ISLAS, 68 (213): e1635; enero-abril, 2026.

Recepción: 21/05/2025 Aceptación: 23/09/2025

Artículo científico

Cuando la cultura habla en metáforas: colocaciones e intensidad entre el español peninsular y el francés

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When Culture Speaks in Metaphors: Collocations and Intensity in Peninsular Spanish and French

Iván Martínez Blasco

Universidad de Alicante, Alicante, España

ORCID: https://orcid.org/0000-0001-8505-1867

Correo electrónico: ivan.martinez@ua.es

RESUMEN

Introducción: Este artículo examina la expresión de la intensidad emocional mediante colocaciones verbonominales con carga metafórica en español peninsular y francés contemporáneo, atendiendo a sus implicaciones cognitivas, discursivas y culturales en un marco contrastivo. Se parte de la hipótesis de que la intensificación no es un fenómeno exclusivamente léxico, sino el resultado de configuraciones construccionales en las que intervienen factores aspectuales, metafóricos y sintácticos.

Métodos: El estudio se basa en un corpus de 311 colocaciones verbo + sustantivo pertenecientes al campo de las emociones. Se adopta una metodología cualitativa y semicuantitativa que combina el análisis manual con procedimientos de categorización sistemática. Las unidades se clasifican según valores aspectuales (incoativo, durativo, iterativo, culminativo e híbridos), dominios metafóricos, clases emocionales y construcciones sintácticas, en el marco de un enfoque contrastivo no simétrico que evita equivalencias forzadas entre lenguas.

Resultados: Los datos muestran patrones diferenciados entre ambas lenguas. En el corpus español predominan metáforas de exteriorización, dinamismo y descarga, asociadas a configuraciones incoativas o culminativas. En el corpus francés, en cambio, se observan imágenes más introspectivas, progresivas o acumulativas, vinculadas con valores durativos o estativos. Estas tendencias sugieren distintos modos de conceptualización discursiva de la intensidad emocional, en función del corpus analizado.

Conclusiones: La intensificación emocional emerge de la interacción entre verbo, aspecto, metáfora y sintaxis, configurando modelos discursivos contrastivos que actúan como ejes de interpretación en el análisis intercultural de las emociones y en la didáctica de la traducción.

PALABRAS CLAVE: intensificación emocional; colocaciones verbonominales; metáfora conceptual; aspecto verbal; contraste cultural; lingüística cognitiva

ABSTRACT

Introduction: This article examines the expression of emotional intensity through metaphorically charged verb–noun collocations in Peninsular Spanish and contemporary French, considering their cognitive, discursive, and cultural implications within a contrastive framework. It is based on the hypothesis that intensification is not an exclusively lexical phenomenon, but rather the result of constructional configurations in which aspectual, metaphorical, and syntactic factors interact.

Methods: The study is based on a corpus of 311 verb + noun collocations belonging to the domain of emotions. A qualitative and semi-quantitative methodology is adopted, combining manual analysis with systematic categorization procedures. The units are classified according to aspectual values (inchoative, durative, iterative, culminative, and hybrid), metaphorical domains, emotional classes, and syntactic constructions, within a non-symmetrical contrastive approach that avoids forced equivalences between languages.

Results: The data reveal differentiated patterns between the two languages. In the Spanish corpus, metaphors of externalization, dynamism, and release predominate, associated with inchoative or culminative configurations. In the French corpus, by contrast, more introspective, progressive, or accumulative images are observed, linked to durative or stative values. These tendencies suggest different modes of discursive conceptualization of emotional intensity, depending on the corpus analyzed.

Conclusions: Emotional intensification emerges from the interaction between verb, aspect, metaphor, and syntax, giving rise to contrastive discursive models that function as interpretive frameworks in the intercultural analysis of emotions and in translation pedagogy.

KEYWORDS: Emotional Intensification; Verb-Noun Collocations; Conceptual Metaphor; Verbal Aspect; Cultural Contrast; Cognitive Linguistics

CONTRIBUCIÓN DE AUTORÍA

Concepción y/o diseño de investigación:

Iván Martínez Blasco (100 %)

Adquisición de datos:

Iván Martínez Blasco (100 %)

Análisis e interpretación de datos:

Iván Martínez Blasco (100 %)

Escritura y/o revisión del artículo:

Iván Martínez Blasco (100 %)

INTRODUCCIÓN

Las colocaciones constituyen una de las formas más productivas y expresivas del material fraseológico. Detrás de su aparente simplicidad, estas unidades lingüísticas ofrecen una ventana a la estructura del lenguaje y a los modos en que este organiza la experiencia y modela el pensamiento. Esto se observa con especial nitidez cuando el verbo adquiere un valor metafórico que intensifica o matiza el significado global de la unidad. Desde el recogimiento de albergar un deseo hasta el desgaste interno de consumirse de rabia, o desde el desarrollo íntimo de cultiver un rêve hasta la opresión emocional de étouffer de jalousie, se despliega una gradación expresiva que ilustra cómo el verbo desarrolla una imagen conceptual que enriquece la predicación y remite a patrones culturales y cognitivos propios de cada lengua. Desde este enfoque, la metáfora se concibe como un mecanismo que conceptualiza la manera en que las distintas comunidades interpretan y organizan su experiencia. A través de ella, las culturas no solo comunican, sino que también transmiten formas particulares de sentir, percibir y estructurar el mundo (Lakoff & Johnson, 1980).

Esta perspectiva resulta especialmente sugerente en el ámbito de la fraseodidáctica aplicada a la traducción, donde la identificación de patrones metafóricos permite ejercitar al estudiantado en la interpretación profunda del sentido. En consecuencia, las colocaciones dejan de percibirse como obstáculos idiomáticos para convertirse en herramientas interpretativas que facilitan el acceso a los marcos culturales y cognitivos que subyacen al discurso de cada lengua (Hernando Álvarez, 2023; Martínez-Blasco, 2023).

El presente artículo se inscribe en esta línea de estudio y analiza, desde una perspectiva contrastiva, el comportamiento de la intensificación metafórica en colocaciones verbonominales en español peninsular y francés contemporáneo. Se propone mostrar cómo estas combinaciones vehiculan procesos de intensificación y, al mismo tiempo, reflejan configuraciones discursivas y culturales propias de cada sistema lingüístico. Esta aproximación busca contribuir tanto a la descripción lingüística de estas construcciones como a su posible aplicación en contextos didácticos vinculados a la enseñanza de la traducción y al desarrollo de la competencia intercultural del alumnado.

