerte como fenómeno, en tanto manifestación de los temores humanos. Salta a la vista también la presencia intuitiva de un pensamiento sanitario, higienista, que busca separar el espacio de los vivos y los muertos al entenderlo como otro espacio debido al poder contaminante de la muerte, y de ese modo se busca alejar las enfermedades. (García, 2024, p. 9)

Algunos de estos conjuntos han sido objeto de reformas y ampliaciones, con el propósito de prolongar su vida útil y brindar un mejor servicio a las comunidades. Se le confiere una imagen renovada, más o menos comparable a la de sus sucesores.

Le sucede el cementerio ilustrado-intermedio. Es la materialización de esta forma de pensamiento en la arquitectura y urbanismo que tiene lugar ya desde la primera mitad del siglo xviii. «Surge a partir de un proyecto donde la arquitectura retoma el orden clásico y privilegia el fin estético sin renunciar a la fe» (Madroñal, 2021, p. 12). La muerte, que antes quedaba en torno a la iglesia, cobra una dimensión artística en un nuevo espacio modelo, a partir de nuevos símbolos y representaciones concebidas por escultores o arquitectos, en cuyo proceso de creación interviene el cliente en representación del fallecido.

Ofrece una ubicación privilegiada dentro del recinto a las funciones religiosa, sanitaria y administrativa. El edificio administrativo a la entrada y el templo al fondo en posición centrada conforman los ejes —principal y secundarios— que forman una retícula simple sobre la parcela, generalmente rectangular. Su concepción planificada le aproxima al ideal imaginado, ya que ofrece un servicio que supera la etapa anterior. La exigua capacidad de su enclaustrada área, así como la forma de enterramiento en los nichos dispuestos en los muros de su perímetro, serán superadas por la tipología que le sucede.

Le sucede el romántico-evolucionado. Este comparte rasgos con el cementerio parque o jardín inglés, ambas imbrican arte y paisaje natural. Aportan una concepción más libre y modernizada acerca de la muerte. «No solo el clérigo, el arquitecto y el artista deciden la imagen del recinto, el cliente aporta nuevos símbolos que materializan la evolución del pensamiento» (Madroñal, 2021, p. 13). Tiene una concepción ambiental y estructural más libre. Evoca un tono paradisíaco que pone en crisis el tono lúgubre del emergente y la disposición fría y lineal del intermedio. Reduce los sepulcros en superficie y generaliza el enterramiento por debajo del nivel del suelo. Reniega la imagen claustral del patio ilustrado y presenta un espacio más holgado que, a semejanza de la ciudad, porta un conjunto de edificios y monumentos a menor escala.

La amplitud del espacio y la incorporación de elementos naturales resuelve el problema de los casos precedentes, que quedan obsoletos ante los cambios en el pensamiento cultural e higienista de la época. Se importan elementos urbanos ya utilizados en los parques y otros espacios de recreo de la época como escalinatas, rotondas, fuentes, glorietas y mobiliario. Busca mayor diversidad y jerarquía entre las conexiones con presencia de trillos y senderos, calles y amplias avenidas rectilíneas o sinuosas que aportan una mejor experiencia al visitante. La simetría planimétrica y estructural es variable y puede apreciarse a simple vista al evaluar los proyectos de la época. En el contexto inglés parece haber una concepción más libre que se ajusta a la naturaleza de los parques, mientras que en el resto de los países se mantiene el orden propio de un jardín planificado al detalle.

Es así que el cementerio ideal no es más que una categoría que impulsa la asimilación de las mejores soluciones presentes en la tradición con independencia de que hayan sido materializadas o no en el momento histórico en que se diseñan. Esta categoría es la aspiración al mejor exponente posible que tendrá presencia en el canon de la arquitectura por su funcionalidad y producción artística sostenida a lo largo del tiempo. Estos tipos de cementerio presentan una fuerza interna que supera limitaciones y brindan las mejores alternativas a los hombres de su tiempo, pero ninguna como el romántico para hacer realidad lo que antaño era una utopía.

La categoría de cementerio ideal y la alternativa romántica-evolucionada, deben ser valoradas con la mirada puesta en la tradición, pero también como una solución viable a futuro, de ahí que no sea gratuito apuntar que no envejece, evoluciona a partir de un diálogo armónico con nuevos registros de la arquitectura y continúa siendo válido durante los siglos xx y xxi. Resuelve dos problemas fundamentales que presentan sus antecesores, haber quedado atrapados dentro de las ciudades y al mismo tiempo dentro de sí mismos. Con él se solventa la imposibilidad de realizar ampliaciones al preverse una holgura razonable.

Expresa la aspiración de un modelo que supera las propuestas precedentes de una forma atrevida. Expone la capacidad de arquitectos y artistas para crear proyectos osados con una visión de futuro. Ofrece a las comunidades las mejores soluciones posibles en el plano funcional, a la vez que puede ser identificada como una ciudad ajardinada ante el paso de la mirada por la presencia de motivos funerarios que interpreta y recrea. Las pautas de transformación de la ciudad están presentes en estos recintos, las principales son la recreación de la arquitectura palaciega, el ensanchamiento del trazado-parcelación, la presencia de las mejores alternativas ambientales posibles y el valor paisajístico que presentan.

El ilustrado-intermedio se manifiesta todavía como una forma de arquitectura empleada y normativa durante el siglo xix, pero se produce un giro definitivo para la arquitectura del cementerio. Se inspira en la fastuosidad que exhiben los palacios con la síntesis de diversos estilos de la tradición, estos hacen de la ciudad y de la capilla funeraria un repertorio con una variedad que no se había visto antes. La mayor cantidad de cambios que experimenta el cementerio ocurren en este siglo y marcan un salto positivo en cuanto al logro artístico, constructivo, científico, paisajístico y ambiental de la arquitectura cementerial.

En el intento de acercarse a un ideal, cobra fuerza la disolución de la frontera entre el espacio de los vivos y el espacio de los muertos. Se entiende como la concreción de un diseño que responde a las necesidades prácticas y espirituales de los sujetos y que lo hace con la mejor arquitectura posible. Es así que, tanto el cementerio como la ciudad ideal, ofrecen alternativas a quienes la habitan que no se invalidan con el paso del tiempo. El logro del cementerio romántico como alternativa más cercana al ideal, se encuentra en la superación de sus antecesores, en la asimilación de las mejores soluciones presentes en la tradición y en su capacidad de permanencia como una alternativa válida.

