ISLAS, 68 (213): e1675; enero-abril, 2026.
Recepción: 30/08/2025 Aceptación: 10/12/2025
Artículo científico
Un enfoque descolonial desde la subalternidad en el pensamiento anticolonial y contrahegemónico de José Antonio Aponte
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A Decolonial Approach from Subalternity in the Anticolonial and Counter-Hegemonic Thought of José Antonio Aponte
Kezia Zabrina Henry Knight
Universidad de Camagüey, Camagüey, Cuba
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-2277-5785
Correo electrónico: keziazabrinahenryknight@gmail.com
RESUMEN
Introducción: El presente estudio profundiza, de manera inédita, en el análisis del pensamiento anticolonial y contrahegemónico de José Antonio Aponte. Tiene la primicia de reconocerlo como un predecesor del desprendimiento epistémico eurocéntrico, primer paso del pensar descolonial.
Métodos: Desde un enfoque cualitativo el estudio se desarrolló bajo el método etnográfico y el análisis de contenido, con técnicas de triangulación y cotejo de los datos orales, escritos y visuales que advierten la objetividad del estudio bajo examen.
Resultados: El Libro de Aponte, iniciado en 1806 y arrebatado en 1812, sistematizó un principio de resistencia contra el poder colonial. Se enfrentó al sistema de símbolos de la cultura hegemónica eurocéntrica. Estableció su propio corpus pictórico-político-educativo y recontextualizó las herencias étnicas de raíces africanas en el imaginario visual de poder.
Conclusiones: José Antonio Aponte construyó un programa novedoso de memoria histórica cultural universal. Subvirtió la hegemonía eurocéntrica desde la diversidad cultural, étnica y la equidad de género. Desnaturalizó las relaciones de opresión vigentes en el mundo simbólico.
PALABRAS CLAVE: pensamiento descolonial; pensamiento anticolonial; pensamiento contrahegemónico; descolonización cultural; identidad cultural; subalternidad
ABSTRACT
Introduction: This study provides an unprecedented in-depth analysis of the anticolonial and counter-hegemonic thought of José Antonio Aponte. It has the distinction of recognizing him as a precursor of the epistemic detachment from Eurocentrism, the first step toward decolonial thinking.
Methods: Using a qualitative approach, the study was conducted through ethnographic methods and content analysis, employing triangulation and cross-checking techniques for oral, written, and visual data to ensure the objectivity of the research under examination.
Results: Aponte’s Book, begun in 1806 and seized in 1812, systematized a principle of resistance against colonial power. It challenged the symbolic system of Eurocentric hegemonic culture. He established his own pictorial-political-educational corpus and recontextualized African-rooted ethnic heritages within the visual imaginary of power.
Conclusions: José Antonio Aponte developed an innovative program of universal cultural historical memory. He subverted Eurocentric hegemony through cultural and ethnic diversity and gender equity, denaturalizing the prevailing relations of oppression within the symbolic world.
KEYWORDS: decolonial thought; anticolonial thought; counter-hegemonic thought; cultural decolonization; cultural identity; subalternity
Concepción y/o diseño de investigación:
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Análisis e interpretación de datos:
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Escritura y/o revisión del artículo:
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La articulación del pensamiento descolonial desde la subalternidad no es tarea fácil. Sobre todo, porque exige un posicionamiento crítico de núcleos teóricos que implica desmontar jerarquías epistémicas y rehusar la reproducción de violencias simbólicas. En este sentido, se precisa de mediaciones teóricas críticas que erosionen las establecidas por posicionamientos eurocéntricos.
En primer orden, para un análisis desde estas perspectivas, amerita un acercamiento a los fundamentos de la definición de colonización. El intelectual caribeño Aimé Césaire se encuentra entre los precursores de este concepto, quien apunta que, en la colonización, al estar basada y justificada en el desprecio al no europeo, el colonizador se habitúa a ver en el otro a la bestia y a tratarlo como tal, y objetivamente, se transforma él mismo en bestia. De ahí su cuestionamiento del universalismo en tanto excluyente (De la Cuadra, 2025).
Ciertamente, la identificación del conflicto abre una brecha para su posible giro, en este caso, de pensamiento y praxis. Así pues, el teórico de la colonialidad e intelectual peruano, Aníbal Quijano, apunta:
[…] Se funda en la imposición de una clasificación racial/étnica de la población del mundo como piedra angular de dicho patrón de poder y opera en cada uno de los planos, ámbitos y dimensiones, materiales y subjetivas, de la existencia social cotidiana y a escala societal. Se origina y mundializa a partir de América. (Romero Reyes, 2022)
El autor, desde su formación marxista hasta la formulación de la colonialidad del poder, destaca su ruptura con el eurocentrismo. Contextualiza su desarrollo en debates latinoamericanos sobre dependencia y marginalidad. Estos fundamentos confirman que su marco crítico sigue siendo instrumental para analizar discriminaciones estructurales en América Latina. En este mismo orden, el sociólogo De Sousa Santos (2021) acredita que el colonialismo consiste en la ignorancia de la reciprocidad, en la incapacidad de concebir al «otro» más que como objeto. Desde esta lógica se expresan las experiencias del colonialismo, las necesidades del capitalismo y del eurocentrismo como patrón de poder. Además, mundialmente impuesta y admitida como la única legítima racionalidad, de manera que, la colonialidad sigue siendo herramienta crítica para analizar discriminaciones estructurales y epistemicidios.
El segundo componente teórico sensible a análisis es el epistemicidio. En efecto, el holocausto físico forjó el epistemicidio, en esencia: la negación de conocimientos, prácticas educativas, sociales, cosmovisiones que se concretan en las relaciones de poder. De manera que, la memoria estructurada (oficial), ha dejado silenciados ciertos saberes, intelectuales y hechos históricos de producción aborigen y afrodescendientes principalmente. Este silenciamiento epistémico de pueblos ancestrales perpetúa estructuras coloniales hegemónicas (Parra-Valencia, 2024, p. 4). Por otra parte, a nivel social y cultural se producen y reproducen de forma sistémica desigualdades, significando injusticias.