Colocaciones verbonominales y metáfora

Las colocaciones verbonominales son combinaciones frecuentes y convencionalizadas entre un verbo y un sustantivo. En contraste con construcciones que se caracterizan por un alto grado de fijación y un componente idiomático, como las locuciones, las colocaciones presentan una transparencia semántica relativamente alta y un cierto margen de variación. Dentro del conjunto de las colocaciones verbonominales, las construcciones con verbo soporte constituyen un subtipo particularmente productivo, caracterizado por el hecho de que el contenido léxico principal recae sobre el sustantivo, mientras que el verbo cumple una función de anclaje predicativo (Mel’čuk, 1995; Alonso Ramos, 2004). Esta perspectiva ha sido revisada en estudios que analizan el papel figurado del verbo en la designación de diferentes valores semánticos (De Pontonx, 2004; Martínez-Blasco, 2018, 2024). En estos trabajos, el verbo se interpreta como una variante de los verbos soportes tradicionales (Gross, 1998), en el sentido de que los sustituye manteniendo su función predicativa general, pero con la particularidad de que la metáfora vehicula valores semánticos más sutiles que inciden directamente en la interpretación de la unidad. Uno de estos valores es la intensificación, que —como se analizará en este estudio— no se construye únicamente desde el contenido léxico del verbo, sino que se proyecta también a través de su dimensión aspectual. Esta dimensión configura la temporalidad del predicado y, al mismo tiempo, incide en la orientación discursiva e ilocutiva del enunciado, modulando el grado de implicación del hablante y reforzando el impacto comunicativo que se proyecta en el discurso.

En el marco del Lexique-Grammaire (De Pontonx, 2004; Martínez-Blasco, 2018), este tipo de construcciones puede identificarse a partir de ciertos rasgos combinatorios y semánticos que las distinguen de las construcciones con verbo soporte tradicionales, tanto en el plano sintáctico como en el pragmático. Una primera diferencia radica en que, aunque ambos tipos presentan diversos grados de fijación, las construcciones con verbo soporte clásico conservan, en muchos casos, un significado composicional parcial. Esto se debe a que el sustantivo predicativo mantiene su función principal, lo que permite una interpretación relativamente transparente del conjunto; así, expresiones como dar un paseo o hacer una llamada pueden parafrasearse sin pérdida significativa mediante verbos simples como pasear o llamar.

Por el contrario, los verbos soportes de carácter metafórico introducen una carga figurada que transforma la interpretación global del enunciado. Construcciones como abrigar esperanzas o couver des espoirs no se limitan a expresar el hecho de tener esperanzas, sino que activan imágenes de protección, calidez o fragilidad que reconfiguran el encuadre emocional. Del mismo modo, bombardear a preguntas o assaillir de demandes no solo indican reiteración —desde la lógica aspectual iterativa—, sino que designan discursivamente escenas de agresión verbal, donde las preguntas adquieren una dimensión física y violenta. En estos casos, la metáfora no solo intensifica la construcción, sino que proyecta una postura más implicada y evaluativa por parte del hablante. La posibilidad de alternar entre formulaciones aparentemente equivalentes confiere a estas construcciones un valor estratégico, que permite afinar la actitud enunciativa y ajustar con precisión el tono del enunciado.

Una posible vía para explicar este comportamiento consiste en relacionarlo con los patrones cognitivos documentados en los estudios sobre Lingüística Cognitiva (Lakoff & Johnson, 1980; Kövecses, 2000; Soriano, 2012). Estas investigaciones han mostrado que la metáfora no constituye un recurso meramente ornamental, sino un mecanismo conceptual que organiza el pensamiento y su expresión lingüística. Así, Lakoff y Johnson (1980) describen la metáfora conceptual como una proyección sistemática entre un dominio fuente (source domain) y un dominio meta (target domain), articulada mediante correspondencias o mappings que permiten estructurar nociones abstractas a partir de experiencias más accesibles. En esta línea, su tipología de metáforas estructurales, orientacionales y ontológicas ofrece un marco general para entender cómo determinados esquemas experienciales pueden funcionar como base de proyecciones convencionales. De este modo, si se retoman las construcciones con verbo soporte metafórico anteriores, abrigar esperanzas o couver des espoirs pueden interpretarse a partir de un dominio fuente vinculado a la protección y al cuidado de un objeto vulnerable, proyectado sobre un dominio meta correspondiente a la esperanza, que aparece, así como algo delicado y expuesto (LA ESPERANZA ES UNA ENTIDAD FRÁGIL). Del mismo modo, bombardear a preguntas o assaillir de demandes se interpretan mediante un dominio fuente bélico proyectado sobre la interacción comunicativa, de modo que el acto de preguntar se reconfigura como ataque y la situación comunicativa adopta rasgos de confrontación (EL INTERCAMBIO VERBAL ES UNA GUERRA). Cuando estas proyecciones se reiteran en el uso, dejan de ser casos aislados y se convierten en un terreno observable para la comparación interlingüística (Soriano, 2012) y, desde una perspectiva fraseológica, para el análisis de patrones combinatorios (Iñesta y Pamies, 2002). Precisamente por su estabilización, estas asociaciones dejan ver también una dimensión cultural, como subraya Wierzbicka (1999), pues su realización concreta varía según los modelos culturales de cada comunidad lingüística.

Las diferencias entre las construcciones con verbo soporte clásicas y las metafóricas se manifiestan también en el plano sintáctico. En las construcciones clásicas, la supresión del verbo en contextos como la relativización o la posesivización no afecta de forma significativa al contenido semántico; tal es el caso de construcciones como el paseo que dio y su paseo, donde el sentido general se mantiene sin alteraciones sustanciales. En cambio, en las construcciones con verbo soporte metafórico, esta omisión suele implicar una pérdida notable de contenido. Por ejemplo, en la pasión que lo consumía, el verbo consumir introduce un matiz de intensidad y desgaste que se pierde al prescindir del verbo.

Más allá de las implicaciones semánticas y sintácticas ya descritas, las construcciones con verbo soporte metafórico muestran también una sensibilidad particular a ciertos parámetros combinatorios. En esta línea, la presencia o ausencia de determinantes, ya observada por Mel’čuk (1995), incide en el grado de composicionalidad del sintagma. Este patrón se ve respaldado por estudios basados en corpus en el marco del Lexique-Grammaire (De Pontonx, 2004; Martínez-Blasco, 2018), que han documentado que, tanto en español peninsular como en francés, la modificación adjetiva resulta más habitual cuando el sustantivo predicativo aparece en plural o se introduce mediante un determinante indefinido (abrigar esperanzas maravillosas, cultivar una amistad sincera; caresser une idée intéressante, abriter de sombres pensées). En cambio, el uso del determinante definido tiende a incrementar la composicionalidad del sintagma, lo que restringe este tipo de intensificación, como se advierte en la escasa naturalidad de expresiones como *consumirse de la rabia intensa o, en francés, *se consumer de la colère intense.