El cementerio ideal es un espacio que resuelve inquietudes espirituales. En todas las variaciones que sufre va con él la presencia de la capilla y otros elementos religiosos que afirman la intención de poseer el cielo en la tierra, cuestión que puede ser calificada como una utopía pero que la arquitectura intenta recrear en la medida de lo posible con un conjunto de motivos. Lo ideal y lo utópico no significan lo mismo, pero presentan puntos en común si se quiere explicar la génesis y renovación de un modelo arquitectónico y urbano, ya que establecen una línea a seguir para conseguir su materialización.

La utopía representa al no lugar, idea o proyecto que se considera idóneo por su cercanía a la perfección, pero que difícilmente podría ser construido en la realidad.

Al realizar efectivamente un proyecto, la función utópica colapsa. Ya no hay más utopía, sino un nuevo topos. [...] En arquitectura se podría hablar, en todo caso, de utopía tan solo mientras el diseño es mero proyecto y no ha sido concluido aún. (Tepedino, 2014, p. 122)

En ocasiones lo utópico es no aceptado por los cambios de paradigma y transformaciones que induce en la ideología social. La prohibición del entierro en el interior de los templos y construcción de cementerios fuera de las poblaciones ha sido uno de los cambios menos aceptados. La asimilación de esta medida se dilató al menos hasta las primeras décadas del siglo xix, tanto por las «limitaciones presupuestarias de las administraciones parroquiales hasta las resistencias de los feligreses para ser enterrados fuera del ámbito de los templos» (Santonja, 1999, p. 35). Fue una empresa difícil eliminar la práctica de enterrar dentro de las iglesias, pero el siglo xix se convierte en el escenario idóneo para volver la utopía realidad: construir el cementerio ideal.

METODOLOGÍA

El presente abordaje tiene carácter cualitativo y se fundamenta en una metodología que parte de la teoría y la crítica de la arquitectura y del urbanismo aplicada al cementerio con un enfoque diacrónico. Se aplican conceptos propios de la ciudad al desarrollo y evolución del cementerio en la búsqueda de su condición ideal.

Se trabaja con las consideraciones de Aldo Rossi al reconocer la «relación característica y ambigua» que existe entre la «ciudad ideal» y la «arquitectura concreta de la ciudad» (Rossi, 1982, p. 199), así como con el concepto de «heterotopía» planteado por Foucault que permite distinguir en el cementerio patrones y relaciones propias del espacio urbano (Foucault, 1997).

Se utiliza el método histórico-lógico para analizar al cementerio y el modo en que tiene lugar su renovación internacional a través de las soluciones parroquial-emergente, ilustrado-intermedio y romántico-evolucionado. Se analiza la correlación dialéctica de estas soluciones como sucesión y superación estética y funcional del cementerio, ya que los estudios conocidos privilegian el análisis aislado de cada una.

Se trabaja con proyectos y cementerios construidos, que expresan la proximidad a un ideal de época. La propuesta explora casos europeos y latinoamericanos de vanguardia en la concepción del espacio funerario que continúan siendo referente al día de hoy. El estudio se basa en el contraste de fuentes primarias (planos y levantamientos originales) con fuentes secundarias (artículos académicos), que se complementa con la exploración directa en el terreno para inferir la evolución del cementerio en un periodo aproximado de un siglo.

Los casos explorados se enmarcan en los finales del siglo xviii hasta la segunda mitad del siglo xix, transito en que tiene sitio la renovación higienista y la propuesta de cementerios con alto valor simbólico, funcional y estético. Se entiende al cementerio no solo como arquitectura, sino desde una perspectiva cercana a la crítica cultural ya que traduce debates propios de la época en que fue concebido. Se toman como base las ideas clásicas del tema, para deducir nuevas tesis sobre los principales aportes del cementerio en su transición.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

La concreción del cementerio ideal en Occidente es un proceso de resistencia, ruptura y continuidad cultural con no pocos contratiempos. En el siglo xviii existen proyectos que son vanguardistas para la época y que pueden ser tomados como la génesis, aunque se debe hablar del siglo xix para situar la construcción del cementerio romántico. En este siglo tienen presencia los tres tipos de cementerio propuestos: parroquial-emergente, ilustrado-intermedio y romántico-evolucionado; todos como resultado de la prohibición de la sepultura dentro de los entornos urbanos, pero algunos exponentes de los dos primeros asumen soluciones que por su estilo poseen acento romántico evidente. El más próximo al cementerio ideal, que se asume como romántico-evolucionado, es un largo proceso entre nuevos códigos y otros ya establecidos, que deben ser analizados con especial detenimiento.

En la cultura occidental «el cementerio ha existido casi siempre, pero ha sufrido cambios de consideración» (Foucault, 1997, p. 88). García expresa que es una «dinámica donde este pasado puede pasar por el tamiz de la resignificación, motivados por el flujo y reflujo cultural, el proceso de reasignación de nuevos patrones culturales o el cambio en la asunción de conceptos ancestrales cuyos rangos interpretativos han variado» (García, 2019, pp. 80-81). Este principio de cambio comprende al cementerio ideal, capaz de exponer en el plano constructivo las necesidades prácticas y espirituales que fueron tenidas como utopías irrealizables. En su carácter retórico-historicista se expresa un diálogo entre los valores presentes en la sociedad a lo largo de varios siglos y su capacidad de actualizarlos.

La tradición en la época paleocristiana establecía el enterramiento a las afueras de las ciudades, siguiendo la costumbre establecida ya en la Antigüedad clásica, donde se había creado un espacio destinado exclusivamente al enterramiento, el cementerio. Los primeros cristianos continuaron pues con dicha tradición construyendo sus redes de catacumbas en espacios extramuros de la ciudad. (Bermejo, 1998, pp. 17-18)

Estas prácticas pueden ser asumidas como antecedentes del cementerio ideal, no solo por la disposición alejada de los núcleos urbanos, sino por la disposición subterránea de los enterramientos. El cementerio romántico privilegia la sepultura bajo el nivel del suelo y deja la superficie del terreno para capillas y monumentos como será analizado más adelante.

También pueden ser considerados antecedentes El Camposanto de Pisa (1278) y el Cementerio de las 366 fosas en Nápoles (1762). Estos pioneros presentan rasgos reasumidos luego por el cementerio ideal. El primero es un ejemplo a seguir para la construcción de los cementerios fuera de la ciudad cinco siglos después. La capilla está colocada en mitad de uno de los lados menores del rectángulo como fondo de perspectiva desde una de las entradas al recinto. «Otros dos accesos dividen la longitud del lado mayor del conjunto en tres partes iguales. El perímetro del claustro está colonizado por arcadas que definen unas galerías bajo las que se dispusieron las inhumaciones» (Muñoz, 2024, p. 23).