La inferioridad epistémica fue un argumento crucial usado para aducir la inferioridad social biológica por debajo de la línea de lo humano. La idea racista a finales del siglo xvi era que los «negros carecían de inteligencia», lo que en el siglo xx se convirtió en los «negros tienen bajos niveles de CI» (CI = coeficiente de inteligencia). (Grosfoguel, 2022)
La reflexión paralela a la cita anterior conduce al umbral del tercer momento de análisis teórico, la descolonización cultural. Contrariamente al epistemicidio, es el proceso que emerge como respuesta a la colonización y sus efectos duraderos en las sociedades que sufrieron la invasión y dominación de potencias extranjeras. Este concepto implica una revalorización y reivindicación de las culturas, lenguas y tradiciones que fueron desplazadas o marginalizadas durante el periodo colonial.
El origen de la descolonización cultural se sitúa en el contexto del siglo xx, particularmente en las décadas de 1960 y 1970, cuando muchos países de África, Asia y América Latina lograron independizarse de sus colonizadores. Sin embargo, aunque la independencia política fue un paso crucial, las secuelas de la colonización seguían presentes en las mentalidades, valores y aspectos culturales de estas sociedades. La ideología colonial había permeado las estructuras sociales y culturales, fomentando una percepción de inferioridad hacia las culturas indígenas y autóctonas. Esto conllevó a un movimiento intelectual que abogaba por la restauración de la identidad cultural como parte integral del proceso de emancipación nacional.
La perspectiva sociológica del intelectual Buenaventura de Sousa Santos da cimiento al concepto de descolonización desde interesantes puntos de vistas:
Descolonizar la historia entraña identificar la dominación de la historia en la historia de la dominación. Equivale a reivindicar la plena humanidad de las poblaciones tachadas de subhumanas, así como a escribir la historia poniendo de relieve los procesos de subhumanización y la resistencia contra ellos. Es preciso tener en cuenta que el esfuerzo del oprimido por interrumpir la dominación es una respuesta a la interrupción original, causada por el encuentro colonial moderno. Es una interrupción contrapuesta, que apunta a interrumpir la dominación del colonizador. El heroísmo es la voluntad de correr riesgos cuando se confronta el poder opresivo. Descolonizar la historia entraña desidentificarse de la historia escrita por los vencedores (que es un pasado cerrado), es reescribir la historia desde la perspectiva de los hasta ahora vencidos —el pasado-presente—. (De Sousa Santos, 2022)
De manera que, los estudios descoloniales promueven voces subalternas, cuarto orden de análisis epistémico, la subalternidad. Es pertinente distinguir el aporte del filósofo italiano Antonio Gramsci, quien tejió un conjunto de reflexiones que desembocaron en teorizaciones novedosas, sugerentes y fecundas sobre lo subalterno. Se desarrolla principalmente en sus Cuadernos de la cárcel (1929-1935), con énfasis en notas específicas que definen su alcance teórico y político. En la nota 14 del Cuaderno 3 (1930) titulada «Historia de la clase dominante e historia de las clases subalternas», Gramsci define por primera vez las clases subalternas en oposición directa e inmediata con las clases dominantes (Modonesi, 2010). Según Gramsci, las clases subalternas tienen como característica que como grupos «sufren la iniciativa de la clase dominante, con una historia disgregada y episódica» (Modonesi, 2010). Se colige entonces desde la perspectiva gramsciana como peculiaridades de los grupos subalternos la fragmentación política y social; la acción reactiva (defensiva) más que autónoma y la iniciativa propia solo en momentos excepcionales.
Se necesita hacer un alto en este punto para introducir con respecto a la relación autonomía-subalternidad el enriquecimiento de los análisis de la escuela india. Vale distinguir a Gayatri Spivak, quien afirma que, si los subalternos pueden hablar, este acto significa que tienen un mínimo de organización y, por lo tanto, ya no son subalternos, sino que emprendieron el largo camino hacia la hegemonía (Modonesi, 2010, p. 38). No se trata de dar voz, sino de que el subalterno hable y sea escuchado en sus propios términos.
Profundizando, la complicidad con la siguiente cita estructura de manera fecunda la línea de pensamiento de la presente investigación. La Escuela de Estudios Subalternos de la India fundada por historiadores de la India formados en el Reino Unido en los años ochenta, problematizó con el conocimiento histórico y la literatura existente. En este sentido, el investigador Ranajit Guha desde la historia del campesinado demostró el carácter autónomo, político y racional de la subalternidad:
No había nada de espontáneo en esto, en el sentido de ser irreflexivo y no deliberado. El campesino sabía lo que hacía cuando se sublevaba. El hecho de que su acción se dirigiese sobre todo a destruir la autoridad de la elite que estaba por encima de él y no implicase un plan detallado para reemplazarla no lo pone fuera del reino de la política. Por el contrario, la insurgencia afirmaba su carácter político precisamente por este procedimiento negativo que trataba de invertir la situación. Al tratar de forzar la substitución mutua del dominante y del dominado en la estructura de poder no dejaba ninguna duda sobre su identidad como proyecto de poder. (Modonesi, 2010, p. 41)
En este sentido, y, desde una perspectiva sociopolítica, se puede afirmar como dimensiones relacionales en tensión los subalternos y el dominio hegemónico, la resistencia e insurgencias en la negación del poder establecido.
Para Gramcsi, en la nota 14 del Cuaderno 3, propone estudiar la historia de estos grupos mediante monografías para recuperar sus luchas fragmentadas, evitando narrativas elitistas. Luego, destaca en el Cuaderno 27 (nota 1) la definición de pueblo como un conjunto de clases subalternas e instrumentales. El autor evita reducir la subalternidad a la clase obrera. Habla de clases subalternas (plural), incluyendo campesinos, tribus, mujeres y grupos sin organicidad política. De manera que, emplea lo subalterno como adjetivo (condición relacional), no como sustantivo fijo (subalternidad). Esto enfatiza su carácter mutable y su vínculo dialéctico con la hegemonía.