En definitiva, el recorrido por estas especificidades semánticas, sintácticas y combinatorias nos permite comprender el modo en que el verbo metafórico, lejos de limitarse a una función predicativa de soporte, actúa como operador que incide en la construcción del sentido, orienta la interpretación discursiva y modula la expresividad del enunciado.

Sobre esta base, nos detendremos a continuación en los fundamentos teóricos que articulan la relación entre intensificación, aspecto y metáfora.

Intensificación, aspecto y metáfora

En el marco de la Teoría Sens-Texte, las colocaciones verbonominales, y entre ellas las construcciones con verbo soporte, pueden ser objeto de operaciones semánticas en las que el verbo —entre otras funciones— puede incrementar la intensidad del significado que denota el sustantivo (Mel’čuk, 1995; Polguère, 2000). En el Dictionnaire Explicatif et Combinatoire du français contemporain (Mel’čuk et al., 1995), esta intensificación se formaliza mediante la configuración Magn + Oper1, que refleja tanto el refuerzo semántico del verbo (Magn) como su función predicativa (Oper1). Así, en construcciones como morirse de vergüenza, desbordar energía o saltar de alegría, el componente verbal figurado no solo activa la predicación, sino que también contribuye a amplificar el significado del núcleo nominal.

Este incremento de grado no depende únicamente del refuerzo semántico del verbo, sino también del modo en que este configura el aspecto del predicado nominal, tal como se describe en el marco del Lexique-Grammaire y, más específicamente, en la aproximación sintáctico-semántica de Gaston Gross (Gross, 1998). En estas construcciones, el verbo, además de introducir la predicación, puede determinar su desarrollo temporal. Así, ciertos verbos imponen lecturas incoativas (estallar en llanto), progresivas o acumulativas (alimentar el odio), o culminativas (desbordar alegría), que modifican la manera en que se interpreta la magnitud de la experiencia.

El verbo de estas construcciones actúa además como vehículo conceptual que estructura el sentido y activa una representación figurada que, en el marco expuesto puede describirse como proyección entre dominios para conceptualizar nociones abstractas (Lakoff & Johnson, 1980). Este funcionamiento se aprecia con especial nitidez en colocaciones que representan emociones o estados mentales mediante imágenes físicas. En este punto, Kövecses (2000) ofrece una sistematización de las metáforas conceptuales asociadas a las emociones y señala que algunas proyecciones tienden a perfilar lecturas de grado elevado. Soriano (2003) muestra además que estas proyecciones pueden presentar diferencias de elaboración y de explotación lingüística entre lenguas.

Se presentan a continuación algunos ejemplos ilustrativos. Cabe destacar que las etiquetas que siguen, entre paréntesis, se emplean como rótulos descriptivos para explicitar la proyección activada y no se integran en el sistema de categorías utilizado en el análisis de este estudio. En español, expresiones como arder de rabia o consumirse de ganas reflejan una conceptualización de la experiencia afectiva como combustión interna que quema o consume al individuo (LA IRA ES FUEGO; EL DESEO ES FUEGO). De forma similar, alimentar el odio proyecta el afecto como algo que puede nutrirse y crecer (EL ODIO ES ALIMENTO), mientras que desatar la pasión presenta la emoción como una energía contenida que irrumpe y se libera de manera súbita (LA PASIÓN ES UNA FUERZA). En francés, encontramos construcciones paralelas en forma y en valor figurado. Así, bouillonner de colère transmite la ira como un líquido en ebullición (LA IRA ES UN LÍQUIDO CALIENTE EN UN RECIPIENTE); nourrir une haine presenta el odio como una entidad que se alimenta y se prolonga en el tiempo (EL ODIO ES ALIMENTO); y brûler d’envie representa, como su homólogo español, el deseo como fuego que consume (EL DESEO ES FUEGO).

Desde esta perspectiva, las colocaciones verbonominales con significado metafórico, se presentan como construcciones en las que confluyen la proyección aspectual, la intensificación y la activación de imágenes conceptuales codificadas culturalmente. A través de ellas, las lenguas no solo expresan significados complejos, sino que los modelizan discursivamente según formas particulares de representar la experiencia.

Partiendo de estas consideraciones, en los apartados siguientes se desarrollará la hipótesis de este estudio, los objetivos planteados y la metodología comparativa adoptada para analizar la articulación de estos fenómenos en el español peninsular y el francés contemporáneo.

Hipótesis y objetivos del estudio

A partir del marco teórico expuesto, y con el fin de profundizar en el vínculo entre metáfora, construcción predicativa e intensificación, este estudio se propone analizar cómo se configuran los valores aspectuales en las colocaciones verbonominales con carga metafórica en español peninsular y francés contemporáneo. Partimos de la hipótesis de que el aspecto, lejos de limitarse a organizar la temporalidad del predicado, funciona como un operador discursivo que incide en la intensidad, en la orientación enunciativa y en la conceptualización del sentido.

Con base en esta premisa, y tomando como punto de partida un corpus específicamente construido a partir de colocaciones verbonominales con carga metafórica e intensificadora en español peninsular y francés contemporáneo, nos planteamos los siguientes objetivos:

METODOLOGÍA

Este estudio se enmarca en las investigaciones del grupo Frasytram (Fraseología y Traducción Multilingüe) de la Universidad de Alicante y parte de un corpus contrastivo de colocaciones verbonominales con carga metafórica e intensificadora en español peninsular y francés contemporáneo. El corpus analizado ha sido extraído de la plataforma fraseológica multilingüe en línea desarrollada por el grupo —actualmente en fase beta interna—, que compila unidades procedentes de diversas fuentes fraseográficas, lexicográficas y textuales contemporáneas. Entre ellas se incluyen diccionarios combinatorios y fraseológicos del español y del francés (REDES, DiCE, TLFi), diccionarios generales (DLE, María Moliner, Le Petit Robert, Larousse), así como corpus textuales (CORDE, CORPES, Frantext) y bases hemerográficas contemporáneas (Europresse, Le Courrier International).

Para la selección del material, hemos tenido en cuenta únicamente aquellas colocaciones en las que el verbo presenta un sentido metafórico y forma una unidad predicativa con un sustantivo abstracto de acuerdo con las características léxico-semánticas y combinatorias de las construcciones con verbo soporte metafórico descritas en el apartado 2.1 (De Pontonx, 2004; Martínez-Blasco, 2024). El análisis se centra en las colocaciones verbonominales cuya base nominal remite a estados subjetivos marcados afectivamente, incluyendo tanto emociones primarias (p. ej. rabia, tristeza, alegría) como otras categorías próximas, como el deseo (alimentar el deseo, brûler d’envie), estados mentales (habitar en el rencor, baigner dans le chagrin), reacciones corporales afectivas (temblar de ansiedad, trembler d’émotion) y relaciones personales emocionalmente cargadas (alimentar el rencor, nourrir une haine tenace). Esta delimitación responde a un doble criterio: por un lado, se trata de las clases más representativas del corpus; por otro, permiten observar con claridad cómo el aspecto verbal y la metáfora activada modelizan discursivamente la intensidad.