Este camposanto románico y gótico expresa un diálogo especial con la Catedral homónima y el resto de edificaciones presentes en el conjunto urbano. La presencia de la capilla es un rasgo característico del cementerio del siglo xix que se diseña y localiza de forma diferente en cada variante. Por ello se entiende la singularidad de este camposanto, pues no coincide del todo con la concepción del cementerio parroquial-emergente, ni con la concepción del cementerio ilustrado-intermedio. Tampoco se corresponde con la concepción del cementerio romántico-evolucionado, que incorpora la capilla y la sitúa al centro mismo del trazado o en un lugar privilegiado. El Camposanto de Pisa dialoga con el templo cristiano, se encuentra dentro de un conjunto urbano donde la ciudad de los vivos y la ciudad de los muertos se han concebido juntas. A continuación, se muestra un esquema en que puede apreciarse la relación del cementerio con el resto de obras del conjunto urbano al que se hace referencia.

Imagen 1. Camposanto Monumental de Pisa siglos xiii-xiv, (D)

Fuente: Tolaini, E. (1994)

El cementerio de Pisa es susceptible de un análisis que no se puede sostener en el presente abordaje, en que se destacan aquellos elementos que hacen de él un antecedente del cementerio ideal. Anuncia el patio con galerías que luego se retoma en la propuesta ilustrada, pero su principal aporte radica en el aspecto palaciego que distingue al cementerio como una obra moderna y a la altura del resto de exponentes del conjunto. Se encuentra decorado con pinturas al fresco, lo cual hacen de él un pionero y precursor de mucha importancia, por el papel que juega este tipo de decoración en el cementerio hispanoamericano como bien apuntan Girbés y Cabanes (2025).

Desde la segunda mitad del siglo xviii se comienza a ensayar el cementerio ideal como proyecto arquitectónico y urbano, en propuestas para materializar lo irrepresentable de la muerte. Esta búsqueda consciente del mejor cementerio posible abre la puerta a un proceso de experimentación y renovación en el cual se identifican tres tipos fundamentales. Se originan exponentes entre los extremos del pensamiento racionalista y la emoción sublime. Proyectos entre lo funcional y lo simbólico, en muchos casos utópicos como los de Étienne-Louis Boullé o Claude-Nicolas Ledoux, «depositarios de la forma de vivir la actitud ante la muerte propia de su época, intentaron establecer la forma modélica de la ciudad de los muertos, dejando un diálogo abierto que se renueva con cada cambio de paradigma cultural». (Arnaiz, 2008, p. 264)

En las Salinas de Chaux (1773-1774), Boullé desarrolla «una nueva orientación estratégica en el diseño urbano» (Gravagnuolo, 1998 p. 34). Entre sus equipamientos civiles se encuentra el cementerio descentrado «como condición esencial del perfecto funcionamiento de la ciudad ideal» (Gravagnuolo, 1998 p. 35). El recinto está compuesto por una esfera monumental, que asoma en su mitad sobre cota cero y que bajo esta se estructura en tres niveles donde se ubicarían las galerías para los enterramientos (Robles, 2013). La iluminación llega a través de una abertura en el casquete superior, remedando al romano Panteón de Agripa (125-128 d. C). En el boceto se puede observar cómo se eleva la humareda procedente de las cámaras de cremación.

Imagen 2. Proyecto para el cementerio de la ciudad ideal Salina de Arc-et-Senans, Chaux, Francia

(1773-1774). Claude-Nicolas Ledoux

Fuente: Sáseta, R. (2015)

Otro proyecto utópico, irrealizable para el siglo xviii por su complejidad y por la posible no aceptación de una propuesta vanguardista, es el Cenotafio de Isaac Newton (1784). Una vez más se está en presencia de una esfera, sostenida por un basamento que le ofrece carácter pétreo. A diferencia del proyecto anterior, cuya función práctica es más evidente, esta propuesta se destaca por su valor simbólico más marcado. En la ciudad ideal el monumento y el culto a la memoria tiene un espacio, este es un proyecto que intenta materializar ese deseo y puede asumirse como una característica que también posee el cementerio ideal, ambos rinden culto a través de obras con alto valor metafórico.

Estos proyectos expresan la pugna entre tradición y renovación que tiene lugar a escala social, y adelantan principios universales a los que se va aproximando Occidente. La concreción de estos valores se constata en la concepción de proyectos donde se logra un progreso en confort y belleza. En el siglo xviii se prepara el terreno para el cementerio ideal que se fragua en el siguiente siglo. El valor metafórico a las obras de arquitectura y la incorporación de las galerías soterradas son soluciones que serán aprovechadas en este propósito.

La caracterización general de las variantes tipológicas permite considerar el tránsito que sufre el cementerio hasta su aproximación a un modelo ideal. Esta evolución no solo se manifiesta en espacios construidos, sino que se aprecia a nivel de proyecto, como ocurre en los ejercicios de graduación diseñados por estudiantes de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid (Muñoz, 2016). Las obras se inspiran en los cementerios italianos formados por un patio de galerías con nichos. El gusto por la cúpula y el arco manifiesto en estas propuestas no debe ser observado a la ligera, ya que serán elementos de diseño que recrea el cementerio romántico para su acceso principal y su capilla general.

Imagen 3. Proyectos de los estudiantes: 1) Juan Bautista García, 1784 y 2) Pedro Nolasco Ventura, 1799. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (RABASF), Madrid

Fuente: Saguar, C. (1995)

Estos proyectos muestran pluralidad en el ejercicio de la arquitectura, variedad que se tiene como cotidiana hoy, pero cuya existencia se encuentra ligada a la ciudad y al cementerio del siglo xix, capaces de abarcar un repertorio arquitectónico variado propio de un mundo moderno. Las propuestas responden a un cambio social, donde las Academias participan de retos sociales cada vez más complejos.

La concreción del cementerio ideal es un proceso donde participan las academias médicas y de las artes, la iglesia, la monarquía y la burguesía. Si bien el siglo xviii expresa soluciones vanguardistas de las que luego se apropia la alternativa romántica, no es hasta el siglo xix en que se logra construir un cementerio renovado. No en todos los contextos se da del mismo modo el tránsito. En la América hispánica el cambio se impulsa primero con la aplicación de las Reales Cédulas de Carlos III y Carlos IV y luego por el deseo modernizador que imprimen los intelectuales criollos después de la Revolución.