Por consiguiente, en un quinto orden de análisis se demanda escudriñar sobre la hegemonía desde la propia perspectiva gramsciana. Sobre este particular, la hegemonía es una construcción epistémica compleja que, además de incluir una base material, es decir, de unificar y responder a demandas heterogéneas, implica un aspecto intelectual ideológico.
[…] la hegemonía es la capacidad de unificar y mantener unido a través de la ideología un bloque social que no es homogéneo; al contrario, tiene profundas contradicciones de clase. La idea, es impedir que estas contradicciones estallen, produciendo una crisis en la ideología dominante y su consecuente rechazo. Crisis que coincide con la crisis política, crisis de la fuerza que está en el poder. «Si la clase dominante ha perdido el consentimiento, o sea, ya no es dirigente sino solo dominante, detentadora de la mera fuerza coactiva, ello significa que las grandes masas se han desprendido de las ideologías tradicionales, no creen ya en aquello en lo cual antes creían». (Gramsci, 2016, p. 11-12)
El autor da una gran importancia en esta tarea a los intelectuales, que son los intermediarios entre la clase dirigente-dominante y las bases. Estos operan especialmente en la sociedad civil, y «son un instrumento eficacísimo de la hegemonía» (Gramsci, 2016). Ciertamente, las teorías de la subalternidad se desarrollan en el contexto legitimador del otro, en lo pluriverso, desde la aesthesis (sensibilidades no-occidentales). En este sentido, la teoría se fundamenta con la insurgencia del intelectual latinoamericano de Walter Mignolo. Se distingue por su impactante contribución de desobediencia epistémica al revalorizar epistemologías indígenas y afrodiaspóricas (Mignolo, 2024).
Mignolo no necesitó pedir permiso a la epistemología hegemónica para refundir al sujeto subalterno en las líneas de pensamiento-nación. Vale destacar que los subalternos —específicamente grupos oprimidos y sin voz— se enuncian por tendencia de maneras mixtas, discontinuas, emergentes, susceptibles por lo general a análisis desde la antropología, los estudios culturales, estudios de género, étnicos… otros saberes. En consecuencia, es un conocimiento que, si bien circula en la sociedad, no forma parte de la ilación epistemológica de la historia del pensamiento.
La fuente fundamental utilizada para esta investigación es El Expediente sobre José Antonio Aponte y el sentido de las pinturas que se hayan en el Libro que se le aprehendió en su casa, marzo 1812, encontrado, estudiado y dado a conocer por el investigador José Luciano Franco Ferrán (1891-1989) en el Archivo Nacional contentivo del proceso judicial plataforma del presente estudio publicado en el texto La Conspiración de Aponte (2016). De manera que, lo novedoso de la presente investigación, que a su vez constituye el problema científico, es develar: ¿Por qué el Libro de José Antonio Aponte que se le aprehendió en su casa, marzo 1812 tiene un enfoque descolonial? De ello, se desprende como objetivo demostrar el enfoque descolonial presente en el Libro de José Antonio Aponte.
Ciertamente, la utilidad del Libro en perspectiva metodológica permitió el análisis de un sistema de información compleja de matriz visual descritas por su autor y discípulos. El autor, como estrategia clave aprovechó a manera de fortaleza mental un discipulado sostenido durante seis años de gran utilidad para superar las debilidades de la baja autoestima propia de la subalternada sembrada por la hegemonía eurocéntrica que los deshumanizó.
El autor no se limitó a lo reivindicativo, sino que logró alcanzar una dimensión político-ideológica. En este sentido, redujo la incertidumbre del proceso estratégico y logró hilvanar un movimiento insurgente en varias villas del país: Habana, santa María del Puerto del Príncipe, Holguín, Bayamo, Baracoa. El resultado de su enfoque demostró su capacidad de liderazgo y convocatoria desde una plataforma ideológica anticolonial y contrahegemónica (Ver Tabla 1).
La presente investigación permitió a través de una genealogía de archivos (Guha, 2019) recuperar las narrativas silenciadas en documentos coloniales —en este caso particular en el documento judicial conocido como Expediente sobre José Antonio Aponte y el sentido de las pinturas que se hayan en el Libro que se le aprehendió en su casa, marzo 1812— e identificar contradicciones en fuentes oficiales donde asoma la audacia subalterna descolonial.
De este modo, fue oportuna la utilización de fragmentos como evidencia, es decir, recurrir a testimonios indirectos de las declaraciones de los acusados en este juicio colonial para reconstruir prácticas de resistencia (Guha, 2019). Pese a su sesgo, ello reveló tácticas de conspiración anticolonial y de contrahegemonía.
Igual de importante fue el uso del método deconstrucción textual (Spivak, 2003) con el objetivo de desvelar cómo el discurso hegemónico desde la legislación y administración colonial en Cuba construyó al subalterno como Otro. Se identificó lo no-dicho en la narrativa dominante, es decir, advertir la ausencia de las voces afrodiaspóricas en la historia del pensamiento cubano.
Por otra parte, el método de la etnografía crítica y militante se empleó para co-construir conocimientos desde las voces de los subalternos no sobre ellos. A partir de una militancia dialógica freiriana (Freire, 2005) desde un diálogo de saberes, se articuló el conocimiento académico con epistemologías específicas situadas. Ello supuso el comprometimiento del investigador buscando unirse con su objeto, con los sujetos estudiados, el intercambio comprometido con el otro (Rodrigues, 2013, p. 6). Se profundizó en los significados, experiencias, conocimientos, particularidades reales de la presencia africana, aborigen y asiática en el Libro a partir de las literaturas sagradas holísticas, la iconografía e iconología presentes en igualdad de escenarios (Ver Tabla 2).