Hemos excluido del análisis aquellas construcciones que, aún siendo figuradas, contienen sustantivos que no remiten a estados internos, afectivos o experienciales. Se trata, por lo general, de colocaciones en las que el núcleo nominal pertenece a clases semánticas como acciones comunicativas (acribillar a preguntas), entidades económicas (golpear la economía / frapper l’économie) y fenómenos físicos o eventos (desencadenar un incendio / déclencher un incendie, éclater une crise), donde la intensificación no se proyecta sobre una experiencia subjetiva, sino sobre procesos externos o abstractos.

El corpus analizado comprende un total de 164 colocaciones en español (de un total inicial de 184) y 147 en francés (de 156), clasificadas según los siguientes parámetros:

Desde el punto de vista metodológico, el análisis combina una lectura cualitativa —centrada en la descripción de patrones discursivos— con una interpretación semicuantitativa, que permite detectar en el corpus tendencias de frecuencia en el uso de esquemas metafóricos y valores aspectuales. Hemos abordado esta combinación desde una perspectiva contrastiva no simétrica, que no busca equivalencias exactas, sino observar cómo cada lengua configura discursivamente la emoción mediante metáforas y construcciones predicativas propias.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Como se ha podido apreciar en el apartado teórico, el aspecto de las colocaciones verbonominales ayuda a matizar cómo se representa la intensidad emocional en el discurso. Más allá del contenido metafórico del verbo, su valor aspectual dominante determina si el predicado se concibe como un estallido súbito (incoativo), una permanencia envolvente (durativo), una pulsación repetida (iterativo) o un desenlace que conduce al colapso (culminativo). Estas dimensiones organizan no solo la temporalidad de la emoción, sino también la postura subjetiva del hablante frente a ella (Pontonx, 2004; Martínez Blasco, 2024), ya que cada elección aspectual proyecta una actitud y un grado de implicación afectiva. Así, mientras que los verbos incoativos pueden reflejar una mayor intensidad o una reacción súbita, las formas durativas tienden a adoptar un tono más descriptivo o contemplativo:

Ahora bien, en el análisis del corpus, se observa que no todas las colocaciones se ajustan de manera nítida a una sola categoría aspectual. Existen numerosos casos en los que el predicado manifiesta propiedades mixtas, combinando, por ejemplo, una irrupción inicial con una duración prolongada, o una persistencia emocional que desemboca en un desenlace marcado. Nos referimos a estos casos como valores aspectuales híbridos, es decir, esquemas temporales en los que coexisten de forma estructurada dos o más componentes aspectuales —como incoativo/durativo, incoativo/iterativo, durativo/estativo o culminativo/ durativo—. Estas configuraciones generan una dinámica interna que modeliza la emoción como proceso, transición o ritmo, e intensifica su efecto enunciativo. Este comportamiento híbrido, ampliamente descrito en estudios sobre semántica aspectual (García, 2007; Martínez-Atienza, 2016; Molendijk, 2008), refuerza la idea de que la proyección temporal no responde a categorías discretas, sino a construcciones interpretativas sensibles al léxico, la estructura y el contexto discursivo.

Con este marco como punto de partida, en los próximos apartados se abordará el análisis de los valores aspectuales más productivos documentados en el corpus —incoativo y durativo—, junto con sus variantes híbridas. En cada caso, se analizarán los macrodominios metafóricos activados, las emociones implicadas y los contrastes observados entre el español peninsular y el francés contemporáneo.

El aspecto incoativo y sus variantes híbridas

Tal como se ha argumentado previamente, los valores aspectuales no se limitan a marcar una temporalidad abstracta, sino que también contribuyen a configurar discursivamente la intensidad. En este sentido, las colocaciones que activan un valor incoativo conceptualizan la emoción como un proceso que sitúa la carga afectiva en el instante de su eclosión, desencadenándose de forma súbita o imponiéndose sobre el sujeto.

En el corpus, ha resultado especialmente productiva la serie de colocaciones que expresan emociones negativas como cundir el pánico o caer en depresión, donde el acceso al estado no se perfila necesariamente como un estallido, sino como la entrada en un espacio afectivo concebido metafóricamente —en este último caso mediante un esquema descendente—, frente a construcciones como exploser de rage, en las que el verbo transmite un paso repentino de un estado latente a uno de alta intensidad afectiva. Este mismo patrón aparece en emociones positivas representadas como estallidos corporales, donde la intensidad se manifiesta como una energía que irrumpe con fuerza, ya sea mediante un impulso físico perceptible (saltar de alegría, brincar de emoción; sauter de joie, bondir de joie), una descarga emocional expresiva (llorar de felicidad, pleurer de bonheur), o una reacción involuntaria de tipo fisiológico que entronca cognitivamente con el movimiento (temblar de entusiasmo, trembler d’émotion).

Con todo, como se ha avanzado en la introducción de este análisis, en algunos de los ejemplos anteriores puede observarse que el valor incoativo no siempre se manifiesta en estado puro —es decir, asociado exclusivamente a una irrupción puntual—, sino que puede combinarse con otros rasgos aspectuales que enriquecen su despliegue temporal.

Este comportamiento híbrido permite describir colocaciones donde el sentimiento se inicia con una transición marcada, pero cuya intensidad no se agota en ese punto de inicio, sino que se extiende o se reitera a lo largo del discurso. Se identifica aquí al menos un patrón recurrente: el incoativo/durativo.

Una primera manifestación de este patrón aparece en construcciones que conciben la emoción como una fuerza que arrastra al sujeto hacia un estado negativo sostenido en el tiempo. Ejemplos como caer en depresión, hundirse en la tristeza, sombrer dans le chagrin o tomber dans le désespoir ilustran esta dinámica: se trata de verbos de movimiento descendente, cuyos rasgos semánticos intensifican el inicio impactante del proceso emocional al activar escenarios de pérdida de control, pasividad o colapso. La intensidad, en estos casos, no se limita al momento de entrada en la emoción, sino que se amplifica a través de su continuidad, envolviendo al sujeto en una vivencia de la que no puede salir fácilmente.