La búsqueda de lo nuevo que trae la época posterior a la revolución americana es terreno fértil para el establecimiento del cementerio romántico. Como bien plantean Víctor Goldgel y Víctor Barrera Enderle, la sensación que queda en el continente luego de la experiencia colonial es la de una cultura presta a ser refundada, empresa que los intelectuales llevan a cabo a través de la reforma educativa, la prensa y la literatura, pero en la cual juega un papel primordial el desarrollo industrial y la modernización a escala arquitectónica y urbana. El análisis del establecimiento del cementerio moderno puede aportar datos relevantes sobre la transformación del continente durante el siglo xix, más cuando la apuesta global se encauza hacia la concreción de una variante tipológica lo más cercana posible al ideal.

Durante este siglo es todavía popular el cementerio ilustrado en la América Hispánica. Termina cediendo terreno al romántico, que no solo resuelve las necesidades de espacio que hacen colapsar a su antecesor, sino que ofrece variedad y confort en el repertorio constructivo. Este exponente se convierte en un espacio atractivo para los gustos más exigentes de la época. El camposanto, como la ciudad, resume los mejores valores de un continente que pretende ponerse al día con la Modernidad. Se ha valorado el papel de la prensa, la moda y la literatura (Goldgel, 2016), así como el nacimiento de una cultura de diálogo y espíritu crítico (Barrera, 2013) en la renovación de la sociedad americana, a lo que debe sumarse el papel transformador que tiene la arquitectura.

Goldgel hace hincapié en el gusto de los escritores e intelectuales por el Romanticismo. Es un movimiento popular entre arquitectos y artistas en general ya que cala profundamente la vida del siglo xix y permanece hasta el ocaso finisecular. Era común conocer el espíritu romántico de primera mano en París, para luego volver a América y fundar escuelas y movimientos artísticos a la par de la espiritualidad de moda. En las ciudades también se nota el gusto por la nueva arquitectura, los palacios proliferan en relación a las oportunidades económicas que brinda cada región a las familias más acaudaladas. El neoclasicismo, el historicismo y el eclecticismo se expanden en la ciudad y el cementerio hacia un cambio definitivo que concreta un ambiente fastuoso y palaciego.

Este movimiento irrumpe con fuerza en la arquitectura del cementerio. Los patios de los camposantos ilustrados ostentan hoy un conjunto de esculturas y monumentos románticos que enriquecen su integridad patrimonial. No obstante, la presencia compacta de esculturas, monumentos y capillas da paso a un tipo de cementerio más amplio en su concepción espacial. La separación entre sus componentes suprime la sensación apretada del patio de la Ilustración. El diseño del cementerio romántico ensancha y planifica más espacio para jardinería y elementos del diseño urbano. Muchos de estos exponentes se mantienen en activo y cumplen con la aspiración del Romanticismo que «prometía antes que nada dejar atrás el pasado y entrar en sintonía con las necesidades del presente y del futuro» (Goldgel, 2016, p. 227).

El cementerio romántico busca las soluciones más modernas, pero también asimila lo mejor de la tradición. En el caso del cementerio, lo romántico imprime la belleza adscrita tradicionalmente a la ciudad. Este logro también es posible gracias a los criterios de trabajo que el cementerio ilustrado pone de moda y que lo convierten en el mejor exponente posible hasta la aparición del romántico. Es un proceso de transición-crítica-asimilación entre un tipo y el siguiente. Se incluyen capillas familiares, esculturas y monumentos de aliento romántico en el cementerio neoclásico, mientras que se comienza a ensayar el romántico en algunas ampliaciones como la propuesta por Francisco Enríquez Ferrer para el de la Sacramental de San Isidro de Madrid, en 1852.

La síntesis entre tradición y novedad propia de la búsqueda de un ideal es una tesis con una gran cantidad de aristas para profundizar, no se debe reducir al plano comparativo entre el ilustrado y el romántico ya que cada tipo aprovecha lo mejor del que le antecede. El cementerio romántico sigue sorprendiendo hoy por su belleza, funcionalidad y vigencia, gracias a la perpetuidad que le confiere haber incorporado la tradición. Su concurso dentro del canon, como cementerio ideal o como la solución que más se le acerca, se encuentra en la manera en que revoluciona el diseño y en la perspectiva de futuro que aporta.

Imagen 4. Plano de Ampliación del Cementerio de San Isidro

Fuente: Saguar Quer, C. (2020, p. 192)

El cementerio a las afueras es una práctica que parte de la aspiración a la ciudad ideal y de la evolución del pensamiento higienista. Entre las alternativas presentes en el siglo xix (cementerio parroquial-emergente, cementerio ilustrado-intermedio y cementerio romántico-evolucionado) se puede reconocer la asimilación de códigos urbanísticos y arquitectónicos que denotan la progresión del modelo (Madroñal, 2021). Este cambio comprende los principios de la «ciudad ideal» (Rossi, 1982, p.199), ya que, al jerarquizar el marco de referencia, se explicita la filiación estilística y técnica con la tradición. También se manifiesta la superposición de distintos planos, de ahí que ninguna propuesta sea cien por ciento pura y que el cementerio parezca una ciudad conformada por distintos periodos históricos.

Hasta las décadas finales del siglo xviii el cementerio estaba situado en el corazón de la ciudad, junto la iglesia. El siglo xix manifiesta un cementerio alejado de los centros urbanos, ya en la prehistoria se había concebido necrópolis prudencialmente alejadas del hábitat. La ubicación del espacio funerario depende de criterios ideológicos (Rupérez, 2003), religiosos, geográficos y sanitarios que acentúan la separación entre vivos y muertos. El cambio de criterio también hace que cada fallecido tenga derecho a un espacio para el descanso. «Los cementerios no se proponen como el viento sagrado e inmortal de la ciudad, sino como la otra ciudad, donde cada familia posee su última morada» (Foucault, 1997, p. 88).

El emplazamiento es uno de los principales cambios. Su regreso a las afueras de la ciudad se generaliza con la Ilustración. Se recomienda la elección de parajes distantes de las casas de los vecinos, ventilados, adecuados para la absorción de los miasmas, «evitando aun el más remoto riesgo de filtración o comunicación con las aguas potables del vecindario» (Brel, 1999, p. 160). Para ello «el examen de estas circunstancias pende de conocimientos científicos, de un conocimiento exacto del terreno, practicado por especialistas acreditados» (Brel, 1999, p. 160). Este es uno de los elementos mejor asimilados de la tradición e incorporado al cementerio en su búsqueda de un ideal.