El método etnográfico crítico aportó en este sentido la posibilidad de advertir los signos y/o significaciones que resultan resistentes a lo hegemónico o formaciones de contrahegemonía. Esto permitió reconstruir una visión de tensión en la sociedad sincrónica a Aponte. Tensión distinguida en el proceso judicial y en el desenlace sangriento y estigmatizador del líder: más malo que Aponte. Lo cual justiprecia la dimensión histórica e ideológica del subalterno (Ver Tabla 3).
También, se fundamentó el carácter contrahegemónico a partir del desafío del autor al recontextualizar las herencias étnicas de raíces africanas y colocarlas al mismo nivel de la cultura eurocéntrica, del poder hegemónico. Se destaca la conciencia que el autor tiene sobre el poder colonizador que lo inferioriza y deshumaniza.
De la misma manera, la interseccionalidad como método crítico (Petrozziello, 2025) permitió el analizar las superposiciones, las opresiones y discriminaciones: grupo social, color de piel, género, colonialidad. Las historias de vida de la familia Aponte, su padre y abuelo fueron ejemplos de cómo la ascendencia étnica, el grupo social preterido determinaron en el acceso a derechos de ser reconocidos por sus virtudes y la ausencia en las memorias históricas vinculadas a las libertades patrias.
Asimismo, mediante la triangulación se combinaron diferentes fuentes de datos y métodos de investigación para el estudio de un fenómeno social. Se precisó de la triangulación de los datos orales, escritos, visuales que advirtieron la objetividad del estudio bajo examen. Igualmente, el cotejo de los mismos validó la cientificidad del estudio.
El método de análisis ontológico en perspectiva descolonial fue de utilidad para cuestionar premisas occidentales eurocéntricas. Se pudo advertir las relecturas creacionistas con base bíblica con presencia negra descartando la maldición generacional de los hijos Cam identificados como negros. Este análisis incorporó Conversaciones interculturales, sin traducciones a categorías occidentales. En consecuencia, se patentizó el registro de los conflictos ontológicos, al documentar las disputas por significados (Ver Tabla 2).
Por otra parte, el análisis de contenido permitió identificar los signos de anticolonialismo y de contra-hegemonía presentes en el texto. Este método permite profundizar en el análisis de todas y cada una de las imágenes del Libro y, a la vez, de su conjunto, es decir, de las partes y del corpus en tanto generalizaciones (Ver Tabla 1).
De manera que la metodología mixta es pertinente para el presente estudio porque representó un conjunto de procesos sistemáticos, empíricos y críticos de investigación e implicó la recolección y el análisis de datos, tanto cuantitativos como cualitativos, así como su integración y discusión conjunta, para evitar sesgos en las metainferencias. Se utilizó evidencias de datos numéricos, verbales, textuales, visuales y simbólicos (Hernández-Sampieri, 2018, p. 10).
Dentro del dominio semiótico el análisis intertextual como método permitió descontextualizar y recontextualizar los signos presentes. Descontextualización, se presentó cuando el autor sacó elementos de un texto construyendo otro. Igualmente, recontextualizó, al introducirlo en un contexto nuevo, sin perder, por lo demás, lo que podríamos llamar el testimonio de su procedencia (Porebski, 1994, p. 196) (Ver Tabla 2).
En el universo de las 72 láminas, se advierte un dominio pasmoso de la cultura universal de manera holística. Responden a los indicadores de la perspectiva anticolonial las láminas número 1 hasta la 17 y luego desde la 24 hasta la 72, excepto las láminas 11, 26, 44 y 45; es decir 62 láminas. En este mismo universo las 10 láminas restantes: la número11, 18 hasta la 23, luego las láminas 26, 44 y 45, develan una lectura peligrosamente desafiante contra los imaginarios del poder hegemónico. Los indicadores de la perspectiva contrahegemónica asaltan críticamente a determinados corpus de axiomas universalmente establecidos y prepara a sus discípulos a una praxis desde un lenguaje manifiesto (Ver Tabla 1).
Tabla 1. Enfoque descolonial del texto de José Antonio Aponte
| Perspectiva anticolonial | Perspectiva contrahegemónica | El enfoque descolonial en Aponte |
|---|---|---|
| 62 | 10 | 72 |
| 86.1 % | 13.9 % | 100 % |
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Expediente sobre José Antonio Aponte y el sentido de las pinturas que se hayan en el libro que se le aprehendió en su casa (marzo 1812)
La erudición de Aponte le permitió dialogar críticamente con las literaturas sacro-religiosas: Antiguo y Nuevo Testamento, El libro de los Muertos de Egipto, la literatura religiosa medieval desde la orden de los frailes dominicos (particularmente Tomás de Aquino), la Astrología, Cosmología religiosa o cosmogonías que, pretenden dar respuesta al origen del Universo y de la propia humanidad. Se destacó también su diálogo con la literatura masónica, sobre todo la francmasonería escocesa.
Estas literaturas anteriormente relacionadas se comportan como hipotextos, es decir, textos precedentes que inspiran o dan lugar a otro texto. De manera que, el autor logró subvertir, interrelacionar, trastornar los significados. Coloca en igualdad de importancia las distintas herencias culturales incluyendo las preteridas de origen africano. El alcance es mayor cuando convierte al subalterno, al negro, al africano, en personajes principales desde una narrativa siempre de triunfo. Destruye así toda la lógica representativa de deshumanización del esclavizado y su descendencia. Destierra la visión del subalterno como condición per se. Reajusta al inhumano como símbolo indexal y tema principal que atrae y subordina a otros motivos, adquiriendo una elocuencia propia, completamente provocadora.
Se distinguen en el Libro de pinturas de Aponte once indicadores en la perspectiva anticolonial, organizados teniendo en cuenta la frecuencia de su representación en el documento visual (Ver Tabla 2):
—Reinterpretación de la mitología griega
—Reinterpretación de la mitología romana
—Mujer negra en posición de señorío
—Monjes negros con autoridad
—Hombres negros seculares en posición protagónica
—Relecturas de pasajes del Antiguo Testamento bíblico con presencia negra
—Relectura de la Creación con base bíblica con presencia negra
—Tratamiento de la mitología egipcia en contextos bíblicos
—Incorporación de la astrología
—Incorporación de la cultura China
—Relectura del Nuevo Testamento bíblico con presencia negra.