El segundo aparece con frecuencia en colocaciones donde la emoción se manifiesta a través de impulsos corporales repetidos. En estos casos, el cuerpo se representa como una superficie vulnerable que expulsa o sufre la emoción de forma cíclica: temblar de ansiedad, sudar de vergüenza, trembler d’émotion. La repetición rítmica de estas reacciones involuntarias activa un esquema dinámico de movimiento circular —característico de las emociones de miedo— y convierte la experiencia emocional en un proceso visible e incontrolable. Desde el punto de vista aspectual, esta iteratividad contribuye a intensificar la percepción del estado al presentarlo como una activación continua que se impone al sujeto.

A este patrón pueden sumarse también otras construcciones como saltar de alegría, brincar de emoción, bondir de joie o sauter de joie, que, aunque no remiten a impulsos fisiológicos, representan una emoción positiva que se manifiesta a través de una respuesta motriz repetida o sostenida. En estos casos, el cuerpo actúa como canal de liberación de la intensidad afectiva, y el componente verbal combina una irrupción puntual con una dimensión durativa asociada al movimiento reiterado.

Todos estos patrones responden a un valor híbrido incoativo/iterativo, en el que cada gesto reactiva el inicio del proceso de la emoción —activando el aspecto incoativo—, pero su repetición —valor iterativo— genera una sensación de persistencia rítmica que intensifica su carácter prolongado e incontrolable.

A esta dinámica se suman las construcciones pasivas formadas con un adjetivo o participio deverbal, en las que la emoción se conceptualiza como una fuerza externa que irrumpe y se instala en el sujeto. Este patrón —ampliamente descrito por Gross (1989) y conocido como constructions converses— intensifica el discurso no solo por su carga metafórica, sino también por su configuración gramatical, que omite al agente humano y presenta el impacto emocional como inevitable. En este sentido, el valor incoativo se vincula al significado léxico del verbo base del participio —paralizar, abrumar, consumir, invadir, terrasser, submerger, déborder— que codifica la irrupción repentina de la emoción, mientras que el adjetivo o participio deverbal reinterpreta esa irrupción como estado resultante, de carácter durativo o estativo (presa de la culpa, paralizado por el miedo, consumido por la obsesión, superado por la ansiedad, abrumado por la tristeza, envahi par la peur, terrassé par le chagrin, accablé par l’affliction, submergé par l’émotion, débordé par la joie). Estas construcciones amplían, por tanto, el repertorio de mecanismos de intensificación documentados en este estudio. Su interés no radica exclusivamente en los valores aspectuales que vehiculan. También reside en su configuración como construcciones complejas, donde la intensidad se construye a través de la combinación sintáctica de un verbo auxiliar, un adjetivo deverbal y un complemento preposicional. La cohesión semántica de estos elementos se interpreta como una unidad fraseológica —sin implicar idiomaticidad plena—, equivalente funcionalmente a una colocación verbonominal tradicional (Lajmi, 2007).

Antes de cerrar esta primera parte del análisis, es importante señalar que muchas de las colocaciones registradas presentan una doble lectura aspectual, en la que el valor incoativo puede reinterpretarse como culminativo. Este deslizamiento interpretativo se aprecia en expresiones como estallar de rabia, reventar de indignación, craquer sous la pression o exploser d’angoisse, donde la irrupción emocional puede interpretarse como inicio brusco o como culminación de una acumulación previa. En estos casos, el verbo no solo señala el comienzo del proceso afectivo, sino también su punto de máxima intensidad y resolución.

A continuación, se organizaron algunos de estos ejemplos en la Tabla 1, donde puede observarse cómo cada uno de estos valores híbridos contribuye a construir una dinámica interna específica que intensifica la emoción desde un ángulo distinto:

Tabla 1. Valor incoativo: tipos de patrón aspectual

Valor aspectual Ejemplos en español Ejemplos en francés
Incoativo (puro) estallar de rabia, reventar de indignación exploser de rage, bouillonner de colère
Incoativo/durativo caer en depresión, hundirse en la tristeza tomber dans le désespoir, sombrer dans le chagrin
Incoativo/durativo (cíclico) temblar de ansiedad, sudar de vergüenza, saltar de alegría, brincar de emoción trembler d’émotion, frissonner de colère, bondir de joie, sauter de joie
Incoativo/durativo (pasiva) ser invadido por el miedo, ser embargado por la emoción être envahi par la peur, être gagné par l’émotion

Fuente: Elaboración propia

A continuación, se presenta el análisis contrastivo de las colocaciones incoativas en español y francés, atendiendo a los patrones de macrodominio metafórico activado y su vinculación con determinadas clases emocionales, y teniendo en cuenta que, en determinados contextos discursivos, el aspecto incoativo puede adquirir una proyección culminativa cuando el foco recae en el desenlace del proceso emocional.

En el corpus español, se ha documentado un predominio de imágenes físicas y motrices que conceptualizan la aparición repentina de la emoción como una fuerza que se exterioriza con violencia. Este patrón se manifiesta tanto en construcciones de aspecto incoativo puro como en construcciones híbridas que combinan irrupción con duración o repetición. Destacan, en este sentido, los macrodominios de explosión / presión interna (estallar de indignación, reventar de rabia, 20,0 %), vinculados principalmente a emociones primarias negativas como la rabia o el miedo; fisiología / corporalidad (saltar de alegría, temblar de ansiedad, 32,6 %), asociados tanto a emociones positivas como negativas; fuego / combustión (arder de celos, 7,6 %) y agricultura / cultivo (sembrar el odio, 3,3 %).

Estas elecciones léxicas y metafóricas reflejan una tendencia a representar la intensidad como impulso visible, motriz y exteriorizado, especialmente en el caso de emociones de alta carga expresiva como la alegría, el entusiasmo, la ira o el pánico.

Para ilustrar estas tendencias, recogemos a continuación ejemplos representativos de las colocaciones incoativas documentadas en el corpus, organizadas según el tipo de macrodominio metafórico activado y las emociones asociadas. Dado que un mismo macrodominio puede activarse en distintos valores aspectuales, la Tabla 2 no debe entenderse como un mapa exclusivo de equivalencias, sino como una representación flexible de los patrones predominantes.