La Ilustración promueve un grupo de transformaciones a escala urbana que aportan nuevos aires a la ciudad tradicional. Con este movimiento un grupo de instituciones son reubicadas, con el fin de mejorar el hábitat. El hospital, la prisión y el manicomio se alejan del centro de las urbes; lo que genera diversos posicionamientos y obras concretas. La nueva ubicación del cementerio es un logro desde el punto de vista sanitario que no está exento de interpretaciones que asuman este acto como segregación. No obstante, la belleza que alcanza este espacio permite que no sea visto como la otra ciudad de los muertos sino como parte de la misma ciudad.

El nuevo emplazamiento le confiere al cementerio la condición de ideal. Se asume como un espacio para los muertos que comprende prácticas y valores ya consagrados, así como nuevos criterios de trabajo que brindan el mejor confort posible. Tanto el cementerio como la ciudad ideal ofrecen buenas soluciones a las necesidades sociales. Por otro lado, el cementerio aporta sentido e identidad a la ciudad; asociado al coqueteo de los artistas románticos con el tema de la muerte, se vuelve más natural el vínculo y deja de ser la otra ciudad de los difuntos, para convertirse en uno de los núcleos urbanos más importantes a nivel simbólico.

La adopción de buenas soluciones constructivas, de emplazamiento y de diseño, así como la aplicación de la ciencia y de un marco regulatorio son parte del nuevo espacio. La función litúrgica y administrativa están presentes en obras de arquitectura que exponen la autoridad de las dos instituciones que comparten el control del recinto: Iglesia y Estado. El funcionamiento se organiza por un reglamento que establece pautas fundamentales para su gestión y que cuenta con algunos ejemplos previos que ya orientaban el trabajo desde algunos cementerios primitivos y neoclásicos.

Es así que, «para evitar que los nuevos cementerios cayesen en las mismas condiciones penosas que se intentaban evitar, la legislación irá regulando no solo su emplazamiento, sino sus dimensiones y su distribución interna» (Brel, 1999, p. 161). La legislación es una condicionante en el aspecto físico-espacial y contribuye a prácticas de financiación como la comercialización de terrenos para sepulturas. La incorporación de reglamentos para los cementerios sin legislación, así como el perfeccionamiento en aquellos casos que sí lo han previsto, es una práctica que se enriquece durante el siglo xix. «Las disposiciones legales sobre el uso y la construcción de cementerios extramuros (en España y sus colonias) parten del Reglamento del Cementerio del Real Sitio de San Ildefonso (9 de febrero de 1785) y, sobretodo de la Real Cédula del 3 de abril de 1787» (Brell, 1999, p. 159).

Son varias las prácticas que se incorporan al cementerio romántico y que pueden ser considerados adelantos científicos. La historiadora María Pilar Brel destaca el empleo de diversas técnicas en inhumaciones, exhumaciones, depósito, traslado, embalsamamiento, así como regulación de la profundidad y distancia entre los enterramientos (Brell, 1999, pp. 160-161). También se incorporan sistemas de ventilación e iluminación en las sepulturas que distinguen hasta el día de hoy importantes obras como las galerías subterráneas del Cementerio San Carlos Borromeo de Matanzas.

Se asumen nuevas prácticas que tienen un importante impacto a nivel visual, ya que los enterramientos por debajo del nivel del terreno liberan el espacio superior para monumentos, esculturas, capillas, panteones y arbolado, todo en un perfecto orden, además de ser una garantía sanitaria que evita la propagación de olores y restos. El cementerio se convierte en una galería a cielo abierto de gran valor artístico. En la conformación de buenos exponentes de ciudad, se incorporan monumentos al paisaje. Esta práctica se incrementa y hace habitual en el cementerio romántico, este tiene como ningún otro conjunto urbanizado, el mayor número de estatuas y monumentos concentrados en un mismo espacio.

El arte escultórico toma fuerza con el avance del siglo, desde el arte de las lápidas talladas a relieve, hasta la elaboración de conjuntos escultóricos de mayor amplitud. En el cementerio se aprecian versiones inspiradas en edificios de la ciudad. Se conoce que las grandes fortunas «construyeron, paralelamente a sus palacios de la ciudad, sus no menos imponentes moradas últimas» (Saguar, 1993, p. 263). De ahí que sea posible realizar un estudio comparativo que establezca un paralelismo entre estilos.

Imagen 5. 1) Detalles de la Iglesia de la Buena Dicha y 2) Capilla del Cementerio de Nuestra Señora de la Almudena, Madrid. Obras del arquitecto Francisco García Nava

Fuente: Fotografías de los autores

Uno de los logros del cementerio se encuentra en su capacidad de aglutinar distintas manifestaciones artísticas como parte del patrimonio material. La capilla juega un papel importante dentro del cementerio, no solo como arquitectura «sino como unión de todas o casi todas las Bellas Artes» (Girbés & Cabanes, 2025, p. 17). De ahí que los autores destaquen el papel de la pintura en el cementerio iberoamericano, sello diferenciador con respecto a los camposantos de Europa del Este. La manufactura y elaboración de obras únicas (no seriadas) es otro elemento a reconocer; se debe jerarquizar especialmente la herrería, el vitral, la tipografía y otros elementos visuales.

Una de las grandes deudas de las investigaciones sobre arquitectura de los cementerios se encuentra en el vacío que existe sobre la capilla familiar, elemento que también es nombrado en la bibliografía como panteón familiar (Saguar, 1993) y que aglutina expresiones artísticas diversas: arquitectura, escultura, vitral, etc. Saguar distingue que en los cementerios de Madrid se hace popular esta tipología a lo largo de las décadas de 1850, 1860 y 1870. Al respecto declara que: «La mayoría de estas tempranas construcciones son aún de tono clasicista, aunque ya entonces comienzan a verse algunas interesantes muestras del nuevo gusto par los estilos medievales (Saguar, 1993, p. 262).

La capilla familiar propone más que un cierre sobre los restos del difunto; es un espacio que refugia la experiencia de los vivos con sus antepasados, un sitio de confluencias. Pone de moda una variedad de estilos que exponen el coqueteo historicista del romanticismo. Reproduce rasgos de la arquitectura palaciega de la época y expone el poderío económico de las familias mejor posicionadas. En su construcción se emplean gran variedad de materiales que consolidan el valor artístico y técnico, al mismo tiempo que afianzan el caudal económico de un apellido. Entre los más utilizados se encuentran el vidrio, la madera, el mármol, el granito, el hierro fundido, el bronce, el plomo y el hormigón armado, entre otros.