De estos nueve indicadores siete representan las herencias africanas legitimadas por el autor dentro del imaginario hegemónico, para un 77,7 % de una visualidad simbólicamente negra. Desarrolla así un constructo inédito, fundador de una sabiduría universal en diálogo con lo excluido desde un patrón orgánico, fluido, coherente y trastornador para el sistema colonial y racista.
Tabla 2. Indicadores. Perspectiva anticolonial del libro de Pintura
| Indicadores. Perspectiva anticolonial del libro de Pintura | Frecuencia |
|---|---|
| Reinterpretación de la mitología griega | 15 |
| Reinterpretación de la mitología romana | 9 |
| Mujer negra en posición de señorío | 9 |
| Monjes negros con autoridad | 6 |
| Hombres negros seculares en posición protagónica | 4 |
| Relecturas de pasajes del Antiguo Testamento bíblico con presencia negra | 4 |
| Relecturas de la Creación con base bíblica con presencia negra | 2 |
| Tratamiento de la mitología egipcia en contextos bíblicos | 2 |
| Incorporación de la astrología | 1 |
| Incorporación de la cultura China | 1 |
| Relecturas del Nuevo Testamento bíblico con presencia negra | 1 |
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Expediente sobre José Antonio Aponte y el sentido de las pinturas que se hayan en el libro que se le aprehendió en su casa (marzo 1812)
En la lámina 1 Aponte sintetiza los tres primeros capítulos del libro de Génesis del Antiguo Testamento, de ahí que algunos definan al libro como la Biblia de Aponte. La introducción de números permite ubicar lo sucedido en los 6 primeros días de la formación de la Tierra. Su fidelidad fingida al texto original lo expone como un iconoclasta, al recontextualizar cada pasaje con signos, códigos, figuras de imaginarios inconexos hasta entonces. Se introducen planetas, olores, y describe al primer hombre hecho por Dios con barro damasceno, es decir, barro negro.
En las láminas 2 y 3 profundiza en la reinterpretación del Génesis bíblico. Recontextualiza el jardín del Edén justo en el destierro de Adán y Eva del paraíso. Altera el ambiente con la presencia de la burla de un mono. El mono en la mitológica egipcia es el patrón de los sabios y de los letrados; es el escriba divino, que anota el veredicto de Anubis, dios funerario, representado como un humano con cabeza canina cuando este pesa las almas de los muertos y las almas perdidas. Lo cual narra la ruptura y muerte espiritual de Adán y Eva desde la simbología egipcia.
Sin embargo, al interrogador enfatiza: ¿qué significan esos siete negros con trajes de general, monarca, eclesiástico, uno de ellos con vestiduras sacerdotales y una mujer con insignia real? Realmente ahí está Aponte, con un nuevo comienzo, un nuevo Génesis, con negros empoderados en múltiples aristas: en lo militar, religioso, civil, y la mujer negra como princesa. Es una propuesta intolerable para la época. Es una reescritura, no precisamente del texto sagrado, es al revés, Aponte atribuye al africano la condición de originario que goza desde el Génesis. Posición que la filosofía del desprecio sistematizó igualmente el eurocentrismo.
En las láminas 6 y 7 destaca a los Caballeros de la orden hospitalaria San Antonio Abad, como negros que, aunque recriminado en el interrogatorio, Aponte rescata la historia del ermitaño egipcio que caracteriza los valores del ascetismo y la penitencia. Un egipcio monje modelo de la piedad cristiana. Reconocido luego por el calendario de Santos Luteranos en el siglo xx. Se adelantó.
Es harto conocido que la mujer negra está ubicada en el escalón más oneroso de la estructura social. Pero Aponte trasmuta a esta mujer en poder de elegida, sistematizada en varias láminas, 14, 15, 16, 17, 18, 20. La distingue como la reina de Etiopía (africana) de Saturno (mitología griega) de Candace (texto bíblico), princesa de la virtud.
En este mismo ambiente ubica a su abuelo el capitán Joaquín Aponte al frente de 600 hombres en la batalla del Torreón de Marianao, el Torreón de Mariel. Es decir, se sitúa como una familia capital por méritos propios, por los servicios ofrecidos a las libertades patrias contra el inglés. Aponte glorifica, así, a los batallones de morenos que lucharon contra los ingleses.
Incluye además su autorretrato en la lámina 24 con símbolos masónicos del grado cuarto del rito escocés. Lo delata la apropiación de símbolos como el laurel en el pecho. El laurel, como símbolo de la gloria posterior a la victoria. La presencia del compás, que simboliza la esencia de lo trascendente que debe animar al Masón en su aproximación a las decisiones y acciones demandada por la sociedad. ¿Justicia social?
Lo trascendente es que Aponte, por su condición étnica, no debía ser en ese momento masón. Otra transgresión a la exclusión, al racismo, al desprecio. Es un nuevo sarcasmo a la dimensión espiritual y fraternal con su autorretrato y su vínculo a los símbolos masones. Por otra parte, desde el punto de vista de las intenciones pictóricas, como el retrato y autorretrato en el siglo xix, primero en Europa, luego en Cuba, están ligadas a un carácter áulico que tendrían las academias de arte europeas y sus producciones. Es decir, «[…] algunos de los pintores de la época dedicaban sus obras, fundamentalmente, a enaltecer los diferentes aspectos de la burguesía criolla sedienta de reconocimiento» (Paneque, 2020, p. 83). Él enaltece a su familia. A su abuelo: Joaquín de Aponte, su hijo Nicolás Aponte y se autorretrata.