Tabla 2. Valor incoativo – macrodominios metafóricos activados en español

Macrodominio metafórico Ejemplos (colocaciones en español) Emociones asociadas
Explosión / presión interna estallar de indignación, reventar de rabia, echar chispas de alegría Rabia, alegría
Fisiología / corporalidad saltar de alegría, temblar de miedo, sudar miedo, retorcerse de ansiedad, estremecerse de ternura Alegría, miedo, ansiedad, ternura
Fuego / combustión arder de celos, atizar el miedo, avivar el deseo Celos, miedo, deseo
Límite existencial morir de miedo Miedo
Agricultura / cultivo sembrar el odio, sembrar el terror, sembrar el pánico Odio, terror, pánico

Fuente: Elaboración propia

En el corpus francés, en cambio, el repertorio metafórico resulta más diverso y presenta una mayor proporción de colocaciones que tienden a representar la emoción como una energía interna o una presión contenida. Destaca el macrodominio de fisiología / corporalidad (sauter de joie, être fou de joie, 22,9 %), asociado tanto a emociones positivas como negativas. Le siguen los macrodominios de fuego / combustión emocional (attiser la peur, se consumer de jalousie, 16,0 %) y contenedor / espacio afectivo (être envahi par la peur, submergé par l’angoisse, 9,6 %), dominantes en colocaciones que expresan estados negativos persistentes y una presión afectiva interna. A este repertorio se suman también los macrodominios bélico / invasivo (être assailli de doutes, être envahi par la peur, 3,8 %), límite existencial (mourir de peur, mourir d’ennui, 3,2 %) y movimiento descendente / caída (s’effondrer en larmes, 1,9 %), donde la emoción se presenta como una experiencia que lleva al sujeto al límite de su equilibrio emocional. Estas metáforas, que a menudo activan valores híbridos como el incoativo / durativo, proyectan una visión introspectiva y marcada por el desgaste emocional, como se puede comprobar en la Tabla 3.

Tabla 3. Valor incoativo – macrodominios metafóricos activados en francés

Macrodominio metafórico Ejemplos (colocaciones en francés) Emociones asociadas
Límite existencial mourir de peur, mourir d’ennui Miedo, aburrimiento, arrepentimiento, culpa
Contenedor / espacio être envahi par la peur, être submergé par l’angoisse, déborder d’émotion Miedo, angustia, emoción
Fuego / combustión attiser la peur, se consumer de jalousie, brûler de désir Miedo, celos, deseo
Movimiento descendente / caída s’effondrer en larmes Tristeza, crisis emocional
Bélico / invasivo être assailli de doutes, être bombardé de reproches Dudas, culpa, angustia

Fuente: Elaboración propia

A modo de síntesis, las diferencias en las metáforas activadas y en la forma de estructurar la aparición súbita del sentimiento permiten identificar dos tendencias discursivas diferenciadas en los datos recogidos. En las colocaciones documentadas en español, predomina una representación de la irrupción de la emoción como un estallido visible, corporal o motriz, con un 60,2 % del corpus vinculado a imágenes de violencia expresiva o impulso físico (explosión, fisiología, combustión). Estas fórmulas tienden a proyectar la intensidad como energía que se libera hacia el exterior y que sitúa al sujeto en una posición activa o reactiva.

En cambio, en el corpus francés se observa una mayor tendencia a conceptualizar el inicio abrupto como una presión contenida o una fuerza que irrumpe desde el interior, con aproximadamente un 58,3 % de las colocaciones asociadas a visiones introspectivas, prolongadas o destructivas del sentimiento (fuego, contenedor, caída, existencial, bélico). Muchas de estas construcciones presentan además, un comportamiento aspectual híbrido, en el que la irrupción se prolonga o deja una marca duradera en el sujeto.

Esta diferencia no se limita al plano metafórico, sino que implica también una divergencia en la configuración enunciativa de la emoción. Esto se traduce en que los dos repertorios no solo activan imaginarios distintos, sino que proponen formas diferentes de experimentar y exteriorizar el sentimiento.

En conjunto, los datos reflejan que el aspecto incoativo, en sus diferentes variantes, no solo intensifica la emoción desde el plano semántico, sino que también contribuye a construir su postura enunciativa: más activa y corporal en el caso de las construcciones recogidas en español, y más introspectiva y pasiva en el caso de las documentadas en francés. Esta divergencia sugiere posibles diferencias culturales en la configuración discursiva de la emoción, que se manifiestan en la elección metafórica, en la estructuración aspectual y en el modo en que se posiciona al sujeto frente al afecto. No obstante, conviene insistir en que estas observaciones se basan en los datos recogidos en el corpus, y deben entenderse como tendencias interpretativas dentro de un marco limitado, no como generalizaciones sobre el funcionamiento global de ambas lenguas.

El aspecto durativo y sus variantes híbridas

Otros macrodominios metafóricos documentados en el corpus proyectan valores durativos. Estas construcciones no representan la emoción como un estallido ni como una culminación, sino como un estado que se instala y se mantiene en el tiempo, con efectos prolongados o envolventes (rebosar de entusiasmo, desbordarse de alegría, irradiar felicidad, estar colmado de amor, empapado de tristeza; rayonner de bonheur, vivre dans l’angoisse, déborder de joie, être rempli de tendresse, baigner dans le bonheur).

Muchas de estas colocaciones se sitúan en el límite inferior del dinamismo verbal, lo que las aproxima al aspecto estativo, especialmente cuando no implican un cambio ni una evolución afectiva, sino que presentan la emoción como una cualidad estable, persistente o ambiental. Tal es el caso de combinaciones en las que la emoción se concibe como algo que llena, fluye o emana del cuerpo o del entorno vital (rebosar de entusiasmo, rayonner de bonheur, vivre dans l’angoisse). Esta lógica de la intensidad como expansión o inmersión permite identificar también fórmulas asociadas a sentimientos negativos como ahogarse en lágrimas o estar sumido en la melancolía, que apelan a una inmersión o ahogamiento sostenido.

Dentro de este eje durativo, se identifican también colocaciones que desarrollan un valor híbrido durativo/iterativo, donde la emoción se manifiesta a través de impulsos corporales repetidos. Este patrón, ya documentado en el análisis del valor incoativo/iterativo, aquí se reinterpreta desde una lógica de persistencia cíclica que se inscribe en el cuerpo del sujeto (temblar de ansiedad, sudar de vergüenza, trembler d’émotion). De nuevo, en función del contexto discursivo y del foco aspectual dominante, estas expresiones adoptan una doble lectura —incoativa o durativa— que pone en evidencia su carácter híbrido y su capacidad para representar tanto la aparición como la prolongación de la emoción.

A su vez, en el corpus, destacan las colocaciones asociadas a emociones complejas, como el cariño, la culpa o el rencor. En estos casos, el valor iterativo no se construye a partir de reacciones físicas repetidas, sino mediante una lógica discursiva de acumulación y crecimiento afectivo. Este patrón se manifiesta con frecuencia en construcciones que activan metáforas de cultivo y alimentación (sembrar el odio, brotar la ira, nourrir la jalousie, faire pousser l’affection, semer la peur, germer la jalousie), en las que la emoción se concibe como una entidad que se alimenta, madura o se propaga. La intensidad, en estos casos, se articula como un proceso de transformación sostenido, guiado por la reiteración interna y la sedimentación progresiva de la emoción.