La condición ideal del cementerio contribuye a desvincularlo del espacio del prejuicio que trae aparejado. Muchos han sido restaurados y favorecen la experiencia de los ciudadanos como sitios de paseo habitual. No obstante, la gestión que se tiene de algunos espacios funerarios «no alcanza comprender el cementerio no como un residuo urbano, sino como un umbral activo, portador de sentido, vínculo y paisaje» (Labdaoui & Djeradi, 2025, p. 1627). El cementerio, como la ciudad ideal, transforma la percepción social que se tiene de ellos, la puesta en valor de su patrimonio arquitectónico genera un énfasis en sus términos de referencia y puede ser una clave para nuevos modelos de gestión.

La conjunción de arquitectura, arte y naturaleza se explora ampliamente en el cementerio romántico. Los arquitectos de los cementerios sacramentales de San Luis y San Isidro «concedieron a la vegetación, en alianza con la arquitectura, un protagonismo desconocido hasta entonces en nuestro país» (Saguar, 1993, p. 261-262). El logro de la condición ideal se refuerza con el trabajo imbricado entre dos series de mucha fortaleza dentro del cementerio y se refiere a la presencia de una rica colección de especies vegetales y esculturas emplazadas a cielo abierto.

La negra morada, ornamentada con románticos motivos funerarios, queda «fuera del agitado teatro de los diarios afanes de la vida, en terreno ornamentado por la misma naturaleza» (Rosain, 1875, Intróito). Uno de los elementos distintivos del cementerio romántico es la jardinería, la introducción planificada de especies vegetales puede apreciarse a nivel de proyecto. El arquitecto Francisco Enríquez Ferrer declara, al referirse al cementerio de San Isidro: «se formarán multitud de plazuelas de diversas figuras para sepulcros, panteones aislados y otros monumentos; todo rodeado de alamedas y bosquetes de laureles, sauces llorones, granados dobles, cipreses y otros arbustos propios de tan fúnebres lugares» (Saguar, 2020, p. 193). Los cementerios mantienen la inclusión de estas y otras especies que aportan valor paisajístico y patrimonial. El ciprés es una de las más utilizadas por la distribución no invasiva de sus raíces y por la esbeltez que recuerda el sentido sacro de las catedrales.

Imagen 6. 1) Proyecto para el Cementerio Central de Montevideo, 1838 y 2) Proyecto para el Cementerio Highgate. Londres, 1839. En ellos se aprecia la planificación de la vegetación como parte del proyecto.

Fuentes: Ashfield, W, R. (2017); Muñoz (2024)

La presencia de motivos naturales ha estado en el cementerio desde siempre. Una simple mirada muestra hiedras y sauces entre los motivos más representados por la Ilustración, mientras que el Romanticismo incorpora jarrones con flores, relieves con guirnaldas vegetales, entre otros motivos. Estas dos series, arte y naturaleza, tienen amplia presencia en el cementerio y admiten un estudio especializado y profundo.

No todas las ciudades tienen un cementerio romántico bien conservado, la puesta en valor de este patrimonio resulta cada vez más compleja. Como bien destacan los autores Jorge Girbés Pérez y José Luis Cabanales Ginés, «este es un patrimonio que está en riesgo de desaparecer porque el cementerio como tal, molesta a la ciudad de los vivos» (Girbés & Cabanes, 2025, p. 17). Los espacios que antaño fueron concebidos a las afueras de las ciudades, han quedado abrazados hoy por el crecimiento de las urbes. El reto se encuentra en convertirlos en parte del recorrido de locales y visitantes externos en aquellos sitios donde esto aún no ha ocurrido.

Para estos fines la fortaleza radica en la condición ideal del cementerio romántico. Destaca su elaboración artística, asociado al gran prestigio urbanístico de ciudades paradigmáticas como París, Milán, Madrid, Barcelona, Londres, Viena y otras en Europa; así como Buenos Aires, Montevideo, Santiago de Chile, Bogotá, Ciudad de México, La Habana, Nueva York y otras en América. Los puntos de obligada parada patrimonial ponen énfasis especial en sus cementerios, y cobra cada vez más fuerza este tipo de recorrido. El logro no solo viene asociado al buen aspecto visual, sino al exitoso funcionamiento sanitario. La condición ideal incorpora prácticas ambientales, artísticas y de gestión que mantienen al cementerio romántico como un umbral activo.

CONCLUSIONES

La búsqueda de un cementerio ideal se manifiesta como una aspiración universal donde existe una diversidad que depende de cada contexto y una unidad discursiva propia de la globalización. Incorpora buenas prácticas de emplazamiento, diseño, incorporación de la ciencia y otras soluciones que hoy continúan siendo efectivas. La concepción de un nuevo cementerio se manifiesta como un proceso impulsado por la Iglesia, la Monarquía y la Burguesía, con el acompañamiento y guía de las Academias. El nuevo recinto mantiene la función litúrgica e incorpora la participación del Estado en su gestión.

Los proyectos utópicos tienen presencia en los siglos xviii y xix, en ellos se marca el interés cultural de proponer cementerios y monumentos funerarios que buscan la condición ideal. Aportan el enterramiento bajo el nivel del suelo, la cremación y la propuesta de códigos vanguardistas para su tiempo. El cementerio ideal no es más que una categoría que impulsa la asimilación de las mejores soluciones presentes en la tradición. Esta categoría es la aspiración a la variante tipológica más completa, que tendrá presencia en el canon de la arquitectura por su funcionalidad y belleza artística sostenida a lo largo del tiempo.

Los tres tipos de cementerio diseñados entre los siglos xviii y xix, localizados fuera de los entornos urbanizados y que pretenden aproximarse a un ideal son: parroquial-emergente, ilustrado-intermedio y romántico-evolucionado. Este último es el más próximo a la condición ideal ya que sintetiza las mejores soluciones propuestas por sus antecesores y transforma la percepción social que se tiene de este espacio funerario.