Respecto a esta lámina, el complotado Clemente Chacón, moreno libre, declaró que, aunque el retrato no se parecía a Aponte, declaró que Aponte lo expresó así advirtiendo que colocaba en el libro su retrato para que se supiese que era una persona grande. Además, declaró que aprendían juntos con Francisco Xavier Pacheco y con José del Carmen Peñalver, sus discípulos.
Se conoce también en el contexto de la historia del arte del carácter didascálico o didáctico de los espacios de enseñanza artística (Paneque, 2020, p. 85). Aponte trasciende la materia artística. De manera que, el taller de pintura de Aponte tiene como valor agregado un comportamiento de espacio de resistencia social, cultural y política. Se subraya su sentido de autonomía y de decisión que logra sostener por seis años consecutivos. Si bien no es un espacio de rebelión abierta, se desarrollan prácticas alternativas a la reproducción pasiva del poder hegemónico. Puede considerarse como una célula política de pensamiento anticolonial y acción.
José Antonio Aponte desarrolló una narrativa de resistencia sistémica. Utilizó sus conocimientos de diferentes filosofías, saberes, religiones para fundar una verdad histórica inclusiva, con presencia negra. Desafió los desprecios multilaterales y se enfrentó a lo que el investigador venezolano Jesús Chucho García llamaría lo «clásico» eurocéntrico como resultado del geo-euro-narcisismo (2018, p. 59).
Es contrastable la presencia negra en el mismo espacio de interacción de la cosmovisión griega y romana. Pondera a la mujer negra en posición de señorío, imaginario negado para la época. Igualmente, la presencia pía de monjes negros en autoridad otorgada desde una historia tejida desde el Antiguo y Nuevo Testamento. Se suman también los saberes desde la astrología y la cosmovisión China.
El espacio de instrucción es un escenario donde se desarrollan conflictos, contradicciones y se experimentan posibilidades de transformación social que pueden inducir a la ejecución de prácticas colectivas y organizadas que logren resistir y aun enfrentarse al poder dominante.
El colonialismo ha establecido el racismo como cuasi ciencia, lo perfecciona y normaliza por siglos. Tal es el ejemplo del destacado filósofo Immanuel Kant (1724-1804) que explica lo anteriormente enunciado. Kant sistematiza el pensamiento racista del alemán David Hume (1711-1776), quien sostenía que el conocimiento procedía de una alta sensibilidad, y según él, los africanos, no tenían sensibilidad suficiente para lograr algún tipo de conocimientos:
Los negros de África carecen por naturaleza de una sensibilidad que se eleve por encima de lo insignificante. El señor Hume desafía a que se le presente un ejemplo de que un negro haya mostrado talento, y afirma que entre los cientos de millares transportados a tierras extrañas, y aunque muchos de ellos hayan obtenido la libertad, no se ha encontrado uno solo que haya imaginado algo grande arte en el arte, en la ciencia o en cualquier otra calidad honorable, mientras entre los blancos se presenta frecuentemente el caso de los que, por sus condiciones superiores, se levantan de un estado humilde y conquistan una reputación ventajosa. (García, 2018, pp. 64-65)
De manera que, el proceso de inferiorización y desprecio es de largo alcance, categórico, incluso acompañado de tecnologías de violencia extrema. Al respecto, Kant eslabona:
En los países tórridos el hombre madura antes en todos los aspectos, pero no alcanza la perfección de las zonas templadas. El género humano en su expresión más perfecta se manifiesta en la raza blanca. Los indios y amarillos poseen un exiguo talento. Los negros tienen un nivel aún más bajo, y el más bajo de todos es el de una parte de la población americana». Los habitantes de las zonas templadas son más hermosos físicamente, más trabajadores, más alegres, más moderados en sus pasiones y más inteligentes que ninguna otra raza humana en el mundo. (García, 2018, p. 61)
En ese contexto decimonónico, Cuba desarrolla criterios a consecuencia de la universalización de la ciencia. Las Actas de la Sociedad Antropológica de Cuba dan fe de ello. En los espacios de discusión se prescribe:
En el uso de la palabra el Dr. Argumosa dice que el Dr. Reyes:
Agrega que ha vivido mucho en el campo, y ha podido observar la raza negra. Para él la inteligencia del negro no se desarrolla si no cambia de género de vida, es decir, si no se pone en contacto diario con razas superiores. Admite que bajo las influencias del clima y otras, podrán cambiar sus formas pero no su inteligencia. (Romero, 2022, p. 78)
De manera que, Aponte se enfrenta a un conflicto ideológico bifronte, primero, al desprecio, al descarte de la cultura colonial hegemónica hacia los símbolos y rasgos de las culturas no europeas, consideradas no culturas. A la par, le urge sembrar, cincelar consciencia a sus iguales, los afrodescendientes, que su cultura ancestral es valiosa, y que ha estado presente por consiguiente desde el mismo Génesis bíblico.
Es por ello que la práctica educativa durante seis años desarrollada por José Antonio Aponte, declarada en el Castillo de la Cabaña el 26 de marzo de 1812 ante el Licenciado Don José María Nerey, lo ratifica como revolucionario y santificador de esos negros vilipendiados.
Aponte responde:
Abalseo primer Apóstol moreno ordenado por el propio San Felipe, está en traje de clérigo con otro libro abierto en la mano= Miguelet, hijo del Rey Salomón y de la Reina Saba, que enviado de su padre a la Reina Candase por travesura, le dio el mismo Salomón las Tablas de la Ley.= Abraham, otro Preste de las Indias, que no tienen mujer con quien casar de la misma Estirpe, reciben la misma orden Sacerdotal por cuyo motivo se titulan Presbítero: y habiéndose ordenado el propio Abraham bajo un Angel trayéndole vinajeras y hostias. (Aponte, 1812, pp. 29 y 30)
En este mismo universo las diez láminas restantes develan una lectura peligrosamente desafiante contra los imaginarios del poder hegemónico y la estructura del poder real. La número 11, la 18 hasta la 23, luego las láminas 26, 44 y 45 codifican los cinco indicadores de la perspectiva contrahegemónica que asaltan críticamente al corpus de axiomas universalmente establecidos y prepara a sus discípulos para una praxis efectiva desde un lenguaje manifiesto.