Otro patrón híbrido que hemos detectado es el durativo/culminativo, presente en colocaciones como consumirse de celos, deshacerse en lágrimas o marchitarse por la tristeza en español, entre otras; y en francés, en expresiones como se ronger de jalousie, fondre en larmes o se faner dans le chagrin. Estas construcciones articulan una transición entre estados, en la que se combina una fase durativa de desgaste emocional con un desenlace implícito e irreversible. Las metáforas activadas en estos verbos remiten a procesos de deterioro corporal o fisiológico que funcionan como imágenes de agotamiento sostenido.

En la Tabla 4 se presenta una selección de las colocaciones durativas documentadas en el corpus, organizadas según el patrón aspectual predominante, junto con ejemplos en ambos idiomas y las emociones que activan. Esta clasificación requiere, no obstante, algunas precisiones. Dentro del patrón durativo, se optó por distinguir dos subtipos según la forma en que se conceptualiza la duración emocional. Bajo la etiqueta durativo (estativo) se agrupan aquellas colocaciones en las que la emoción se representa como una cualidad estable y persistente, sin indicios de evolución interna. En cambio, la categoría durativo (inmersivo) se aplica a aquellas construcciones en las que la emoción se modeliza como una sustancia o una atmósfera envolvente que rodea al sujeto. Por su parte, el patrón durativo/culminativo se ha subdividido en dos trayectorias distintas. En la primera, la emoción se manifiesta como un proceso de desgaste progresivo y silencioso que culmina en un agotamiento emocional, sin necesidad de una ruptura explícita. En la segunda, en cambio, se observa una acumulación contenida que desemboca en una ruptura súbita, con una marcada carga incoativa. Este último caso ha sido etiquetado como durativo/culminativo (ruptura súbita), con el fin de subrayar que, aunque se mantiene la secuencia de duración seguida de desenlace, el foco discursivo se desplaza hacia el estallido final de la emoción.

Cabe señalar también, que muchos de estos ejemplos pueden encontrarse en más de un patrón aspectual, como se ha comprobado en el apartado dedicado al aspecto incoativo. Su interpretación final como durativos, incoativos o culminativos depende de la construcción gramatical, el verbo soporte y el foco discursivo de cada colocación. Esta Tabla 4, por tanto, no aspira a ser una clasificación cerrada, sino a mostrar de forma flexible cómo el aspecto durativo participa en la intensificación emocional desde distintas configuraciones discursivas.

Tabla 4. Valor durativo – tipos de patrón aspectual

Patrón aspectual Ejemplos en español Ejemplos en francés Emociones asociadas
Durativo (estativo) rebosar de entusiasmo, irradiar felicidad rayonner de bonheur, être rempli de tendresse Alegría, amor, entusiasmo
Durativo (inmersivo) estar sumido en la melancolía, ahogarse en lágrimas baigner dans le bonheur, vivre dans l’angoisse Melancolía, tristeza, ansiedad
Durativo/iterativo temblar de ansiedad, sembrar el rencor, brotar la ira trembler d’émotion, nourrir la jalousie, germer la peur Ansiedad, rencor, celos
Durativo/culminativo consumirse de celos, deshacerse en lágrimas se ronger de jalousie, se faner dans le chagrin Celos, tristeza, desesperanza
Durativo/culminativo (ruptura súbita) estallar de indignación, reventar de rabia craquer sous la pression, exploser d’angoisse Ira, angustia, rabia

Fuente: Elaboración propia

En el plano contrastivo, las metáforas más frecuentes en el corpus español son las del macrodominio fisiología / corporalidad (saltar de alegría, temblar de miedo, sudar miedo, retorcerse de ansiedad, 22,9 %), que representan la emoción como una reacción física intensa y persistente. Le siguen los macrodominios de contenedor / espacio (estar lleno de alegría, vivir en la angustia, llenarse de tristeza, 11,4 %) y líquido / irradiación (rebosar de entusiasmo, desbordarse de emoción, rebosar de júbilo, 4,3 %), donde la intensidad emocional se conceptualiza como un desbordamiento interno. También se documentan imágenes de deterioro anímico en el macrodominio erosión / desgaste (consumirse de celos, apagarse de tristeza, 6,4 %) y otras construcciones que representan la emoción como resultado de un proceso acumulativo, activando los macrodominios de alimentación / acumulación (alimentar el temor, 2,9 %) y bélico / invasivo (ser presa de la angustia, estar asediado por la culpa, 3,6 %). A ellos se suman los macrodominios de límite existencial (morirse de tristeza, morirse de vergüenza, morirse de desesperación, 5,0 %), mental / psíquico (estar loco de alegría, 0,7 %), tóxico / embriaguez (estar ebrio de alegría, 0,7 %) y fusión / transformación (fundirse en alegría, derretirse de ternura, 0,7 %), que, aunque menos frecuentes, contribuyen a representar emociones extremas como estados persistentes, difíciles de contener o revertir.

Para visualizar esta distribución, se presenta a continuación la Tabla 5 con los datos organizados por macrodominio y frecuencia relativa.

Tabla 5. Valor durativo – macrodominios metafóricos activados en español

Macrodominio metafórico Ejemplos (colocaciones en español) Emociones asociadas
Fisiología / corporalidad saltar de alegría, temblar de miedo, sudar miedo, retorcerse de ansiedad, estremecerse de ternura Alegría, miedo, ansiedad, ternura
Líquido / irradiación rebosar de alegría, desbordarse de emoción, rebosar de felicidad, rebosar de júbilo, rebosar de placer Alegría, júbilo, emoción
Contenedor / espacio estar lleno de alegría, vivir en la angustia, llenarse de tristeza Alegría, angustia, tristeza
Erosión / desgaste consumirse de celos, apagarse de tristeza Celos, tristeza, resentimiento
Límite existencial morirse de miedo, morirse de tristeza, morirse de vergüenza, morirse de envidia, morirse de desesperación Miedo, tristeza, vergüenza, desesperación
Alimentación / acumulación alimentar el temor, nutrir la rabia Temor, rabia
Bélico / invasivo ser presa de la angustia, estar asediado por la culpa Angustia, culpa
Mental / psíquico estar loco de alegría Alegría
Tóxico / embriaguez estar ebrio de alegría Alegría
Fusión / transformación fundirse en alegría, derretirse de ternura Amor, ternura

Fuente: Elaboración propia

En francés, el panorama metafórico difiere de nuevo. Destaca el uso del macrodominio fuego / combustión emocional (brûler de désir, s’enflammer d’émotion, rayonner d’amour, être consumé de jalousie, 18,9 %), que proyecta la intensidad afectiva como una energía interna que se expande o quema. Le sigue el macrodominio fisiología / corporalidad (suer de peur, trembler de peur, frissonner d’angoisse, 17,0 %), con imágenes de reacción física sostenida. También se documentan colocaciones que activan los macrodominios de contenedor / espacio (être submergé par l’angoisse, vivre dans la terreur, 5,7 %) y movimiento descendente / caída (s’effondrer dans l’échec, 1,9 %), que modelizan la emoción como una carga que invade, colapsa o reduce al sujeto.