El cementerio romántico se inspira en un jardín a cielo abierto que agrupa las últimas tendencias de la arquitectura y el arte de su tiempo. Contribuye a transformar la percepción que se tiene de la muerte al incorporar valores semejantes a los de un modelo ideal de ciudad. Esta tipología se distingue por un correcto emplazamiento, una mejora en la gestión administrativa, la regulación de su funcionamiento a partir de un reglamento y la incorporación de adelantos científicos que mejoran las condiciones ambientales del recinto. En su trazado destaca la línea curva que permite un recorrido variado. Incorpora elementos urbanos como fuentes, nodos, rotondas, escalinatas, monumentos, estatuas, mobiliario y jardinería en un equilibrio y proporción sin precedentes. El uso de la cúpula y el arco distinguen a la capilla general y la puerta de acceso principal. La capilla familiar es un espacio de confluencias donde tiene lugar la experiencia de los vivos con sus antepasados. Al igual que las obras generales (capilla central, edificio administrativo y acceso principal), comparte códigos con la arquitectura de la ciudad y permite establecer un paralelismo entre urbe y cementerio.

El cementerio forma parte de la rutina habitual de algunas ciudades, pero no siempre los organismos responsables se ocupan de su puesta en valor. De ahí que se deba reasumir una de sus funciones principales, la de perpetuar la memoria, a la vez que se debe proteger como uno de los logros más completos del siglo xix en su búsqueda de un ideal.

REFERENCIAS

Abdenaceur Labdaoui, N., & Ameur Djeradi, M. (2025). Pensar el cementerio del futuro: un enfoque axiológico. Clío. Revista De Historia, Ciencias Humanas Y Pensamiento Crítico. No. 10, 1607-1632. https://doi.org/10.5281/zenodo.15550258

Arnaiz, A., Elorriaga, J., Laka, X., & Moreno, J. (2008). Monumento para una ciudad: Oteiza y el Cementerio de Ametzagaña. Ondare: cuaderno de artes plásticas y monumentales, 26, 255-275. https://research.science.eus/documentos/5eccf66529995207b7dbc4fe

Ashfield, W. R. (2017). Higiene y belleza. Dos tópicos determinantes de la arquitectura funeraria montevideana en el siglo xix. Atrio. Revista de Historia del Arte, No. 23, 108-121. https://www.upo.es/revistas/index.php/atrio/article/view/3768

Barrera Enderle, V. (2013). Lectores insurgentes. La formación de la crítica literaria en Hispanoamérica (1810-1870). Casa de las Américas.

Bermejo Lorenzo, C. (1998). Arte y arquitectura funeraria: los cementerios de Asturias, Cantabria y Vizcaya (1787-1936). Universidad de Oviedo.

Blasco Sales, M. J. (2006). Los cementerios monumentales contemporáneos en Italia, su creación y construcción. Archivo de arte valenciano, (87), 91-107. https://realacademiasancarlos.com/download/172/2020-2029/1U9cH-G9Ady5Szn1hAepRMrRzSAYEFbib/Archivo%20de%20arte%20valenciano%202024.pdf

Brel Cachón, M. (1999). La construcción de cementerios y la Salud Pública a lo largo del siglo xix. Studia Zamorensia, Segunda Etapa. No. 5, 155-196. https://produccioncientifica.usal.es/documentos/5e4fc38529995245c6b2ae7e

Foucault, M. (1997). Los espacios otros. Astrágalo: Cultura de la Arquitectura y la Ciudad, (7), 83-91. https://idus.us.es/server/api/core/bitstreams/abcc9a1e-c96f-4ac5-a48c-5efdcf4b86ee/content

García Yero, A. M. (2024). El cementerio parroquial del Santo Cristo del Buen Viaje en Puerto Príncipe, actual Camagüey (1795-1814). Islas, 66(209), e1495. https://islas.uclv.edu.cu/index.php/islas/article/view/1495

García Yero, A. M. (2019). Preservación y conservación del patrimonio cementerial: el Cementerio General de Camaguey, Cuba. PatryTer, vol. 2, núm. 4, pp. 69-82. Universidade de Brasília. https://doi.org/10.26512/patryter.v2i4.25050

García Yero, A. M. (2018). El Cementerio General de Camagüey: la otra ciudad. Ediciones El Lugareño y Editorial Ácana.

Giménez López, E. (1999). La exhalación de la muerte. La aportación del matemático Benito Bails a la polémica sobre los cementerios en el siglo xviii. Revista de historia moderna. (No. 17), 113-146. https://rua.ua.es/entities/publication/6049de7a-6142-4e99-aa97-55d30c4d6135

Girbés Pérez, J., & Cabanes Ginés, J.L. (2025). Una visita cultural por la arquitectura del Cementerio General de Valencia. EGE–Revista de Expresión Gráfica en la Edificación. (No. 22) 1-22. https://polipapers.upv.es/index.php/ege/article/view/23306/17509

Goldgel, V. (2016). Cuando lo nuevo conquistó América. Prensa, moda y literatura en el siglo xix. Fondo Editorial Casa de las Américas.

Granjel, M., & Carreras Panchón, A. (2004). Extremadura y el debate sobre la creación de cementerios: un problema de salud pública en la Ilustración. Norba: Revista de historia, (No. 17), 69-91. https://dehesa.unex.es/bitstream/10662/10286/1/0213-375X_17_69.pdf

Gravagnuolo, B. (1998) Historia del urbanismo en Europa 1750-1960. (Vol. 14). Ediciones Akal Arquitectura. https://es.scribd.com/document/604652006/Gravagnuolo-Hist-del-Urb-en-Europa-1750-1960-Texto-Seleccionable

Laguna Enrique, M. E. (2010). Vestigios de una necrópolis neoclásica: el Cementerio de Espada. Anales del Museo de América (Vol. 18), 192-211. https://www.arteinformado.com/documentos/recursos/66767/LAGUNA_ENRIQUE,_M._E._Vestigios_de_una_necropolis_neoclasica__el_Cementerio_de_Espada._Anales_del_Museo_de_America..pdf

Madroñal, Y. (2021). El cementerio del siglo xix en Cuba y su arquitectura. Arquitectura y Urbanismo. 42 (1), 6-18. https://rau.cujae.edu.cu/index.php/revistaau/article/view/602/567

Mendoza, E. S. (2015). El cementerio Père Lachaise en Paris: un patrimonio cultural mundial. Anales de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala (Vol. 90). https://es.scribd.com/document/658528477/MENDOZA-2015-El-Cementerio-Pere-Lachaise-en-Paris-16-Libre

Muñoz, M. J. (2024). Las ciudades silentes de cartagena. El cementerio de Nuestra Señora de Los Remedios. https://repositorio.upct.es/entities/publication/b6e2f5b0-d5f3-4c1a-8373-ba6d23438572

Muñoz, M. J. (2016). Historia de dos ciudades: análisis del urbanismo de los primeros camposantos españoles. Proyecto y Ciudad: Revista de temas de arquitectura. (No. 7), 83-100. https://repositorio.upct.es/server/api/core/bitstreams/2e25e80c-5b0e-4721-88f7-3f292123ec4a/content