En la perspectiva contrahegemónica once indicadores organizados teniendo en cuenta la frecuencia de su representación en el documento visual:
—Espacios públicos hegemónicos reapropiados para lograr objetivos del subalterno
—La muerte como alegoría del poder establecido
—Los Batallones morenos como sujeto político en victoria
—La Patria como nuevo orden en el imaginario visual
—El cinismo como discurso crítico (Ver Tabla 3).
Tabla 3. Indicadores. Perspectiva contrahegemónica del texto
| Indicadores. Perspectiva contrahegemónica del texto | Frecuencia |
|---|---|
| Espacios públicos hegemónicos reapropiados para lograr objetivos del subalterno | 6 |
| La muerte como alegoría del poder establecido | 4 |
| Los Batallones morenos como sujeto político en victoria | 2 |
| La Patria como nuevo orden en el imaginario visual | 1 |
| El cinismo como discurso crítico | 1 |
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Expediente sobre José Antonio Aponte y el sentido de las pinturas que se hayan en el libro que se le aprehendió en su casa (marzo 1812)
Resalta en este acápite que la dimensión de la ilustración de sus discípulos tiene otra puerta más allá del pensamiento y la reflexión contrahegemónica. Las imágenes de este capítulo exponen una intención irrebatible: establecer un sistema nuevo, distinto, que los tenga en cuenta y que solo es posible desmembrando la estructura del sistema de opresión en que viven.
Lo anteriormente expuesto tiene cimiento en las láminas 11, 18, 19, 22, 23 y 44 en que Aponte explica el sistema de fortalezas militares de la ciudad de La Habana a través de mapas. Se detiene en el Torreón de Mariel, su figura cilíndrica con 11 varas de diámetro exterior, ocho de altura y dos pisos, uno de los cuales es cuartel y el otro depósito. Igualmente importante, el torreón de Marianao les describe todos los fosos que rodean las fortalezas como sistema complementario de defensa. Aponte ilustra toda la arquitectura militar de la capital. Detalla la fortaleza de la Punta. El conocimiento geográfico es imprescindible para la acción venidera cuando ellos los subalternos conquisten la ciudad.
Se explica a sus discípulos a partir del Batallón de morenos, personaje principal, como lograron la victoria contra la potencia militar inglesa. De manera que, por sus destrezas detuvieron a los ingleses. Refiere la investigadora María del Carmen Barcia respecto al hecho histórico:
Debe destacarse que los Batallones de Pardos y Morenos Libres defendieron valerosamente la villa habanera frente a las tropas inglesas en 1762; en esas acciones murieron noventa y seis de sus integrantes, de esta forma demostraron no sólo su valor, sino su pericia en el combate. (Barcia, 2018, p. 1)
El júbilo del capitán Aponte se representa en el León en la bandera de la Patria y esta a su vez —la Patria— en la imagen de una mujer india conducida por indios. Una diversidad étnica incluida en primer plano en la heráldica del ejército real. Lo cual persevera en la resistencia contra la exclusión social, la discriminación. De manera manifiesta está la inclusión de la diversidad étnica del país. La lógica narrativa ubica como eje del blasón al aborigen, a los originarios.
El intelecto del incriminado es ofensivo por su grandeza, incluye además como intertexto una décima laudatoria a su abuelo:
De Aponte al [Dios] Rey y la Patria
El amor como fuego arde en vivas llamas
Oculto a vuestras vidas su aldor rompiendo de las Aguas
El fuerte muro respira llamas en humo puro.
El abuelo cual sujeto político está centrado en un espacio público de combate donde estalla la subalternidad. Se levanta como identidad. Aponte demuestra que los imaginarios sociales, culturales, políticos, religiosos y de poder están incompletos, que son cambiantes, y el presente reconsidera.
El fino cinismo de Aponte lo dejó para la lámina 26. ¡Busco un hombre honesto! En la luz del día y con una lámpara. Inquirió el artista desde la figura real del filósofo Diógenes en su tinaja. La revelación es No lo hay. Se desarrolla desde una pregunta retórica que no necesita respuesta. Incita a la acción.
En las láminas 44 y 45 ante el interrogatorio Aponte responde que es un Rey Negro llamado TARRACO que ataca a Tarragona, de ahí su nombre. Su ejército está bien pertrechado, todos con espadas y lanzas y botas encarnadas. Debajo está otro ejército, el interrogador le pregunta: ¿qué hace ese letrero con el nombre de Senaquerib en este contexto? Le responde que es habitual colocar fragmentos de la Historia Universal. Pero, Aponte oculta la verdad.
Aponte aporta una inteligibilidad mutua entre luchas, es una autorreflexión interna, una combinación entre la libertad y la equidad de género como componente de la justicia social. El artista y maestro incluyó en la lámina monjas negras, en un templo llamado resurrección que en 30 días se levantó. En este punto también se adelantó a lo que más tarde se conoció como las Hermanas Oblatas de la Providencia, una orden de monjas negras. La orden fue fundada en Baltimore, Estados Unidos en 1828 por un grupo de mujeres libres de color que habían huido del tumulto de las insurrecciones de esclavos en la colonia de la isla francesa de Santo Domingo.
José Antonio penetra el imaginario del poder con una pléyade de africanos que están registrados en el texto Bíblico, más no son populares. Ni aún hoy. Todavía de ellos no se habla, no se predica, no se enseña. Aún hoy es precoz Aponte. Distingue al príncipe de Cus, llamado Nimrod, el primer hombre poderoso de la tierra. También está representado junto a él un lego negro de la orden San Francisco, ordenado por el apóstol Felipe, quien evangelizó al eunuco etíope, todos negros en Nubia, reino que en la Antigüedad su población se asentó en la parte central del valle del Nilo.