Junto a estas tendencias, encontramos representaciones de la exaltación emocional en los macrodominios mental / psíquico (être fou de joie, 1,9 %) y tóxico / embriaguez (être ivre de joie, être ivre de bonheur, 1,9 %), que conceptualizan la alegría extrema como desequilibrio afectivo o intoxicación. Estas metáforas, si bien menos frecuentes, reflejan estados de intensidad no controlada, comparables a las imágenes extremas documentadas en el corpus español.

A continuación, se presenta un resumen categorizado de las metáforas documentadas en el corpus francés:

Tabla 6. Valor durativo – macrodominios metafóricos activados en francés

Macrodominio metafórico Ejemplos (colocaciones en francés) Emociones asociadas
Fuego / combustión brûler de désir, s’enflammer d’émotion, rayonner d’amour, être consumé de jalousie Deseo, emoción, celos
Fisiología / corporalidad suer de peur, trembler de peur, frissonner d’angoisse Miedo, angustia
Contenedor / espacio être submergé par l’angoisse, vivre dans la terreur, être envahi par le doute Angustia, terror, duda
Movimiento descendente / caída s’effondrer dans l’échec Fracaso, abatimiento
Mental / psíquico être fou de joie Alegría extrema, exaltación mental
Tóxico / embriaguez être ivre de joie, être ivre de bonheur Alegría exaltada, intoxicación afectiva

Fuente: Elaboración propia

Todos estos datos revelan un contraste significativo en la orientación metafórica del aspecto durativo en español y francés. En las construcciones documentadas en español, la emoción muestra una preferencia a proyectarse como una presencia envolvente, visible o acumulativa, que tiende a exteriorizarse a través del cuerpo o del espacio emocional del sujeto. Con un 38,6 % de apariciones en el corpus, este patrón se vincula especialmente con emociones extrovertidas o socialmente visibles, como la alegría, el entusiasmo o la vergüenza, y se construye mediante imágenes que remiten al movimiento de líquidos, la acumulación emocional o el efecto somático. Desde el punto de vista semántico, estas expresiones reflejan una distribución relativamente equilibrada entre emociones positivas (38,1 %) y negativas (32,1 %), lo que sugiere una concepción de la duración afectiva no solo como sufrimiento persistente, sino también como exaltación emocional prolongada. Se trata, en suma, de una afectividad que se manifiesta de forma física y perceptible, y que sitúa al sujeto en una posición activa o reactiva frente a su estado emocional.

En el corpus francés, en cambio, se observa una representación más interiorizada, contenida o transformadora del estado afectivo. Aproximadamente el 42 % de las colocaciones durativas analizadas conceptualizan la emoción como una fuerza que actúa desde dentro, consume o altera al sujeto, representando el sentimiento como una carga persistente difícil de eliminar. Esta tendencia se confirma en el plano semántico: un 31,6 % de las colocaciones se asocia con emociones primarias negativas como la angustia o la tristeza, frente a un 23,7 % vinculadas a emociones positivas. A ello se suman expresiones relacionadas con el deseo, la frustración o el malestar sostenido, que refuerzan una visión del sentimiento como experiencia introspectiva, invasiva o desgastante, en consonancia con los patrones de combustión, colapso o saturación presentes en los macrodominios metafóricos dominantes.

En definitiva, este contraste sugiere que, más allá del repertorio metafórico concreto, la diferencia fundamental entre ambos sistemas radica en la forma en que se modeliza discursivamente la duración del sentimiento: más expresiva y corporal en español, más contenida e introspectiva en francés. No obstante, conviene señalar que estas observaciones se basan exclusivamente en los datos de este corpus y deben entenderse como tendencias interpretativas circunscritas a un marco limitado, no como afirmaciones generalizables sobre el funcionamiento global de cada lengua.

CONCLUSIONES

El recorrido realizado ha permitido observar que los valores aspectuales asociados a las colocaciones verbonominales no solo temporalizan la emoción, sino que también participan activamente en su gradación intensiva.

En este sentido, el aspecto no solo organiza la estructura temporal del predicado, sino que actúa como un verdadero recurso de intensificación pragmática, cuya interpretación depende del contexto enunciativo y del marco metafórico activado. Esta exploración contrastiva, centrada en un corpus paralelo de colocaciones intensivas en español peninsular y francés contemporáneo, ha puesto de relieve que estas construcciones, además de mostrar ciertas regularidades interlingüísticas, reflejan también divergencias que remiten a tendencias discursivas propias de cada lengua. Esta constatación confirma la hipótesis de partida, según la cual la intensificación emocional no depende exclusivamente del significado léxico, sino que se construye en la intersección entre metáfora, aspecto y configuración sintáctica, dando lugar a modelos culturalmente contrastivos. Así, en los datos recogidos, las construcciones en español tienden a representar el afecto como una energía visible y motriz que se exterioriza, mientras que en las construcciones documentadas en francés predomina una conceptualización más introspectiva, acumulativa o destructiva, donde el sujeto aparece como paciente afectado por la emoción.

Estas observaciones, sin embargo, deben leerse como tendencias acotadas a la muestra analizada. No pretenden ofrecer una caracterización exhaustiva de cada lengua, sino proponer un marco para explorar cómo el aspecto verbal, en interacción con la metáfora y la construcción predicativa, modeliza discursivamente la intensidad emocional, al tiempo que sugiere nuevas perspectivas de análisis sobre la relación entre cognición, gramática y la dimensión cultural de la emoción. En esta línea, la aproximación adoptada podría abrir también vías de aplicación en contextos didácticos relacionados con la enseñanza de la traducción y el desarrollo de la competencia intercultural del alumnado, especialmente en lo que respecta al tratamiento contrastivo de construcciones emocionalmente marcadas.

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Datos del autor

Iván Martínez Blasco (1980, España) es doctor en Traducción e Interpretación por la Universidad de Alicante y doctor en Sciences du Langage por la Université Sorbonne Paris Nord. Es profesor en el Departamento de Traducción e Interpretación de la Universidad de Alicante y traductor jurado de francés. Su investigación se centra en la fraseología, la traducción especializada y su didáctica. Ha participado en diversos proyectos de I+D+i en estos ámbitos.

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO: Martínez Blasco, I. (2026). Cuando la cultura habla en metáforas: colocaciones e intensidad entre el español peninsular y el francés. Islas, 68(213): e1635. En https://islas.uclv.edu.cu/index.php/islas/article/view/1635

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ISSN: 0042-1547 (papel) ISSN: 1997-6720 (digital)

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