Muñoz, M. J. (2017). La muerte, su casa y su ciudad: El desvanecimiento de las ciudades silentes de Cartagena. I2 Investigación E Innovación En Arquitectura Y Territorio, 5(1). https://doi.org/10.14198/i2.2017.5.10

Navarro, C. (2024). Imaginando una sociedad perfecta. El concepto de Utopía a través de la historia. Revista Utopías. Segunda época, 1, 1–24. https://doi.org/10.33255/26181800/1630

Pérez Naya, A. M. (2007). Arquitectura del silencio y la memoria. Análisis de los cementerios de la Costa da Morte gallega. [Tesis doctoral, Universidad de A Coruña] Repositorio de la Universidade da Coruña. https://ruc.udc.es/entities/publication/4249b314-554e-400f-a13c-c1369afa69da

Ramírez Sánchez, M. E. (2016). Historias en la piedra: la escritura última en los cementerios ingleses de Canarias. Editorial Dykinson.

Robles, C. (2013). El utopismo visionario francés, una aproximación anticipada al futuro. Revista digital Sociedad de la información, 43, 1-7. http://www.sociedadelainformacion.com/43/utopismo_43.pdf

Rosain, D (1875). Necrópolis de La Habana: historia de los cementerios de esta ciudad: con multitud de noticias interesantes. Imprenta El Trabajo.

Rossi, A. (1982). La arquitectura de la ciudad. Editorial Gustavo Gili, SL, Barcelona, https://www.academia.edu/144379228/La_Arquitectura_de_la_Ciudad_Aldo_Rossi

Ruperez, M. (2003). El concepto de la muerte y el ritual funerario en la prehistoria. Cuadernos de Arqueología de la Universidad de Navarra. (No. 11), 13-36. https://dadun.unav.edu/entities/publication/e13d71ef-502a-48fb-ac42-2bf56d20f60e

Saguar Quer, C. (2020). Paraísos cercanos: los cementerios históricos de Madrid. Cultura y naturaleza en Madrid: estrategias para un mañana. Instituto de Estudios Madrileños-Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid. https://www.academia.edu/42769753/Para%C3%ADsos_cercanos_los_cementerios_hist%C3%B3ricos_de_Madrid

Saguar Quer, C. (1995). Ciudades de la memoria: proyectos de arquitectura funeraria de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Academia: Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, (81), 449-476. https://www.academia.edu/103379568/Ciudades_de_la_memoria_Proyectos_de_arquitectura_funeraria_de_la_Real_Academia_de_Bellas_Artes_de_San_Fernando

Saguar Quer, C. (1993). Arquitectura del siglo xx en la sacramental de San Isidro. Anales de Historia del Arte, 4, 261-274.

https://revistas.ucm.es/index.php/ANHA/article/view/ANHA9394110261A

Saguar Quer, C. (1988). El cementerio de la sacramental de San Isidro, un Elíseo romántico en Madrid. Goya, no. 202. 223-233

https://www.academia.edu/31490282/El_Cementerio_de_la_Sacramental_de_San_Isidro_Un_el%C3%ADseo_rom%C3%A1ntico_en_Madrid

Saguar Quer, C. (1989). La aparición de una nueva tipología arquitectónica: el cementerio (pp. 207-218). El arte en tiempo de Carlos III (actas de las IV Jornadas de Arte. Departamento de Historia del Arte «Diego Velázquez», CSIC. Editorial Alpuerto.

https://www.academia.edu/143530185/La_aparici%C3%B3n_de_una_nueva_tipolog%C3%ADa_arquitect%C3%B3nica_el_Cementerio

Saguar Quer, C. (1989). Arquitectura funeraria madrileña del siglo xix. [Tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid]. https://docta.ucm.es/bitstreams/c5b85a86-79c6-48c3-81ff-c75980694fa2/download

Santonja, J. (1999). La construcción de cementerios extramuros: un aspecto de la lucha contra la mortalidad en el Antiguo Régimen. Revista de historia moderna. (No. 17), 33-44. DOI: https://doi.org/10.14198/RHM1998-1999.17.03

Sáseta, R. (2015). Jean-Jacques Lequeu y los géneros en la arquitectura de la Ilustración. REIA-Revista europea de investigación en arquitectura, No. 4, 159-174. https://erevistas.universidadeuropea.com/index.php/reia/article/view/53/54

Tepedino, N. (2014). Arquitectura y utopía. Revista Argos. Vol. 31. No. 60-61, 121-127. https://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0254-16372014000100007

Tolaini, E. (1994). Campo Santo di Pisa: progetto e cantiere. Rivista dell'Istituto nazionale d'archeologia e storia dell'arte, 101-146. https://www.inasaroma.org/patrimonio/wp-content/uploads/2021/10/04-TOLAINI-Campo-Santo-di-Pisa-RIASA-S.-IIl-XVII-1994-300.pdf

Datos de los autores

Yanier Madroñal Alfonso (Cienfuegos, Cuba, 1991). Grado en Arquitectura (2015) y Máster en restauración y rehabilitación del patrimonio edificado (2019) en la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas. Miembro de la Red iberoamericana de cementerios patrimoniales y de la Red española de cementerios patrimoniales. Estudiante del programa de Doctorado en Arquitectura, edificación, patrimonio y ciudad (Interuniversitario entre la Universidad Politécnica de Cartagena y la Universitat Politècnica de València).

Alejandro Castro Rodríguez (Santa Clara, 1991). Licenciado en Letras y Máster en Estudios Teóricos y Metodológicos del Español Actual por la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas, donde trabajó como profesor de Literatura Latinoamericana. Ha investigado sobre los tópicos del viaje, el poder y la locura en autores latinoamericanos y caribeños, con énfasis en las escritoras; así como de los valores identitarios del epistolario a José Manuel Carbonell y Rivero presente en el Fondo Bibliográfico Francisco de Paula Coronado.

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO: Madroñal Alfonso, Y.; Castro Rodríguez, A. (2026). La aspiración al cementerio ideal durante el siglo xix: una mirada a su concepción a partir de las soluciones parroquial-emergente, ilustrada-intermedia y romántica-evolucionada. Islas, 68(214): e1662. https://islas.uclv.edu.cu/index.php/islas/article/view/1662

_______________________________________________________________

ISSN: 0042-1547 (papel) ISSN: 1997-6720 (digital)

http://islas.uclv.edu.cu