María Santísima es dada a conocer por Aponte, desde la belleza azabache nigra sum, Soy Negro, esta lectura ideológica lo coloca precursor, además, del movimiento Conciencia negra en Sudáfrica, 1930; luego The Black is beautiful en Estados Unidos, 1960. Movimientos contrahegemónicos y de identidad racial panafricana. Ahí está también Luma, el rey de Arabia, la insignia con león negro y cruz encarnada.
Todavía en el siglo xxi este posicionamiento contrahegemónico desde la visualidad, los imaginarios, la psicología, las relaciones sociales, no ha podido remontarse del todo. El sabio de Burkina Fasso Joseph Ki-Zerbo (1922-2006) expresó:
La historia de África, como de toda la humanidad, es, en efecto, la historia de una concienciación. La historia de África hay que reescribirla porque hasta ahora ha sido frecuentemente enmascarada, camuflada, desfigurada y mutilada. Por «la fuerza de las cosas», es decir por la ignorancia y el interés. Este continente que traumatizaron siglos de opresión ha visto como generaciones de viajeros, negreros, exploradores, misioneros, procónsules y estudiosos de toda laya petrificaban en su imagen el rictus de la miseria, la barbarie, la irresponsabilidad y el caos. (García, 2018, p. 63)
No obstante, el ebanista de iglesias, pintor, miembro de la cofradía de carpinteros de San José, distinguió a la africanía ancestral en el texto bíblico, tanto en el contexto de la cultura judeo-cristiana como católica. También pone en juego las memorias victoriosas de las batallas de las milicias de negros de La Habana. Para más, las paredes de su casa estaban pintadas con héroes negros íconos de la emancipación: Toussaint Louverture, Henri Christophe junto a George Washington.
El análisis del minucioso interrogatorio que se le hizo al autor del delito permitió develar el alcance de su intelecto, la capacidad de abstracción para sistematizar una herencia negra emancipada como eje de su atención y plataforma de acción. Aponte fomentó recuperar y establecer una verdad histórica. En principio, reescribió la historia con los excluidos, enmudecidos, invisibilizados y ausentes. Sobre todo, desafió la cultura occidental colonial que ha negado la calidad humana al subalterno, lo desprecia y bestializa. En este caso particular se trata del subalterno africano (esclavizado o libre) y sus descendientes, es decir, los identificados en la construcción social como negros y/o afrodescendientes.
El Libro de José Antonio Aponte (1812), en primer lugar, es un texto de innovación descolonial desde narrativas visuales. Constituye un proyecto epistemológico fundacional para los estudios con enfoque descolonial en Cuba y el Caribe. Donde la Europa colonial veía silencio, él pintó futuros.
Mediante la reescritura y resignificación de códigos visuales eurocéntricos (mitologías grecorromanas, relatos bíblicos, iconografía masónica), Aponte situó a sujetos negros en roles de poder (papas, reinas, generales), desmontando la colonialidad del poder y del saber. El 86 % de las láminas (62/72) operan como dispositivos anticoloniales que legitiman herencias africanas en diálogo horizontal con culturas hegemónicas.
En segundo orden, el texto distingue la contrahegemonía como praxis política. El 14 % (10 láminas) evidencia un programa insurgente: mapas militares de La Habana, glorificación de batallones de morenos victoriosos y símbolos masónicos (autorretrato con compás, lámina 24) que transgreden exclusiones raciales. Esto convierte su taller en un espacio pedagógico de resistencia, donde se formaron discípulos para la acción revolucionaria de 1812.
La vigencia de su enfoque descolonial se advierte en la manifiesta transdisciplinariedad e interseccionalidad. Aponte se anticipó a movimientos globales: La representación de la Virgen María como nigra sum prefiguró la conciencia negra (Black is Beautiful, EE.UU., 1960).
La dignificación de mujeres negras en 6 láminas (ejemplo la Reina de Etiopía, princesas) desafió opresiones interseccionales, (Crenshaw, 1989). Su crítica al racismo científico (Kant, 1785/1982; Hume, 1758) mediante iconografía erudita (monjes negros exégetas) sigue vigente en debates sobre justicia cognitiva.
En cuanto a las implicaciones teórico-metodológicas, este estudio propone un modelo metodológico triangulado para analizar resistencias culturales de enfoque descolonial desde la subalternidad: integración de fuentes primarias (expedientes judiciales), análisis visual desde el dominio semiótico: intertextualidad, y métodos mixtos. Se demuestra que la recontextualización descolonial es una estrategia de agencia simbólica aplicable a estudios de subalternidad en América Latina.
Aponte contribuyó a la reescritura de la historia desde una perspectiva inclusiva, resaltó la dignidad y el poder de los afrodescendientes, y propuso una crítica a las estructuras de poder hegemónicas. Su obra es un llamado a la recuperación de la memoria histórica y a la visibilización de las luchas del subalterno.
El libro opera como herramienta política insurgente. Pedagogía de la liberación: Su taller de arte fue un espacio de resistencia que formó discípulos en ideales emancipatorios, evidenciado en láminas con mapas militares de La Habana (14 % del corpus). La simbología masónica: El autorretrato con compás (lámina 24) simboliza la búsqueda de justicia social y transgrede exclusiones raciales en sociedades secretas.
El Libro de Pinturas de José Antonio Aponte (1812) constituye un acto fundacional del pensamiento descolonial caribeño. Al integrar saberes africanos, religiosos y masónicos en un corpus visual coherente, no solo cuestionó el orden colonial hispano-cubano, sino que diseñó un proyecto epistemológico alternativo donde lo negro es sinónimo de humanidad, poder y sacralidad. Su legado urge ser revisitado como piedra angular de los estudios descoloniales en Cuba, el Caribe y Latinoamérica. La investigación trae de vuelta lo que el canon olvidó.
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Cómo citar este artículo: Henry, K. Z. (2025). Un enfoque descolonial desde la subalternidad en el pensamiento anticolonial y contrahegemónico de José Antonio Aponte. Islas, 68(213): e1675.
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ISSN: 0042-1547 (papel) ISSN: 1997-6720 (digital)
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